3.3 LUGARES DE CULTO URBANO.

 

3.3.1 TEMPLOS O SANTUARIOS "CÍVICOS".

Incluyo en este apartado aquellos lugares de culto, ubicados en el interior de centros urbanos, que bien por sus características arquitectónicas o por el número o calidad de sus hallazgos insinuan un uso comunal; es cierto, como sugiere Renfrew, que los rituales comunales no tienen por qué ser públicos y pueden ser, incluso, secretos si bien parece preferible pensar también con dicho autor que "communal religious rituals are carried out, either by groups of people, or by designated individuals acting on the communal behalf, and often doing so in a communally recognised sacred area1. Simplemente, y para realzar el carácter urbano del mundo ibérico, prefiero el matiz ulterior que implica el término "cívico" puesto que tales rituales comunales acaso se realicen en beneficio de una comunidad ciudadana.

Al final, incluyo tres casos de depósitos votivos que corresponden seguramente a santuarios de este tipo. Naturalmente, en varios de los casos es discutible la adscripción a este grupo o al siguiente, aunque creo que hay suficientes argumentos en los que a continuación presento como para aceptar mi propuesta.
 

3.3.1.1 SANTUARIO DE "LA SERRETA" (ALCOY, ALICANTE).

Se encuentra el santuario a unos 3 km. al este de la ciudad de Alcoy, en lo alto del extremo occidental de un monte escarpado de unos 980 m. de altura, e inaccesible por tres de sus lados sobre el que se domina prácticamente toda la región, formando parte de un poblado al que no me voy a referir y que ha sido objeto de recientes actuaciones 2; la existencia de un lugar de culto viene dada por la aparición de estatuillas de terracota que aparecieron en abundante número en "una pequeña meseta situada en la cumbre", dominando lo que sería el conjunto habitado, aunque muchas otras habían aparecido en la ladera, rodadas, y sin duda caídas o arrojadas de su emplazamiento originario. Su excavador menciona algunos sillarejos trabajados en la zona en la que aparecieron las figurillas, aunque sin que pudiese detectarse ningún orden en los mismos, ni ningún resto Figura 8constructivo, a pesar de que en la segunda campaña, según él mismo afirma, puso especial cuidado en intentar encontrar estos restos constructivos. No obstante, Visedo realizó algunas apreciaciones de cierto interés tras una cuidadosa observación de la topografía. De acuerdo con las mismas, el edificio que sin duda tuvo que existir en ese lugar tendría que ser, forzosamente, rectangular, y sus medidas no podrían superar los ocho metros de ancho por los diez o doce de largo. Señala, igualmente, que el edificio aparece aislado del resto del poblado, pudiendo haber existido un pequeño muro que aislaría el santuario del resto del hábitat 3. Ha sido necesario aguardar hasta la campaña de excavación de 1988 para disponer de más información sobre ese edificio; en opinión de Llobregat su planta respondería a un modelo de tradición oriental, compuesto por un vestíbulo A-3, una sala rectangular (A-2) y un santuario con el piso a mayor altura (A-1), aun cuando la construcción de lo poco que hoy se conserva parece ser de época romana; no obstante, el autor no ve contradicción entre esa fecha y el propio esquema constructivo y la presunta tradición fenicio-cananea que él cree observar 4. Todo el conjunto ocupa una superficie de 18 x 5 m., delimitada al oeste por un muro de cierre que, al igual que el resto de las construcciones, arranca perpendicular desde la muralla 5 (Figura 8).

El material más interesante que ha deparado ese santuario, a falta de un mejor conocimiento de su aspecto, está constituido por una numerosa colección de terracotas, que son precisamente las que definen su carácter de lugar Figura 9sagrado. El reciente estudio que sobre las mismas ha realizado J. Juan i Moltó me evita entrar en un análisis de las etapas de la investigación, y me contentaré con resumir sus conclusiones. Las técnicas de elaboración son variadas, incluyendo el modelado a mano, el uso del torno y el empleo de moldes, frecuentemente utilizados los tres en una misma figura. Los tipos que Juan i Moltó distingue entre toda esta producción son los siguientes: I.- Damas ibéricas; II.- Pequeñas cabezas masculinas; III.- Cabezas y pequeñas cabezas con cuello, de sexo indeterminado; IV.- Fragmentos de cabezas, torsos y cuellos informes; V.- Máscaras y rostros de facciones helenísticas; VI.- Bustos vestidos, con pendientes, collares y diademas; VII.- Composiciones de varias figuras; VIII.- Pebeteros en formas de cabeza femenina; IX.- Figuras de carácter primitivo (Figura 9); el grupo más representado en todo el conjunto es el VII 6; Blech sugiere, sobre la base de la presencia de terracotas elaboradas a partir de moldes, relaciones del santuario de la Serreta con las regiones costeras vecinas, lo que se debería según su opinión al significado suprarregional del mismo 7; aun cuando no cabe dudar de esas vinculaciones, el grueso de los exvotos parece aludir a unos donantes mayoritariamente locales, presumiblemente del propio poblado y, eventualmente, de su entorno inmediato, a lo que parece densamente poblado 8.

Observa Juan i Moltó que la mayoría de las figuras aparecidas son femeninas y que suelen llevan los brazos recogidos bajo el pecho lo que para él es una clara alusión a cultos de la fecundidad 9.

Figura 10Sin duda, una de las terracotas más destacables de toda la serie, aunque no procede del santuario, sino de una de las viviendas del poblado, es la pequeña y compleja composición en la que, según Llobregat, mostraría una "representación de la gran Diosa a la que tan solo falta la cabeza de gran tamaño de ésta amamantando a dos niños, y a su derecha e izquierda oferentes que tocan la doble flauta, llevan palomas en las manos y van acompañados por niños"10; para Blázquez también se trata de una representación de la diosa madre, cuyo atributo sería la paloma 11 (Figura 10).

Esta terracota realmente difiere bastante del resto del conjunto compuesto, como hemos visto, en su inmensa mayoría, por figuras aisladas y sin prácticamente ningún rasgo distintivo; seguramente no se trata, empero, de una imagen de culto, aunque su hallazgo en una zona de habitación quizá esté recalcando la religiosidad de su propietario o el carácter sacro del lugar en el que se halló 12 lo que, de ser cierto, permitiría incluir al mismo dentro del grupo de las capillas domésticas (vid. apartado 3.3.2); sin embargo, no podemos decantarnos al respecto por falta de más datos.

En cualquier caso el problema es saber si alude a un aspecto "mítico", es decir, si el fiel o el artesano han intentado representar, en forma simbólica las creencias que justifican ese culto 13 o si, por el contrario, se refiere a algún aspecto del ritual, como sugiere entre otros Blázquez que observa que al lado derecho de la imagen hay dos aulistas, lo que probaría, para dicho autor, "que danzas acompañadas de músicos formaban parte del ritual del culto a esta diosa14.

Volviendo al culto practicado en el santuario propiamente dicho, y a juzgar por la información que puede proporcionarnos la terracota en cuestión, aun cuando quizá no convenga prescindir de la primera opción la menos comprometedora es la segunda, que aludiría a algún tipo de ceremonia o ritual en honor de la divinidad, y que dotaría de un contenido mayor el culto allí ofrecido, más allá de la rutina cotidiana del "cuidador del santuario", encargado, según la reconstrucción de Llobregat, basándose en Blázquez, de hacer desaparecer cada cierto tiempo las ofrendas acumuladas en la pequeña sala de culto 15. No parece probable, sin embargo, que el mencionado "cuidador" dispusiera tranquilamente de los exvotos arrojándolos por la ladera del monte; seguramente existiría algún o algunos depósitos que serían los encargados de recibir aquellos artículos una vez hubiese acabado su período de vigencia. Más recientemente Llobregat piensa que es posible que el templo o santuario no sirviese de lugar de culto sino que "más bien se podría pensar en la posibilidad de una romería anual, para las gentes del entorno, y de una cierta mayor afluencia para los habitantes del poblado16.

Así pues, lo que posiblemente representa la terracota en cuestión sea una epifanía de la divinidad, que la misma se ve acompañada de asistentes entre los que figuran, al menos, flautistas, con amplios paralelos en todo el Mediterráneo 17. Es útil, aunque no incuestionable, la interpretación de Marín como "diosa madre de tipo mediterráneo, cuyo rasgo más característico es su aspecto nutricio, y a la que acuden las madres con sus hijos en demanda de protección, con un ritual de música y ofrendas como la paloma"18.

La cronología que se maneja para el conjunto coroplástico del santuario oscila entre los siglos III y I a.C. 19 que correspondería, grosso modo, con uno de los momentos más importantes en el desarrollo del hábitat del que depende el santuario 20, por más que parece evidente que el mismo, tras un lapso de cerca de dos siglos, volvió a ser utilizado a partir del siglo III d.C. 21.
 

3.3.1.2 POSIBLE "EDIFICIO CÚLTICO" DE LA ESCUERA. (SAN FULGENCIO, ALICANTE).

En las excavaciones que se llevaron a cabo en los años 50 y 60 en este poblado que se halla dominando la orilla Figura 11izquierda de la desembocadura del Segura, la excavadora encontró en la zona del "bancal B" un edificio importante compuesto de, al menos, ocho departamentos, que pronto interpretó como destinado al culto; en él había un patio con basas de columnas y algunos tipos cerámicos quizá rituales (vasija geminada), restos de animales y cenizas, así como un abundante repertorio cerámico en el que están presentes las cerámicas polícromas, las pintadas de blanco, así como cerámicas áticas y de barniz negro. En uno de los departamentos (el d) se halló una pequeña hornacina con una basa de columnita en el centro 22 (Figura 11). En los últimos años se han realizado algunos sondeos en las zonas aledañas a esas antiguas excavaciones que han sacado a la luz un repertorio cerámico muy similar, aunque no se ha podido confirmar la eventual existencia del lugar de culto que propugnaba la investigadora sueca y que no ha sido tomada nunca muy en serio 23. La cronología que hoy se asigna al poblado va desde el siglo IV al II a.C. 24. Ya en el poblado del Oral, cuyos habitantes, según sugieren los excavadores, serían los que se trasladasen a La Escuera para establecerse allí, se halló en una habitación (IIIJ1), datada como el resto del poblado en la primera mitad del siglo V a.C. un pavimento de arcilla mezclado con cal en el que aparecía representada la figura de un lingote, habitualmente vinculada a contextos funerarios (Pozo Moro, Los Villares) 25 y quizá también cultuales (Cancho Roano).
 

3.3.1.3 UN POSIBLE TEMPLO CÍVICO EN LA ALCUDIA (ELCHE, ALICANTE).

La situación de La Alcudia de Elche no deja de ser complicada, puesto que disponemos de algunas referencias a posibles lugares de culto durante las distintas etapas de vida de la ciudad ibérica; sin embargo, los hallazgos no han sido objeto de demasiados trabajos específicos, lo que deriva en una situación de cierta confusión. No entraré en el detalle de los elementos arquitectónicos aparecidos y correspondientes al nivel F o ibérico (s. V-III a.C.), que acaso pudieran corresponder a auténticos templos, debido a la ausencia de contextos claros referidos a ellos 26; igualmente, tampoco consideraré lo que parece ser una cámara subterránea rectangular, hallada por Ibarra a principios de siglo y cuya funcionalidad y adscripción cronológica son dudosas 27. Naturalmente, el presunto templo augusteo queda ya fuera de nuestro campo de interés presente 28. A época ibero-púnica remontaría un recinto, cuyas fotografías aparecen en algunas de las publicaciones de Ramos Fernández 29 del que se dice que posee un ara de sacrificios y del que no descartaría que fuese el mismo al que a continuación nos referiremos, aunque he sido incapaz de confirmarlo. Al estrato F, y hallado en este lugar de culto, atribuye Ramos Fernández una figurilla maciza de terracota, de unos 9 cm. de altura, muy esquemática, y que presenta semejanzas con algunas de las representaciones en barro procedentes de la Serreta de Alcoy 30 y que dicho autor considera como ídolo 31. Además de estos elementos y de otras estatuillas en terracota halladas durante las excavaciones 32, me referiré en su lugar a zonas cúlticas de carácter doméstico (vid. apdo. 3.3.2.3).

Se informa de que en la zona suroriental del yacimiento (sector 9-E) se excavó un departamento (2,48 m. x 3,85 m.) con un lecho de piedras de 0,83 m. x 1,35 m. y una altura de 0,24 m. del que se asegura que se trata de un altar; correspondería al estrato que Ramos Folqués llamaba E o ibero-púnico (238-50 a.C.) y que hoy día tiende a llamarse ibero-helenístico; sobre ese lecho de piedras había una terracota de un toro echado, que tal vez hacía funciones de pebetero, junto al que se hallaron varios vasos pintados (caballos, jinetes, gran ave, carnívoro, etc.); en las habitaciones que había en torno a la misma al norte, sur y oeste, se hallaron también posibles restos rituales; así, en la sala al norte de la central, se recuperó en una fosa un cráneo aislado, junto con otros materiales, lo que llevó al excavador a sugerir la existencia de un culto al cráneo; al momento siguiente (D, ibero-romano, 50 a.C.-50 d.C.), y a la sala al oeste de la central le correspondería una fosa, con representaciones de cabezas humanas en pintura y escultura, entre ellas fragmentos de pebeteros, de una máscara, etc.; al oeste de la fosa un departamento con un cáliz, dos vasitos gemelos y un vaso con tres departamentos, estos últimos de claro carácter religioso. Se trataría, por lo tanto, en opinión de Ramos Folqués de un lugar de culto con altar, vinculado al culto del toro y del cráneo 33. No queda clara, a partir de las descripciones, ni la sucesión cronológica ni las relaciones entre los diferentes "sectores" de este lugar de culto, por más que Ramos Fernández haya presentado una visión algo más coherente, pero no acompañada ni de planos ni de detalles sobre los materiales; confirma unas cronologías para los momentos iniciales en el siglo II a.C., con perduración de su función durante el siglo I a.C. 34.

En el estado actual de conocimiento de esta zona cultual resulta difícil decantarse por su adscripción a este tipo de lugares de culto "cívicos" o considerarlo únicamente como zona de culto doméstico, como los que serán tratados en su lugar correspondiente (vid. apdo. 3.3.2.3); sin embargo y a pesar de lo confuso de los detalles que proporcionan los excavadores no parece caber duda de que nos hallamos ante un centro cultual especializado, a juzgar por los vasos rituales, de los que no he encontrado publicado dibujo alguno, aunque sí fotografías; de ser cierta la agrupación de estancias que sugieren Ramos Folqués y Ramos Fernández, y aunque tampoco he visto plantas publicadas, posiblemente nos encontrásemos con una zona sacra de carácter algo más amplio que el correspondiente al círculo meramente familiar; no obstante, la adscripción de este lugar de culto al tipo propuesto debe seguir siendo hipotética.
 

[ADDENDUM A LA ALCUDIA]

Figura 12Situación distinta a la descrita anteriormente es la que presentan los restos excavados debajo de los niveles de la posterior basílica paleocristiana, que sugieren la existencia de una estructura cultual de cierto empaque dotada de altar y, en una de sus fases, de una especie de pozo de ofrendas; seguramente en su interior o en sus inmediaciones había conjuntos escultóricos que, según la hipótesis del excavador acabaron, tras su destrucción, componiendo el pavimento de la calle adyacente. El conjunto es datado por el excavador a fines del siglo VI en su primera fase, datándose la segunda, erigida sobre los restos de la primera a fines del siglo III a.C. (Figuras 12 y 1335.

 
 

3.3.1.4 UN POSIBLE SANTUARIO URBANO EN SAN MIGUEL DE LIRIA (LIRIA, VALENCIA).

Figura 14La revisión de las antiguas excavaciones en el poblado de San Miguel de Liria (Figura 14), así como de alguno de los contextos, ha permitido avanzar una hipótesis interpretativa de una de las estructuras del hábitat, en la que aparecieron interesantes vasos pintados, en el sentido de que se trataba de un templo 36. Concretamente, se trata de los departamentos 12 a 14, excavados en 1934; el departamento 12 (3,7 x 7,2 m.) tenía un pavimento de adobes y, en el centro, una piedra de 43 x 43 x 57 cm. con la parte superior biselada y restos de enlucido, interpretada como un betilo o pilar-estela; el departamento 14 b, de 1,5 m. de anchura y pavimentado con piedras sería un pórtico de entrada; el departamento 13, que comunica con el 14
Figura 15 a Figura 15 b
mediante una escalera posiblemente fuese un espacio abierto o patio. Por fin, el 12 es un pozo cuadrado de 1,5 x 2 m. de lado y 2 m. de profundidad, con pavimento de adobes y repleto de cenizas y materiales arqueológicos (Figura 15a; Figura 15b). Ya en la estancia 14 aparecieron algunos vasos figurados de los más conocidos, así como gran número de otras cerámicas e instrumentos de trabajo y armas; sin embargo fue en el pozo 14 donde se encontraron algunos de los vasos más famosos y significativos del estilo de Liria, junto con cerámicas áticas y gran número de cabezas votivas en terracota, una paloma y un grupo escultórico del que se conservan sólo dos piernas. En opinión de Bonet "todo ello permite deducir que los departamentos 12, 13 y 14 no configuran una vivienda sino un templo atestiguado por la presencia del betilo del dpto. 14 y el depósito votivo del dpto. 12, donde se vertieron cenizas procedentes de cremaciones y se depositaron toda clase de ofrendas de vasos, terracotas, etc."; estas estructuras recordarían el modelo del templo fenicio 37.

La destrucción del edificio tendría lugar a inicios del siglo II a.C., aunque las cerámicas de esta época coexisten con vasijas áticas del siglo IV a.C., debido a fenómenos de pervivencia de piezas de prestigio, circunstancia que es bastante frecuente en todo el poblado 38; más problemática es la cuestión de que la aparición de gran número de vasos figurativos en el templo de Edeta otorgue "indiscutiblemente un significado ritual al estilo figurado de Llíria y, a juzgar por las escenas, refleja el alcance colectivo suprafamiliar de las ceremonias celebradas en torno a este edificio39. Seguramente en algunas de las figuras podemos ver, en efecto, representaciones rituales (procesiones, personajes entronizados ...) pero en otras sólo descripción de actividades habituales, al menos para ciertos grupos sociales (guerra, cacerías, etc.).

Queda, a mi juicio, por explicar, la presencia de cerámicas con temas similares en otros departamentos de los excavados en el poblado como, por ejemplo, el número 41 en el que un somero vistazo a la publicación del Corpus Vasorum Hispanorum permite constatar la presencia en el mismo de materiales, por calidad y cantidad, similares a los hallados en las estancias 12-14, especialmente en la primera de ellas 40; ¿podría tratarse de otro lugar de culto?. Quizá no haya que descartar dicha posibilidad

Fue la presencia de las mencionadas cabezas votivas en el depósito de la estancia 12 de San Miguel de Liria, que han sido objeto de un estudio pormenorizado, las que han dado la pista para la identificación de posibles lugares de culto en el territorio edetano, tales como el Puntal dels Llops (vid. apdo. 3.3.2.4) y el Castellet de Bernabé (vid. apdo. 3.3.2.5). Con relación a estas figuras cabe decir que son de arcilla y huecas, de factura desigual, realizadas con molde para la parte del rostro, pero bastante retocadas a mano; antes de la cocción, eran pintadas, de blanco los rostros femeninos y de beige o rosa los masculinos. Se interpreta a estas producciones como objetos de culto, "lo cual no contradice que en determinado momento pasasen a ser exvotos u ofrendas en los santuarios, necrópolis o depósitos votivos", quizá en relación con imágenes idealizadas de los antepasados 41; quizá en relación con estas cabezas votivas se hallen algunas imitaciones de los conocidos "pebeteros" o "quemaperfumes" en forma de cabeza femenina, realizadas en la misma técnica que aquéllas, y que acaso acabaron por adquirir carácter de exvotos u objetos de culto 42 .
 

3.3.1.5 EL CASO DE SAGUNTO (VALENCIA).

Las fuentes antiguas (Plinio, XVI, 216) han transmitido la existencia de un templo dedicado a Artemis en la ciudad de Sagunto que García y Bellido propuso buscar en lo que posteriormente ha resultado ser un lienzo de la muralla del siglo IV a.C. 43; por consiguiente, seguimos sin tener datos de este santuario, que seguramente ejerció un papel importante dentro de la estructura político-religiosa de la ciudad; el pequeño templo de época romano-republicana que se viene excavando en los últimos años 44, aunque informe de la religiosidad de la nueva ciudad surgida tras la destrucción anibálica, no nos ayuda prácticamente nada en el conocimiento de la religiosidad de la etapa ibérica.
 

3.3.1.6 UN PRESUNTO "TEMPLO" IBÉRICO EN AZAILA (CABEZO DE ALCALÁ, TERUEL).

En el poblado de Azaila, situado a no más de 15 km. del río Ebro se excavó, a principios de este siglo, un poblado hallstáttico que acabó por iberizarse (Figuras 16 y 17). En la acrópolis del mismo, Cabré detectó un edificio de planta trapezoidal (5 m. x 4,5 m. x 3 m.), al que se accedía por una grada descendente, revestida de yeso; junto al mismo se halló un ara encalada de blanco y parte del pedestal que sostenía la estatuilla de un toro aunque su relación con el presunto templo es problemática. No obstante, Beltrán Lloris se muestra escéptico sobre tal identificación: "la cubeta de yeso la incluye en el apartado de las habitaciones destinadas a posibles usos industriales, y los datos de tipo constructivo tampoco permiten extraer conclusiones firmes; si a esto se une nuestra ignorancia sobre la arquitectura religiosa ibérica en general, se tendrá una idea de la dificultad existente para aceptar dichas suposiciones", por más que los restos muebles sugieran una vinculación con el culto al toro; además en la zona se hallaron restos de ovicápridos 45.
 
Figura 16 Figura 17

También proceden de la acrópolis enterramientos de perros en cistas, así como deposiciones de restos de ovicápridos bajo algunas casas, acaso sacrificios rituales 46; sobre la riqueza figurativa de la cerámica ibérica de Azaila no entraré como, en general no entro en el tema de la iconografía cerámica ibérica. La cronología de todo este período se situaría entre el 200 a.C. y el 76-72 a.C. 47.

De lo que no cabe duda es del carácter cultual de otro edificio rectangular, con revestimiento interno de estuco; al fondo, un alto podio en el que situaron dos estatuas de bronce; el piso era de mosaico y su acceso se realizaba a través de un pórtico con columnas in antis; se trata, naturalmente, de un templo romano que poco nos ilustra sobre la religiosidad del poblado ibérico 48, y cuya datación se sitúa en el segundo cuarto del siglo I a.C..
 

3.3.1.7 EL TEMPLO DE ULLASTRET (GERONA).

Figura 18 a Independientemente de los otros eventuales de culto que pudieran haber existido en la ciudad ibérica de Ullastret (vid. apdo. 3.3.2.6), en la parte alta del Puig de Sant Andreu, donde actualmente se encuentra el Museo Monográfico se detectaron también durante las excavaciones de los años cincuenta los restos de lo que parecen ser dos templos. En el lado sur se halló la planta de un templo in antis, rectangular (6,9 m. x 6,2 m.), del cuyo vestíbulo apenas se conserva nada; presenta contrafuertes externos, dos en la parte posterior, tres en un lado y dos en el otro (Figuras 18 a y 18 b); orientado hacia oriente, se conservan restos del pavimento. En él se hallaron, junto con otros materiales, varias terracotas que representan rostros humanos 49. El templo se destruye en el siglo III a.C., aunque es posible que su construcción fuese anterior 50. Muy posiblemente de este templo proceden algunos sillares que presentan decoración de roleos y motivos vegetales 51 así como restos de cornisas, y lo que posiblemente era el ara del mismo, en piedra 52. Figura 18 b

A un metro de este templo, en su costado norte y paralelo a él se halló otro edificio, cuya cara exterior está revestida de estuco rojizo y parece otro templo del mismo tipo; A. Martín sugiere que esta disposición de barrio sagrado en la parte alta copia la disposición de muchas ciudades griegas 53.

Por lo que se refiere a los exvotos mencionados, los mismos han aparecido también en otras zonas del poblado; se trata de máscaras votivas que pueden datarse en torno al siglo III, momento de destrucción del templo. Figura 19Proceden seguramente de un mismo taller local, están hechas a molde y algunas conservan restos de pintura blanca; seguramente estaban colgadas de la pared del templo, a la altura de las orejas (Figura 19). De los 29 fragmentos conocidos, sólo 15 son susceptibles de ser clasificados en tres tipos: máscaras idealizadas, expresivas y mitológicas (Gorgona, Aqueloo, Sátiro). La relación de estos exvotos es claramente con motivos y costumbres griegas, más que con las ibéricas. El templo, sugiere M.T. Miró, estaría dedicado a alguna divinidad "relacionada amb cultes a la fertilitat, el que seria bastant normal en un món en el qual la seva activitat principal consisteix en l'agricultura i la ramaderia"; sin embargo, se resiste a pensar en Deméter y cree más bien que lo estaría "a un altre tipus de divinitat, segurament autòctona del mòn ibèric, el culte de la qual sofreix modifications amb l'assimilació de ritus foranis"54; Pujol, por el contrario, piensa en una asimilación indígena de Artemis 55. En todo caso, es el único caso conocido de templo ibérico, con unos exvotos en terracota semejantes a los de los templos griegos.
 

3.3.1.8 POSIBLE LUGAR DE CULTO EN LA QUÉJOLA (SAN PEDRO, ALBACETE).

Figura 20El hallazgo casual de un timiaterio de bronce en 1986, de clara tradición orientalizante, que representa a una figura femenina sosteniendo una paloma, que se propone datar entre los últimos decenios del siglo VI y el siglo V a.C., 56  (Figura 20) dio la pista para iniciar las excavaciones en el lugar en el que había aparecido. Aún se ha publicado muy poco de dicho yacimiento, pero sí lo suficiente como para poder empezar a tener una idea de qué nos encontramos en el mismo; según los excavadores, a fines del siglo VI se procedió a la construcción de un pequeño poblado, que fue realizado simultáneamente, junto con su muralla y sistemas defensivos. En el interior, y a lo largo de las dos primeras campañas se ha hallado una serie de conjuntos interpretados como casas-almacén, debido al hecho de que las estancias están repletas de ánforas, evidentemente con una capacidad muy superior a la de un posible autoconsumo. Destacando del conjunto hay un edificio, el nº 2, cuyo carácter singular parece claro, apuntando sus excavadores a un espacio de carácter sacro. Se trataría Figura 21de "dos conjuntos adosados que, cultualmente, deben ser estudiados como un todo. El más al norte tenía un doble compartimento con acceso directo desde la calle. El situado al sur, de una sola habitación, documentó un muro medianero que partía internamente en dos el espacio y una puerta cegada en el mismo momento de la construcción del edificio. Una 'puerta falsa', enmarcada por dos columnas, con pseudo-capiteles que daba a la calle principal. Ambos conjuntos presentan un voluntario adelantamiento de sus muros perimetrales definiendo, así, un espacio in antis"57; en el mismo se hallaron armas (lanzas) y cerámicas de importación (cinco copas Cástulo, frente a lo habitual, una, en el resto de las estancias), pesas de telar, objetos en hierro y bronce, sítula, etc. y, seguramente, a dicho espacio se vincularía el timiaterio 58  (Figura 21, Figuras 22a, 22b y 22c); los excavadores aseguran que fueron buscando un santuario "en la creencia de que los objetos rituales se vinculan mecánicamente a determinados espacios prefigurados por nuestras categorías modernizantes"; sin embargo, tras las dos primeras campañas consideran que "no hubo de existir por tanto un espacio sagrado específico, como tal, sino un uso sagrado de un utensilio y de un lugar - como los thesauroi griegos donde el aristócrata concentraba sus bienes, los keimélia accesibles sólo bajo su autoridad directa y su control - donde nuestro objeto se guarda y se transmite a lo largo de varias generaciones59.
 
Figura 22 a
Figura 22 b Figura 22 c

El poblado de la Quéjola permanecería activo según su excavador entre fines del siglo VI y fines del siglo V a.C. 60  aunque, realmente, el único elemento que parece remontar la cronología a fines del siglo VI y primera mitad del siglo V es el timiaterio, ya que el resto de los materiales, especialmente las copas Cástulo encajan más en una cronología de la segunda mitad de ese siglo.
 

3.3.1.9 PRESUNTO TEMPLO EN LA CIUDAD DE CÁSTULO (LINARES, JAÉN).

Figura 23A partir de un par de fragmentos arquitectónicos, sin contexto, R. Lucas y E. Ruano han sugerido la existencia de un pequeño edificio templario para el que se buscan afinidades fenicio-púnicas, junto con una cronología entre los siglos IV-III a.C.; aunque la reconstrucción gráfica que proponen es sugerente 61 (Figura 23), y no habría que descartar la existencia de tales pequeños edificios en un centro como Cástulo, sigue habiendo mucho de hipotético en la forma concreta del edificio que resultaría de tal restitución. De cualquier modo, de Cástulo proceden abundantes restos arquitectónicos, que sugieren la existencia de importantes edificios públicos, algunos de los cuales podrían muy bien ser templarios 62.
 

3.3.1.10 POSIBLE EDIFICIO SINGULAR EN LOS ALCORES (PORCUNA, JAÉN).

Quizá también a un edificio semejante al de Cástulo correspondan los restos de un edificio notable, con columnas en el pórtico, hallado en Los Alcores (Porcuna, Jaén) y datado por sus excavadores entre la segunda mitad del siglo II a.C. y la primera mitad del siglo I a.C.; se hallaba junto con otros edificios igualmente singulares en lo que parece ser una plaza enlosada 63.
 

3.3.1.11 UN POSIBLE SANTUARIO EN EL OPPIDUM DE ALARCOS (CIUDAD REAL).

Lo incluyo en este grupo, a pesar de los escasos testimonios, básicamente por la presencia de exvotos de bronce, que seguramente lo relacionan, de algún modo, con los grandes centros cultuales de Collado y Castellar (vid. apdos. 3.4.2.2 y 3.4.2.3).

Figura 24En la primera campaña, desarrollada en 1988, se hallaron varios exvotos de bronce, que representaban figuras masculinas, vestidas y desnudas, figuras de jinetes, figuras femeninas y de animales, y partes del cuerpo humano; el contexto arqueológico en el que aparecieron no es muy claro, aunque se hallaron todas ellas muy próximas entre sí. No parecen relacionables por sus tipos con los procedentes de los dos grandes santuarios giennenses, y quizá hayan sido producidos localmente. La cronología que se les atribuye es amplia, entre los siglos V y III a.C. 64. Ulteriormente, han aparecido más exvotos en campañas de excavación sucesivas y se ha ido perfilando la ubicación del santuario al que presuntamente corresponden en la parte sureste del yacimento 65.
 
 



 

NOTAS DEL CAPÍTULO


1.- RENFREW, C. (1985) The Archaeology of Cult. The Sanctuary at Phylakopi. Londres: 21.
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2.- LLOBREGAT CONESA, E.A.; CORTELL, E.; JUAN, J.; SEGURA, J.M. (1992) "El urbanismo ibérico en la Serreta". Recerques del Museu d'Alcoi. 1: 37-40.
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3.- VISEDO MOLTÓ, C. (1920-21) "Excavaciones en el Monte 'La Serreta' próximo a Alcoy (Alicante)". MJSEA, 41: 1-12; VISEDO MOLTÓ, C. (1921-22) "Excavaciones en el monte 'La Serreta' próximo a Alcoy (Alicante)". MJSEA. 45: 1-13; cf. LLOBREGAT CONESA, E.A.; CORTELL, E.; JUAN, J.; SEGURA, J.M. (1992) "El urbanismo ibérico en la Serreta". Recerques del Museu d'Alcoi. 1: 49-50.
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4.- LLOBREGAT CONESA, E.A.; CORTELL, E.; JUAN, J.; SEGURA, J.M. (1992) "El urbanismo ibérico en la Serreta". Recerques del Museu d'Alcoi. 1: 62-69.
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5.- LLOBREGAT CONESA, E.A.; CORTELL, E.; JUAN, J.; SEGURA, J.M. (1992) "El urbanismo ibérico en la Serreta". Recerques del Museu d'Alcoi. 1:  62.
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6.- JUAN I MOLTÓ. J. (1987-88) "El conjunt de terracotes votives del santuari ibèric de la Serreta (Alcoi, Cocentaina, Penàguila)". Saguntum, 21:  295-329.
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7.- BLECH, M. (1990) "Iberische Terrakotten. Beobachtungen zu einer Statuette im Archäologischen Museum von Malaga". Verdolay. 2: 95.
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8.- ABAD, L. (1989) "El sur del País Valenciano". Habitats et structures domestiques en Méditerranée Occidentale durant la Protohistoire. (Preactas del Coloquio). Arles: 78-79.
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9.- JUAN I MOLTÓ, J. (1990) "La plástica ibérica en arcilla de la provincia de Alicante". Ayudas a la Investigación. 1986-87. 3. Alicante: 144.
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10.- LLOBREGAT CONESA, E.A. (1984) "Iberización". Alcoy. Prehistoria y Arqueología. Cien años de investigación. Alcoy: 252.
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11.-BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, J.M. (1983) Primitivas religiones ibéricas, II. Religiones prerromanas. Madrid: 102-103.
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12.- Cf. por ejemplo, JUAN I MOLTÓ. J. (1987-88) "El conjunt de terracotes votives del santuari ibèric de la Serreta (Alcoi, Cocentaina, Penàguila)". Saguntum, 21: 326-327 que sugiere la existencia de un culto doméstico de tipo familiar.
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13.- LLOBREGAT CONESA, E.A. (1984) "Iberización". Alcoy. Prehistoria y Arqueología. Cien años de investigación. Alcoy: 252-253.
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14.- BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, J.M. (1983) Primitivas religiones ibéricas, II. Religiones prerromanas. Madrid: 102.
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15.- LLOBREGAT CONESA, E.A. (1984) "Iberización". Alcoy. Prehistoria y Arqueología. Cien años de investigación. Alcoy: 252.
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16.- LLOBREGAT CONESA, E.A.; CORTELL, E.; JUAN, J.; SEGURA, J.M. (1992) "El urbanismo ibérico en la Serreta". Recerques del Museu d'Alcoi. 1: 69.
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17.- BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, J.M. (1983) Primitivas religiones ibéricas, II. Religiones prerromanas. Madrid: 102-103; JUAN I MOLTÓ. J. (1987-88) "El conjunt de terracotes votives del santuari ibèric de la Serreta (Alcoi, Cocentaina, Penàguila)". Saguntum, 21: 324-325.
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18.- MARÍN CEBALLOS, M.C. (1987) "¿Tanit en España?". Lucentum. 6:  64.
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19.-JUAN I MOLTÓ. J. (1987-88) "El conjunt de terracotes votives del santuari ibèric de la Serreta (Alcoi, Cocentaina, Penàguila)". Saguntum, 21: 327-329.
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20.- ABAD, L. (1983) "Un conjunto de materiales de la Serreta de Alcoy". Lucentum, 2: 173-198.
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21.- ABAD, L. (1984) "Romanización". Alcoy. Prehistoria y Arqueología. Cien años de investigación. Alcoy: 274-276.
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22.- NORDSTRÖM, S. (1967) Excavaciones en el poblado ibérico de la Escuera (San Fulgencio, Alicante). Valencia.
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23.- LLOBREGAT CONESA, E.A. (1972) Contestania Ibérica. Alicante: 86-88.
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24.- ABAD. L. (1986) "La Escuera". Arqueología en Alicante, 1976-1986. Alicante: 146-147.
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25.-ABAD, L.; SALA SELLES, F. (1993) El poblado ibérico de El Oral (San Fulgencio, Alicante). Trabajos Varios del S.I.P., 90. Valencia: 179.
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26.- Cf. RAMOS FERNÁNDEZ, R. (1975) La ciudad romana de Illici. Estudio arqueológico. Alicante: 102-104.
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27.-RAMOS FERNÁNDEZ, R. (1975) La ciudad romana de Illici. Estudio arqueológico. Alicante:  131-132.
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28.- RAMOS FERNÁNDEZ, R. (1975) La ciudad romana de Illici. Estudio arqueológico. Alicante:   164-165.
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29.- RAMOS FERNÁNDEZ, R. (1974) De Heliké a Illici. Alicante: 69; RAMOS FERNÁNDEZ, R. (1983) La Alcudia de Elche. Elche: 83.
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30.- RAMOS FERNÁNDEZ, R. (1975) La ciudad romana de Illici. Estudio arqueológico. Alicante: 117-118; JUAN I MOLTÓ, J. (1990) "La plástica ibérica en arcilla de la provincia de Alicante". Ayudas a la Investigación. 1986-87. 3. Alicante: 143.
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31.- RAMOS FERNÁNDEZ, R. (1988) Museos Arqueológicos de Elche y la Alcudia. Paterna: 79.
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32.- JUAN I MOLTÓ, J. (1990) "La plástica ibérica en arcilla de la provincia de Alicante". Ayudas a la Investigación. 1986-87. 3. Alicante:: 142-143.
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33.- RAMOS FOLQUÉS, A. (1970) "Excavaciones en La Alcudia (Elche)". Valencia: 43-49; RAMOS FOLQUÉS, A. (1975) "Guía de La Alcudia de Elche y de su Museo". Elche: 13-16.
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34.- RAMOS FERNÁNDEZ, R. (1988) Museos Arqueológicos de Elche y la Alcudia. Paterna: 143-146.
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35.- RAMOS FERNANDEZ, R. (1995): El templo ibérico de La Alcudia. La Dama de Elche. Elche; RAMOS FERNANDEZ, R. (1994): Novedades escultórico-arquitectónicas en La Alcudia. La Escultura Ibérica. Revista de Estudios Ibéricos, 1: 107-114. Este artículo puede verse también en versión electrónica en la siguiente dirección:
http://www.ffil.uam.es/reib/ramos.htm
Igualmente, sobre el yacimiento y, sobre templo ibérico, puede consultarse la siguiente direccion:
http://www.ua.es/alcudia/castellano/excavacion/temploib.htm
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36.- BONET, H. (1992) "La cerámica de Sant Miquel de Lliria: su contexto arqueológico". La sociedad ibérica a través de la imagen. Madrid: 224-236.
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37.- BONET, H. (1992) "La cerámica de Sant Miquel de Lliria: su contexto arqueológico". La sociedad ibérica a través de la imagen. Madrid: 230-233.
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38.- BONET, H. (1992) "La cerámica de Sant Miquel de Lliria: su contexto arqueológico". La sociedad ibérica a través de la imagen. Madrid: 233-234.
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39.-BONET, H. (1992) "La cerámica de Sant Miquel de Lliria: su contexto arqueológico". La sociedad ibérica a través de la imagen. Madrid: 234. Sobre el poblado puede verse la publicación de conjunto de las investigaciones antiguas y modernas en BONET ROSADO, H. (1995): El Tossal de Sant Miquel de Llíria. La antigua Edeta y su territorio. Valencia. 1995.
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40.- VV.AA. (1954) Corpus Vasorum Hispanorum. Cerámica del Cerro de San Miguel. Liria. Madrid: cuadro 5.
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41.- BONET, H.; MATA, C.; GUÉRIN, P. (1990) "Cabezas votivas y lugares de culto edetanos". Verdolay. 2: 185-189; 193-196.
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42.- BONET, H.; MATA, C.; GUÉRIN, P. (1990) "Cabezas votivas y lugares de culto edetanos". Verdolay. 2:  189-191.
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43.- GARCÍA Y BELLIDO, A. (1963) "Das Artemision von Sagunt". MDAI(M). 4: 87-98;ROUILLARD, P. (1979) Investigaciones sobre la muralla ibérica de Sagunto (Valencia). Trabajos Varios del S.I.P., 62. Valencia.
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44.- ARANEGUI GASCÓ, C. (1987) "Algunas construcciones preaugusteas de Sagunto". Los asentamientos ibéricos ante la romanización. Madrid: 155-162; ARANEGUI GASCÓ, C. (1991) "Un templo republicano en el centro cívico saguntino". Templos Romanos de Hispania. Cuadernos de Arquitectura Romana. 1: 67-82; ARANEGUI GASCO, C. (1994) "De la ciudad ibérica a la ciudad romana: Sagunto". La Ciudad en el Mundo Romano. Actas del XIV Congreso Internacional de Arqueología Clásica. Vol. 1. Ponencias. Tarragona: 69-78.
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45.- BELTRÁN LLORIS, M. (1976) Arqueología e Historia de las ciudades antiguas del Cabezo de Alcalá de Azaila (Teruel). Monografías Arqueológicas, 19. Zaragoza: 150-151; 167-168; 427.
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46.- BELTRÁN LLORIS, M. (1976) Arqueología e Historia de las ciudades antiguas del Cabezo de Alcalá de Azaila (Teruel). Monografías Arqueológicas, 19. Zaragoza: 427-428.
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47.- BELTRÁN LLORIS, M. (1976) Arqueología e Historia de las ciudades antiguas del Cabezo de Alcalá de Azaila (Teruel). Monografías Arqueológicas, 19. Zaragoza: 454-455.
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48.- BELTRÁN LLORIS, M. (1976) Arqueología e Historia de las ciudades antiguas del Cabezo de Alcalá de Azaila (Teruel). Monografías Arqueológicas, 19. Zaragoza: 151-152.
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50.- MIRÓ I ALAIX, M.T. (1990) "Les màscares del temple d'Ullastret". Zephyrus, 43: 305.
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51.- GIMENO PASCUAL, J. (1991) Estudios de arquitectura y urbanismo en las ciudades romanas del Nordeste de Hispania. Madrid: 1552-1554.
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52.- OLIVA PRAT, M. (1959) "Actividades de la Delegación de Excavaciones y del Servicio Provincial de Investigaciones Arqueológicas, Conservación y Catalogación de Monumentos de la Excma Diputación de Gerona, en 1959". A.I.E.G. 13: 21-22; lám. VII, 2.
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53.- MARTÍN I ORTEGA, M.A. (1988) Ullastret. Poblat ibèric. Gerona: 21.
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54.- MIRÓ I ALAIX, M.T. (1990) "Les màscares del temple d'Ullastret". Zephyrus, 43: 305-309.
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55.- PUJOL I PUIGVEHI, A. (1992) Els Ibers. Vida i cultura. Barcelona: 78.
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56.- OLMOS ROMERA, R.; FERNÁNDEZ MIRANDA, M. (1987) "El timiaterio de Albacete". AEA. 60:  211-219.
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58.- BLÁNQUEZ PÉREZ, J. (1993) "El poblado ibérico de La Quéjola". Homenaje a D. Raúl Amitrano. Patina. 6: 102.
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59.- BLÁNQUEZ PÉREZ, J.; OLMOS ROMERA, R. (1993) "El poblamiento Ibérico Antiguo en la Provincia de Albacete: el timiaterio de la Quéjola (San Pedro) y su contexto arqueológico". Arqueología en Albacete. Toledo:  98.
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60.- BLÁNQUEZ PÉREZ, J. (1993) "El poblado ibérico de La Quéjola". Homenaje a D. Raúl Amitrano. Patina. 6:  103; BLANQUEZ PEREZ, J. (1995) "El poblado ibérico de La Quéjola (San Pedro, Albacete)". El Mundo Ibérico. Una nueva imagen en los albores del año 2.000. Toledo: 191-200.
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65.-FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, M.; JUAN GARCÍA, A.; CABALLERO KLINK, A. (1993) "Alarcos. El cerro sagrado de la Oretania". Revista de Arqueología. 152: 36-43; FERNANDEZ RODRIGUEZ, M.; DE JUAN GARCIA, A.; CABALLERO KLINK, A. (1995) "El oppidum de Alarcos (Ciudad Real)". El Mundo Ibérico. Una nueva imagen en los albores del año 2.000. Toledo: 213-214.
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