3.3.3 SANTUARIOS EMPÓRICOS.

Figura 52Incluyo en este apartado, aunque reconociendo los problemas que ello plantea, dos ejemplos, uno en la propia costa y otros dos al interior; son, en todo caso, ejemplares únicos en Iberia; podría haber incluido con mayor detalle un cuarto caso, el santuario de La Algaida (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz) (Figura 52), aunque para mí sigue siendo dudoso si se trata de un santuario colonial o, por el contrario, indígena, aunque acaso sea las dos cosas, ya sea simultánea ya sucesivamente. Además, las ínfimas informaciones que han aparecido, sobre todo sobre su desarrollo a partir del siglo IV, impiden conocer con detalle sus rasgos principales. En todo caso, en él han aparecido también numerosos pebeteros en forma de cabeza femenina 1, así como una placa de plata con ojos grabados 2, con paralelos en Garvão, Alhonoz, el Recuesto, etc. 3.

Recientemente Aranegui 4  ha insistido en el papel de los santuarios costeros como medios de articulación de las relaciones entre la costa y el interior; no obstante, creo que limitar la existencia de este tipo de santuario a la costa resulta problemático y quizá los casos de Cancho Roano y La Muela de Cástulo nos estén hablando del traslado al interior de estructuras y modelos de intercambio, tutelados por santuarios, semejantes a los que aparecen, en otras culturas, en ambientes costeros.

3.3.3.1 EL SANTUARIO DE CANCHO ROANO (ZALAMEA DE LA SERENA, BADAJOZ).

No insistiré aquí en este extraordinario conjunto, al que me he referido con anterioridad (vid. apdo. 3.2) como ejemplo de las complejas estructuras sociales e ideológicas derivadas de la larga tradición orientalizante; su ubicación en dicho lugar se justifica como precedente que es de todo un mundo ideológico nuevo que surge en los conflictivos años del tránsito entre los siglos V y IV a.C.; no obstante, en cuanto a su función, y como he tratado de mostrar previamente, encajaría bien en este grupo.

3.3.3.2 TEMPLOS IBÉRICOS EN L'ILLETA DELS BANYETS (CAMPELLO, ALICANTE).

Figura 53En una pequeña isla (hoy península) adyacente a la costa (Figura 53) se han llevado a cabo una serie de excavaciones en el conjunto de un poblado ibérico, que han permitido descubrir lo que se ha considerado como dos pequeños templos (Figura 54). Por lo que se refiere al llamado templo A se trataría de un pequeño edificio (9,40/8,50 m. x 10,75/12 m.), con su eje mayor y puerta orientados hacia el oeste, dando a una calle del poblado. La fachada presentaba una puerta de 6 m. de anchura con dos columnas de piedra caliza, y planta octogonal; tras ella, un pequeño espacio de la misma anchura que la fachada y unos 1,20 m. de profundidad, que da acceso a tres naves, la central más ancha (2,60/3 m.) que las laterales (1,75/2 m.). Parece Figura 54que el edificio se cubría con un tejado a dos aguas, formado de ramas o troncos. Se hallaron abundantes restos cerámicos, quizá debido a la función de almacén que en algún momento pudo haber desempeñado el edificio; igualmente, se halló un resto escultórico, una cabeza masculina que quizá correspondiese a una figura que alcanzaría 1,5 m. de altura, y que se ha interpretado como una posible imagen de culto, que se encontraría situada al fondo de la cámara central (Figura 55 a y 55 b).
 
Figura 55 a Figura 55 b

Es harto probable que, en la misma calle, y frente al templo, pudiera hallarse el almacén que custodiase las ofrendas y riquezas del templo; al oeste del mismo se halló otra construcción igualmente interpretada como templo (el B), del que se conocen dos fases. Se trataría de un recinto (7 m. x 6,5) que encerraría un espacio a cielo abierto (Figura 54), en el que se hallaría un pequeño altar en piedra caliza, seguramente destinado a quemar perfumes 5; a la primera fase Figura 56corresponde una estela de piedra (Figura 56). Las dos fases muestran semejanzas; a la segunda corresponden dos fustes de columna dórica y un pebetero de terracota; la cronología del conjunto iría desde el último cuarto del siglo V hasta los últimos decenios del siglo IV a.C.. Llobregat sugería que en este último podría recibir culto la diosa de los muertos y la fecundidad, quizá al estilo oriental y últimamente ha argumentado en el sentido de considerar el sitio y sus santuarios como la materialización arqueológica de un emporion6; otros autores, sin embargo, prefieren otra interpretación, en el sentido de buscar en el conjunto "una regia asociada a un almacén y a un santuario dinástico de tipo oriental", siendo la presunta residencia real el llamado templo A por los excavadores 7. Aun cuando yo no termino de ver clara tal posibilidad, tampoco sería descabellado en exceso considerarla probable, y tendríamos nuevamente una asociación residencia del "jefe", almacén y edificio de culto, tal y como encontramos, más concentrada aún, en el caso de Cancho Roano y que posiblemente se perpetúe en algunos de los lugares de culto "cívicos" que se consideran en el apartado correspondiente (vid. apdo. 3.3.1).

3.3.3.3 EL SANTUARIO DE LA MUELA EN CÁSTULO.

Figura 57Fuera de lo que es el conjunto de cerros que componen la ciudad de Cástulo, y junto al río Guadalimar, se excavó un conjunto de estancias que fueron interpretadas como santuario, y que surgían sobre los restos de otras más antiguas, seguramente también correspondientes a un lugar de culto puramente indígena. El mismo constaba de varias construcciones "de las que únicamente ha sido posible examinar un patio, una fosa ritual, una rampa y la estancia (sólo parcialmente excavada) a que ésta daba acceso, cuyo aislamiento cuidadoso con respecto al resto de las construcciones podría indicar asimismo una intencionalidad ritual" (Figura 57; Figura 58); los hallazgos constan tanto de grandes tinajas con decoración incisa, recipientes con peanas cuadrangulares, cazoletas y piezas oblongas con bordes Figura 58estriados, así como restos de un torito de cerámica. En la Península Ibérica no hay paralelos adecuados para este tipo de santuario, pero son frecuentes en el mundo semita y, en general, en el Mediterráneo Occidental, en especial por lo que se refiere al gran mosaico de guijarros que cubría el patio del edificio (Figura  59).

Parece fuera de duda que es la incidencia cultural fenicia la responsable de la erección de este santuario, seguramente sobre los restos de lugares de culto puramente indígenas y anteriores a éste. Figura 59La construcción del conjunto se dataría tal vez a fines del siglo VII a.C., y permanecería en uso durante el siglo VI a.C. y quizá con posterioridad; no deja de ser interesante el hecho de que en La Muela se ha descubierto una estancia, sin ningún tipo de entrada, que los excavadores interpretan bien como almacén, bien como receptáculo para el "árbol sagrado"; no podemos olvidar que en Cancho Roano (cf. el apartado 3.2) la habitación central (H-7) del edificio principal tampoco disponía de ningún tipo de acceso; en las estancias del santuario (niveles V-C y VI-C) se halló un depósito compuesto de una mezcla de tierra con abundantes cenizas, con gran número de huesos y fragmentos cerámicos, entre ellos ánforas de tipología púnica y al menos dos recipientes con peana cuadrangular calada, que parecen reproducir la forma de un caldero, y cuyo carácter ritual parece claro (Figura 60); el tipo de pie presenta semejanzas con el presente en los quemadores del depósito votivo de Garvão 8 y de Capote 9. Igualmente, las peculiares piezas cerámicas oblongas con bordes incisos, que se ha sugerido representen lingotes (Figura 61), acaso de plata; la vinculación del conjunto con actividades minero-metalúrgicas parece clara ya desde la época más antigua atestiguada en la zona, el siglo VIII a.C.. Por último, los restos óseos hallados corresponden a bóvidos y ovicápridos fundamentalmente, aunque tampoco están ausentes los suidos 10.
 

Figura 60 Figura 61

Por sus características y complejidad, pero también por su alta cronología, el santuario de la Muela no presenta demasiados vínculos con los restantes conocidos en el ámbito ibérico aunque sí nos puede hablar de una religión ciertamente organizada y de la centralización en Cástulo de estímulos culturales de diversas procedencias; de ahí que lo haya incluido en este grupo de "santuarios empóricos", papel que quizá pudiera compartir con el mencionado de Cancho Roano y a reserva de que estudios ulteriores puedan poner en entredicho el carácter ritual del conjunto, que ya fue dudado, posiblemente antes de la publicación del volumen Cástulo V 11 por algún autor 12.

3.4 LUGARES DE CULTO EXTRAURBANOS.


Englobamos en este apartado todos aquellos lugares de culto que parecen hallarse fuera de los recintos urbanos de las ciudades o centros de población correspondientes, si bien lo precario del conocimiento de muchos de ellos hace que sea difícil saber con exactitud cuál es su vínculo exacto con aquél. Incluimos sendos apartados dedicados a los exvotos de bronce y a las representaciones de équidos flanqueando a una figura humana.
 

3.4.1 SANTUARIOS SUBURBANOS O PERI-URBANOS.


En este grupo se incluyen los santuarios que, hallándose fuera de las ciudades, parecen estar próximos a las mismas y no parecen presentar una especial significación de ámbito territorial.

3.4.1.1 SANTUARIO EN COIMBRA DEL BARRANCO ANCHO (JUMILLA, MURCIA).

Figura 62Igual que en el caso del Castillo de Guardamar, la posibilidad de que en este centro ibérico, del que se conoce tanto la zona de habitación como la necrópolis, haya existido un santuario viene avalada por el hallazgo de figuras de terracota, "que responden a una versión local de los pebeteros con representación de cabeza de Deméter extendido a toda el área ibérica. Reflejo de un culto relacionable con la naturaleza y más concretamente con el carácter agrario o bien de protectora de la humanidad y del vínculo matrimonial de esta diosa" (Figura 62). No se han hallado asociadas, por el momento, a estructura alguna y destacan los excavadores que se detectan claras diferencias entre las terracotas procedentes del área de la necrópolis y las que serían depositadas en el santuario, prueba de que en cada caso se hacía uso de producciones específicas 13. Además de estas terracotas, que constituirían el Grupo I de la clasificación propuesta por los excavadores, han aparecido máscaras que representan rostros femeninos así como pebeteros de los tipos habituales en otros yacimientos; se sugiere para todos ellos la existencia de al menos dos eventuales centros de producción, volcados exclusivamente a abastecer al santuario.

El santuario se dispone en las faldas de un cerro que dista cerca de 5 km. de la ciudad actual; se sugiere que las terracotas pueden proceder de "alguna 'favissa' o acaso vertedero situado entre las cotas mencionadas [646 y 644] donde en la actualidad sólo se conservan muy escasos restos de construcción a piedra y barro"; la cronología que se le asigna va desde mediados del siglo IV hasta inicios del siglo II a.C., fecha probable en la que el poblado, del que sería absolutamente contemporáneo, es destruido 14.

3.4.1.2 EL SANTUARIO DE LA LUZ (MURCIA).

Aunque comparte con los grandes santuarios rupestres giennenses algunos rasgos, especialmente por la tipología de sus exvotos, creo que, por la no demasiada riqueza de sus hallazgos y por su entorno, le corresponde estar situado en este apartado.

Figura 63Situado a 5 km. al sur de la ciudad de Murcia, se hallaron unas construcciones de carácter poco claro 15 y de las que se señalan sus semejanzas, aunque de peor calidad, con las del Cigarralejo, en cuyo centro se hallaron exvotos de bronce, sin informaciones estratigráficas de ningún tipo (Figura  63). Nicolini sugiere, por el estilo de las figurillas, que podrían corresponder a los siglos III-I a.C., más influidas por el arte helenístico y romano que las procedentes del Collado de los Jardines y Castellar 16. Sólo la revisión de los hallazgos procedentes del mismo está permitiendo un mejor conocimiento de este lugar de culto, vinculado a la necrópolis del Cabecico del Tesoro y a su poblado correspondiente, como quizá ocurre en otros lugares 17, lo cual, por otro lado, resulta bastante razonable en prácticamente todos los santuarios, quizá con excepción de las cuevas-santuario.

Figura 64En los distintos hallazgos y rebuscas efectuados, además de los exvotos, aparecieron cerámicas, poco aptas para fijar cronologías, objetos en metal, de los que el más sorprendente es una badila ritual que Jorge databa en el último tercio del siglo IV a.C. 18, pero que quizá pudiera ser anterior, a juzgar por el tipo y el estilo de la representación (esfinge, ciervo e hipocampo) (Figura 64); la función cultual de estos objetos, como ha recalcado Olmos se hallaría relacionada con el fuego y serviría "tal vez para recoger las brasas encendidas en el rito de los perfumes quemados, lo que encaja bien en el contexto de un santuario"19. Las recientes excavaciones han perfilado las cronologías y se reafirma la plena existencia del santuario en el siglo IV, no descartándose la posibilidad de que el lugar fuese ya frecuentado durante, al menos, el siglo VI a.C.20

Figura 65Entre los exvotos en bronce presentes en este santuario los hay que representan jinetes, hombres, a veces guerreros, (con manto, túnica o desnudos), damas (vestidas y desnudas), partes del cuerpo y animales (Figura 65). El origen del santuario quizá haya que relacionarlo con su ubicación en un lugar alto, y seguramente también con la existencia de un manantial; igualmente, M. Ruiz sugiere su relación, como ocurre en otros casos, con unas cuevas próximas al lugar del santuario. El florecimiento del santuario se situaría entre los siglos III-I a.C. 21 aunque para ese momento lo que parece existir en el lugar es ya un templo in antis de tipo romano republicano 22que sustituiría a un complejo de construcciones no muy bien definidas y que han proporcionado abundantes exvotos en bronce, en su mayor parte dentro de esa misma cronología 23 .

3.4.1.3 EL SANTUARIO DEL CIGARRALEJO (MULA, MURCIA).

Realmente, es dudoso si incluir el santuario del Cigarralejo en este grupo; por su situación, se asemeja al de la Serreta, en la parte más alta de un poblado; por sus hallazgos, es posible que tenga una repercusión supraterritorial. Sin embargo, el tratarse de un centro aparentemente especializado en équidos, y el hecho de que se conozcan algunos otros, nos lleva a incluirlo en el presente grupo.

Figura 66El santuario se encuentra ubicado en la margen derecha del río de Mula, afluente del Segura por su margen derecha, en la parte más alta de un cerro alargado, en una especie de meseta que se encuentra en la cumbre (Figura 66); allí se excavaron a finales de los cuarenta unas habitaciones de las que no se pudo determinar si correspondían a un solo edificio o si se trataba de viviendas independientes. El conjunto se compone de "un corredor central, que sigue una dirección E-O con dos crujías de habitaciones a los lados y dos grupos de ellas a sus extremos, no simétricas"; de ellas, la situada a un nivel más alto es la llamada H.11, que se encuentra en el extremo Noroeste de la zona excavada; bajo el muro que forma la pared oriental de esta habitación se encontraron restos de otro más antiguo, prácticamente alineado con él. Cuadrado afirmó que estas habitaciones, aunque construidas al estilo ibérico, correspondían ya a época romana antigua (s. II-I a.C.) (Figuras 67 a y 67 b).
 

Figura 67 a Figura 67 b

Bajo las habitaciones H.10 y H.11, en la parte más alta, y apoyados sobre la roca, se encontraban niveles correspondientes a la edad del Bronce y, encima de ellos, se encuentra el nivel de exvotos ibéricos, que pasa por encima del muro más antiguo antes mencionado y que correspondería al santuario primitivo; en ese nivel "se encontraron 49 anillos enteros y 13 rotos de cobre o bronce; cinco sortijas con chatón del mismo material; 12 aritos de plata, posiblemente anillos o adornos; un arito y cinco fragmentos de otros, de cobre; dos fíbulas de tipo hispánico, un regatón de lanza, una falcata votiva, tres piezas de plomo como botones, que deben ser pesas, un glande de plomo para honda, diez fusaiolas, una cuenta de collar de barro con adornos puntillados, otra de pasta vítrea azul con superficie segmentada, varios fragmentos de cerámica ibérica con decoración geométrica y floral, tres fragmentos de cerámica ática y, por último, 179 esculturas de arenisca, más o menos completas, y gran cantidad de fragmentos de otras varias, o de las mismas reconstruidas incompletamente. Igualmente recogimos un trozo de cuenco labrado en arenisca margosa24.

Las figuras aparecen, por lo dicho, sin orden en una capa de unos 20 cm., rotas y con sus fragmentos distantes, lo que sugiere "que las figuras fueron arrastradas hasta el rincón donde aparecieron, cayendo rodando algunas por la ladera N", como confirma el hallazgo de fragmentos en la misma; sin embargo, el depósito no parece prolongarse en esa dirección. Es posible que las esculturas fueran situadas allí cuando se procedió a la explanación del terreno para construir la H.11, que acaso reprodujese la planta del templo primitivo, aun cuando en otros casos se emplearon restos escultóricos en la mampostería de los muros. Los dos fragmentos de cerámica ática que aparecieron junto con las estatuas corresponden al siglo IV a.C.

Figura 68Las esculturas encontradas son, minoritariamente humanas, 17 ejemplares, (damas, guerreros, partes del cuerpo) y mayoritariamente équidos (animales sueltos, yuntas y grupos de yegua con su potro, con o sin atalajes de montar) (Figura 68); labradas en distintas variedades de arenisca, se encuentran mutiladas en mayor o menor grado. Las figuras humanas se encuentran en las actitudes típicas (orantes, oferentes). Las figuras equinas son agrupadas por Cuadrado en 14 grupos, atendiendo a sus semejanzas de técnica y estilo; para él, habría obras directamente inspiradas en esculturas helénicas y otras producidas por artistas que hallaban su inspiración en otros de los artesanos que realizaban estas esculturas; también hay diferentes niveles de destreza y competencia. Por último, hay relieves y grabados, también de tema equino, que completan el conjunto. No aludiré a cuestiones artísticas o de escuela, o a las referidas a los atalajes que portan los équidos, ya que aparte de las eventuales consecuencias cronológicas, no parece que hayan influido en cuestiones de ritual (Figuras 69 a y 69 b). Para Cuadrado, el santuario del Cigarralejo muestra afinidades con los santuarios del Sudeste, más que con los giennenses 25.
 

Figura 69 a Figura 69 b

La cronología que propone Cuadrado para el santuario es de los siglos IV-III a.C., siendo destruido en la segunda mitad del siglo III a.C., para ser luego reconstruido y finalmente vuelto a destruir y abandonado seguramente en el siglo II a.C., siendo sumamente interesante la relación que establece entre los distintos santuarios del Sudeste peninsular, posteriormente modificada por Ruiz Bremón 26 (Figura 70).
 

Figura 70

3.4.1.4 EL SANTUARIO DE LA ENCARNACIÓN (CARAVACA, MURCIA).

Ya desde antiguo se habían detectado en la zona restos constructivos de diversas épocas, incluyendo la romana que sugieren su uso como lugar de culto desde la época prerromana hasta nuestros días; el santuario se halla en el llamado Cerro de la Ermita, en torno a 1 km. al SE. del poblado ibérico, que se situó en el cerro llamado de Villaricos (s. II a.C.-período tardorromano) y a unos 500 m. al sur de otro importante poblado, situado enfrente del anterior, en el cerro de los Villares (s. VI-III a.C.) 27; del yacimiento procede, además, uno de los relieves con Figura 71representación de divinidad protectora de équidos (vid. apdo 3.5.2) (Figura 71). En esta zona se han localizado piezas escultóricas, realizadas en arenisca, y de reducido tamaño, de talla muy esquemática, y que presentan paralelos con esculturas de Torre de Benzalá (Torredonjimeno, Jaén), Torreparedones (Castro del Río, Baena, Córdoba) y con algunas del Cerro de los Santos (Montealegre del Castillo, Albacete). La cronología que se puede atribuir a estas esculturas es amplia, desde el siglo IV al I a.C. y parecen tener exclusividad las figuras masculinas. Se sugiere, a partir del hallazgo de la mencionada figura con équidos, una vinculación con cultos de la fecundidad acaso relacionado con los caballos 28 (Figura 72).

Figura 72Estas esquemáticas piezas escultóricas se asocian a cerámicas ibéricas pintadas y a barniz negro ático, todas ellas entremezcladas en el nivel de relleno previo a la construcción de un templo de época romana, existiendo también exvotos de terracota que representan figuras masculinas esquemáticas, con paralelos en Coimbra del Barranco Ancho y en la Serreta de Alcoy; no han aparecido, correspondientes a este momento prerromano restos constructivos 29, sugiriendo el excavador que pudiera haber existido algún edificio de madera a partir de la identificación de algunos orificios para postes, excavados en la roca, bajo los sillares de cimentación del llamado templo A; estos huecos delimitan un espacio cuadrado, con un orificio central y están presentes en otros lugares del yacimiento, incluyendo la roca sobre la que se alza el templo B; es posible que en ambos casos los edificios romanos suplanten y continúen los antiguos cultos indígenas; como ejemplo de ello menciona Ramallo el caso del Cerro de los Santos, "donde hallamos este mismo proceso de suplantación de las tradicionales estructuras de culto ibéricas por un auténtico edificio de tradición y, seguramente, planta romana30. Con respecto a tales edificios, habría que destacar que el templo A (s. II a.C.) podría ser un templo in antis o bien un próstilo tetrástilo y el B (s. II-I a.C.), que acaba siendo un octástilo pseudoperíptero, posiblemente se inicia como un próstilo tetrástilo 31.

En las proximidades de este santuario se encuentran algunos otros de los conocidos, tales como el del Recuesto (Cehegín), el Cigarralejo y Nuestra Señora de la Luz, así como otros de tipo cueva, como el de la Nariz de Salchite, Moratalla y otras cuevas próximas 32.

3.4.1.5 EL SANTUARIO DEL RECUESTO (CEHEGÍN, MURCIA).

Figura 73Emplazado en una pequeña colina rocosa cerca de Cehegín y a orillas del río Argos, no se conserva resto constructivo alguno que pueda asignarse al santuario; se sitúa en la ruta natural que permite el acceso desde la vega del Segura a la Alta Andalucía. Allí se halló un pequeño tesorillo de plaquitas de plata que representaban figuras humanas, cabezas de animales y ojos; igualmente, numerosas piezas de hierro y bronce. Entre los exvotos de piedra figuran fragmentos de piezas que representan a équidos, cuyo paralelo más obvio lo representan las imágenes de El Cigarralejo (Figura 73); las cerámicas son de varios tipos, incluyendo las áticas así como alguna pieza plástica, como lo que puede ser una cabeza de paloma, correspondiente a un askos; se han hallado también dos fragmentos de sendos vasos calados, así como parte de un vaso geminado. La cronología que el excavador propone para el conjunto, basándose en la de las cerámicas áticas, es de fines del siglo IV a.C. 33.

3.4.1.6 UN POSIBLE SANTUARIO EN EL CERRO DE LOS INFANTES (PINOS PUENTE, GRANADA).

Figura 74Junto a una serie de relieves conocidos de antiguo, algunos de los cuales se conservan en el Museo de Granada, se han inventariado otras 64 piezas (entre relieves, grabados y bulto redondo) que anualmente saca a la luz el arado en las proximidades del Cerro de los Infantes. La acumulación de piezas sugiere la existencia de un santuario vinculado a una divinidad protectora de los caballos (Figura 74). Una de las piezas parece llevar una inscripción latina, que marcaría la cronología final del posible santuario, aunque seguramente hay exvotos bastante más antiguos. La relación más evidente de estos relieves es con los del santuario del Cigarralejo, y también se destaca su relación con las placas que representan a la divinidad protectora de los caballos (vid. apdo. 3.5.2). Como afirman sus inventores, "estos testimonios arqueológicos lo que ponen de relieve es ese pragmatismo de la religión ibérica que en este caso nos habla de un tipo de divinidad protectora de los caballos que quizá, como se ha señalado en reiteradas ocasiones, deba ser una diosa de carácter fecundante"34.

En Llanos de Silva, a bastante distancia, se ha documentado también una placa similar, posiblemente correspondiente a otro lugar de culto 35.

3.4.1.7 UN POSIBLE SANTUARIO EN CASAS VIEJAS (ALMACILES, GRANADA).

En un trabajo referido a falcatas en miniatura menciona Lillo Carpio una zona, en la ladera del cerro en el que se ubica presuntamente el poblado, en la que existe una fuente en la que se han venido hallando restos cerámicos y figurillas de bronce o restos de ellas, así como restos de pequeñas falcatas, generalmente encajadas en las fisuras de la roca 36; aunque es posible que allí hubiese existido un lugar de culto, nada más puede aventurarse por el momento.

3.4.1.8 UN EXVOTO DE BRONCE PROCEDENTE DE GRANADA.

Se halló a la salida de la ciudad, en la carretera de Murcia, fuera de contexto; se trata de una figurilla femenina con manto, para la que se sugiere una fecha del siglo IV a.C., y que presenta rasgos comunes con figurillas procedentes de los santuarios giennenses y del de la Luz 37. Aunque es posible que correspondiese a un lugar de culto, la ausencia de contexto impide conocer más acerca del mismo.

3.4.1.9 EL POSIBLE SANTUARIO DE TORRE DE BENZALÁ (TORREDONJIMENO, JAÉN).

Figura 75 E. Ruano menciona un grupo de diez esculturas procedentes de este lugar, del que se dice que podría haber un santuario, no confirmado arqueológicamente 38 (Figura 75). Las semejanzas de estos exvotos con otro procedentes del área murciana como La Encarnación y el Recuesto (vid. 3.4.1.4 y 3.4.1.5) parece fuera de dudas; también son destacables sus similitudes con algunas de las piezas procedentes de Torreparedones (vid. 3.4.1.11). Tampoco creo que puedan descartarse, en esos casos, influencias púnicas.

3.4.1.10 EXVOTOS EN PIEDRA PROCEDENTES DE LA BOBADILLA (ALCAUDETE, JAÉN).

Se trata de un par de esculturas, una que presenta un personaje, posiblemente femenino, sedente y otra que presenta un personaje vestido con amplia túnica 39 (Figura 76).

Además de éstas, en el Museo de Jaén se conservan otras esculturas cuya finalidad como exvotos parece probable, aunque se desconocen sus lugares de procedencia 40.

Figura 76

3.4.1.11 EL SANTUARIO DE TORREPAREDONES (CASTRO DEL RÍO-BAENA, CÓRDOBA).

Figura 77El santuario de Torreparedones se halla en el extremo meridional de la ciudad ibérica y junto a la muralla, pero al exterior de la misma (Figura 77), en un lugar en el que sobresalen restos constructivos de época romana, así como sillares y fragmentos arquitectónicos, como restos de un capitel decorado con volutas que, sin duda, formaba parte del edificio religioso; en él se han hallado en superficie las 91 piezas catalogadas por Morena a las que hay que añadir las más de cincuenta procedentes de la excavación del conjunto; frente a lo que ocurre en otros casos, parece evidente la relación entre centro urbano y santuario y en las laderas y bases del cerro también hay surgencias de agua 41. Los exvotos hallados están realizados en piedra, salvo una cabecita de terracota y son productos claramente locales; presentan un gran esquematismo y tosquedad en su realización y representan figuras humanas y partes del cuerpo. Las figuras son tanto femeninas como masculinas, vestidas y desnudas, estantes, sedentes, oferentes y donantes, con paralelos obvios en los santuarios de Torre Benzalá, El Cigarralejo y Cerro de los Santos. Entre los objetos ofrecidos el único identificable es un vaso; aparece algún guerrero y buena parte de los exvotos representan figuras descalzas 42.

Se sugiere un ritual basado en la libación de agua, lo que podría deberse a la existencia de aguas minero-medicinales en las inmediaciones, de tipo bicarbonatado-sulfatadas, con claro valor terapéutico; ello explicaría los exvotos anatómicos. Estilísticamente, la estatuaria muestra claras semejanzas con la procedente de Torre Benzalá y de la Bobadilla (Alcaudete), lo que ha llevado a Morena a sugerir la existencia de un mismo centro de producción que abasteciese a las tres localidades, poco distantes entre sí 43 (Figura 78).
 

Figura 78 Figura 79

El santuario siguió en uso en época romana, como atestigua algún epígrafe en los exvotos, y uno de ellos menciona, posiblemente, a la Dea Caelestis; sin rechazar que "el santuario de Torreparedones pudo haber estado dedicado a la Dea Caelestis"44, "versión romanizada de la Tanit cartaginesa"45 yo prefiriría pensar que cuando se produce la llegada romana los indígenas identifican su culto ancestral con el romano de esa diosa; sobre que la diosa venerada antes sea Tanit, no lo creo probable aunque tampoco habría que descartar influencias religiosas de origen fenicio o, preferiblemente, púnico 46. Las primeras construcciones en el lugar se datan en el siglo IV a.C., aunque parece ser que todo el conjunto es modificado en el s. II a.C., cuando se construye una cella (5x4,2 m.) a la que se accede a través de un patio dotado, aparentemente, de bancos en sus lados. En ellos, así como dentro de la cella se encontraron varias decenas de exvotos de piedra, rotos intencionalmente en algún momento del siglo I d.C. a añadir a los ya conocidos anteriormente 47 (Figura 79).

Estilísticamente, y con las fechas que actualmente se manejan para la escultura ibérica estos exvotos podrían ser fechados en torno a los siglos IV-III; sin embargo, dos epígrafes en latín y el modo de vestir de una de las figuras (con pallium) sugieren un momento más avanzado, al menos para algunas de ellas, que por el momento se sitúa en los siglos II-I a.C., finalizando su uso antes del cambio de era 48.

Figura 80Entre las piezas más destacadas procedentes de Torreparedones, aunque no de la zona del santuario, se halla un pequeño relieve (75 cm.x83 cm.x46 cm.) que representa, en su parte central, "un grupo de dos damas en actitud oferente, sosteniendo un vaso caliciforme", enmarcadas en un ambiente arquitectónico, compuesto por columna, cuyo capitel es un pequeño león en reposo, cuya cabeza se halla dirigida hacia el espectador; el conjunto lo corona un friso de palmetas, con posibles roleos entre ellas (Figura 80). Según los excavadores, "la representación nos remite a una escena propia del mundo religioso-cultual, comparable con los actos de libación y ofrenda plasmados en la plástica de los santuarios y cuevas sagradas, desarrollada delante de un posible templo, de los que poseemos algunos paralelos en el ámbito peninsular". La fecha que proponen los excavadores para el relieve es en torno al siglo II a.C. y se llega a sugerir que el posible templo que enmarca la escena sea el mismo de Torreparedones 49.

3.4.1.12 UN POSIBLE SANTUARIO EN MESA DE LUQUE (LAS RETAMAS, CÓRDOBA).

Figura 81La posibilidad de que en esta localidad exista un santuario viene dada por el hecho de que se conoce un conjunto de diecisiete placas con sendos relieves representando caballos, de distintos tipos y con mayor o menor realismo según los casos y con y sin atalajes; algunos presentan semejanzas con ejemplares procedentes de Pinos Puente (vid. apdo. 3.4.1.6) (Figura 81). Sobre la base de la cronología de este último yacimiento, Cuadrado y Ruano suponen para las piezas de la Mesa de Luque la misma cronología, entre el siglo IV y la época romana 50.

En Camorra de las Cabezuelas (Santaella) ha aparecido un relieve de un tipo similar, aunque su aislamiento impide poder precisar si procede o no de un santuario 51; además, han ido apareciendo restos escultóricos  más o menos aislados, de no demasiada entidad por sí solos, pero que pueden poner en la pista de la existencia de diferentes santuarios y lugares de culto en la parte meridional de la provincia de Córdoba. Entre ellos, han aparecido menciones relativas a Guadalcázar, el Cerro del Castillo de Montilla, Cerro de la Alcoba (Montemayor), Ategua, Torre Morana (Baena), Las Añoras (Baena) , Cerro de las Cabezas (Fuente Tójar) 52.

3.4.1.13 HALLAZGOS AISLADOS DE TERRACOTAS EN LA PROVINCIA DE SEVILLA.

En este apartado me voy a referir a unos cuantos casos de figurillas de terracota, procedentes de la provincia de Sevilla y sin contexto precisos. Así, han sido publicadas por Fernández Gómez cuatro terracotas, una procedente de Osuna y las otras tres de Utrera y su término; la primera representaría, según dicho autor una orante, del tipo de las representadas en los exvotos de bronce, mientras que las restantes, peor conservadas, representan figuras femeninas 53. Además de ellas también ha dado conocer otras dos que, según parece, representarían, respectivamente a la llamada Gran Dama del Cerro de los Santos y a la Dama de Elche. La primera de ellas habría sido hallada en una tumba de Almodóvar del Río (Sevilla) la antigua Carbula, de cronología imprecisa y la segunda procedería de Lebrija, y no se conoce su contexto. En ambos casos, su divulgador ha sugerido que se trata de "pequeñas terracotas, realizadas a molde, que reproducían con gran fidelidad los rasgos de las grandes divinidades, conocidas por todos los fieles54 lo que da a entender, en su opinión que las esculturas originales representarían a la divinidad de que se tratase en cada caso y, al menos en la Dama del Cerro de los Santos no sería un exvoto. Es difícil pronunciarse acerca del significado de tales terracotas, dada su rareza en la zona considerada y para la mayor parte de ellas Fernández Gómez sugiere que se trataría de objetos relacionados con el culto, del tipo de los exvotos 55, aun cuando su empleo en contextos funerarios está muy bien atestiguado también en otros lugares de la Península 56. Las relaciones entre la gran plástica en piedra y figuras de terracota también han sido puestas de manifiesto por Blech 57.
 
 


NOTAS DEL CAPÍTULO

1.- BLANCO, A.; CORZO, R. (1983) "Monte Algaida. Un santuario púnico en la desembocadura del Guadalquivir". Historia 16, 87:: 122-128.
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2.- CORZO SÁNCHEZ, R. (1991) "Piezas etruscas del santuario de la Algaida (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz)". La presencia de material etrusco en la Península Ibérica. Barcelona:  402-403.
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3.- Cf. BERROCAL RANGEL, L. (1992) Los pueblos célticos del Suroeste de la Península Ibérica. Madrid: 146.
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4.- ARANEGUI GASCÓ, C. (1994) "El círculo del SE. y el comercio entre Iberos y Griegos". Iberos y Griegos: Lecturas desde la diversidad. Huelva Arqueológica. 13, 1: 297-318.
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5.- LLOBREGAT CONESA, E.A. (1984) "Un altar de perfumes de tipo oriental en el yacimiento ibérico de la Illeta dels Banyets (El Campello, Alicante)". Boletín Asoc. Española Orientalistas. 20: 301-308.
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6.- LLOBREGAT CONESA, E.A. (1985) "Dos temples ibérics a l'interior del poblat de l'illeta dels Banyets". Fonaments. 5: 103-111; LLOBREGAT CONESA, E.A. (1985) "El conjunto de templos ibéricos de la 'Illeta d'els Banyets' (El Campello)". Studia Historica in honorem Vicente Martínez Morellá. Alicante: 187-205; LLOBREGAT CONESA, E.A. (1986) "Illeta dels Banyets". Arqueología en Alicante, 1976-1986. Alicante: 63-67; LLOBREGAT CONESA, E.A. (1988) "Un conjunto de templos ibéricos del siglo IV a.C. hallado en las excavaciones de la Isla del Campello (Alicante)". Homenaje a Samuel de los Santos. Albacete: 137-143; LLOBREGAT CONESA, E.A. (1993) "L'Illeta dels Banyets (El Campello, Camp d'Alacant). ¿Fou un empórion?". Homenatge a Miquel Tarradell. Barcelona:  421-428; OLCINA DOMENECH, M.; GARCIA I MARTIN, J.M. (1997) "Síntesi Arqueològica". M. Olcina Doménech (ed.). La Illeta dels Banyets (El Campello, Alicante). Estudios de la Edad del Bronce y época Ibérica. Alicante: 21-46;
ALVAREZ GARCIA, N. (1997) "El almacén del templo A: aproximación a espacios constructivos especializados y su significación socio-económica". M. Olcina Doménech (ed.). La Illeta dels Banyets (El Campello, Alicante). Estudios de la Edad del Bronce y época Ibérica. Alicante: 133-174.
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7.- ALMAGRO GORBEA, M. (1993) "Palacio y organización social en la Península Ibérica". Lengua y Cultura en la Hispania Prerromana. Actas V Coloquio sobre Lenguas y Culturas Prerromanas de la Península Ibérica. Salamanca: 36-37.
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8.- BEIRÃO C. DE M., TAVARES, C.; SOARES, J.; VARELA, M.; VARELA, R., (1985) "Depósito votivo da II Idade do Ferro de Garvão. Notícia da primeira campanha de escavações". O Arqueólogo Português, 3:  fig. 18.
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9.- BERROCAL RANGEL, L. (1992) Los pueblos célticos del Suroeste de la Península Ibérica. Madrid: lám. XI.
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10.- BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, J.M.; VALIENTE MALLA, J. (1981) Castulo III. EAE, 117. Madrid; BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, J.M.; VALIENTE MALLA, J. (1985) "El santuario preibérico de Cástulo. Relaciones entre la Meseta y Andalucía en la Protohistoria". Actas del III Coloquio sobre lenguas y culturas paleohispánicas. Salamanca: 179-200; BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, J.M.; GARCÍA-GELABERT, M.P.; LÓPEZ PARDO, F. (1985) Castulo V. EAE, 140. Madrid; BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, J.M. (1983) Primitivas religiones ibéricas, II. Religiones prerromanas. Madrid: 76-89; BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, J.M.; GARCÍA-GELABERT, M.P.; LÓPEZ PARDO, F. (1986) "La Muela de Cástulo (Prov. Jaén) und ihre Siedlungsphasen". MDAI(M). 27: 69-86; BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, J.M.; GARCÍA-GELABERT, M.P. (1990) "Ägäische Einflüsse auf das Gebiet am Oberen Guadalquivir". Orientalisch-Ägäische Einflüsse in der Europäischen Bronzezeit. Bonn: 109-123.
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11.- BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, J.M.; GARCÍA-GELABERT, M.P.; LÓPEZ PARDO, F. (1985) Castulo V. EAE, 140. Madrid.
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12.- Cf. SILGO GAUCHE, L. (1989) "Sobre un inexistente templo preibérico de Cástulo". Arse. 24: 825-831.
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13.- VV.AA. (1987) Diez años de excavaciones en Coimbra del Barranco Ancho. Jumilla. Murcia: 54-55; 69.
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14.- MOLINA GRANDE, M.C.; MOLINA GARCÍA, J. (1991) Carta arqueológica de Jumilla. Addenda 1973-1990. Murcia: 154-162; GARCIA CANO, J.M.; INIESTA SANMARTIN, A.; PAGE DEL POZO, V. (1991-92) "El santuario ibérico de Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla, Murcia)". Anales de Prehistoria y Arqueología. 7-8: 75-82.
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15.-FERNÁNDEZ VEGA, A. (1982) "Elementos arquitectónicos de los santuarios ibéricos". Helike. 1: 156-157.
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16.- NICOLINI, G. (1969) Les bronzes figurés des sanctuaires ibériques. Paris: 46-47.
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17.- RUIZ BREMÓN, M. (1988) "Aproximación al estudio del santuario ibérico de La Luz." AEA. 61: 230-244.
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18.- JORGE ARAGONESES, M. (1968) "La badila ritual ibérica de La Luz (Murcia) y la topografía arqueológica de aquella zona, según los últimos descubrimientos". Anales de la Universidad de Murcia. 26: 317-346.
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19.- OLMOS ROMERA, R. (1989) "Míticos pobladores del mar. Tritones, hipocampos y delfines durante la época prerromana y republicana en España". Ephialte. Lecturas de Historia del Arte.1: 46.
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20.- LILLO CARPIO, P.A. (1991-92) "Los exvotos de bronce del santuario de la Luz y su contexto arqueológico (1990-1992)". Anales de Prehistoria y Arqueología. 7-8: 111; sobre objetos más antiguos, vid. ROUILLARD, P. (1995-96) "Un vase archaïque de Ionie du Nord a la Luz (Murcie, Espagne)". Anales de Prehistoria y Arqueología. 11-12: 91-94.
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21.- RUIZ BREMÓN, M. (1988) "Aproximación al estudio del santuario ibérico de La Luz." AEA. 61: 230-244.
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22.- LILLO CARPIO, P. (1993-94) "Notas sobre el templo del Santuario de la Luz (Murcia)". Anales de Prehistoria y Arqueología. 9-10: 155-174.
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23.- LILLO CARPIO, P.A. (1991-92) "Los exvotos de bronce del santuario de la Luz y su contexto arqueológico (1990-1992)". Anales de Prehistoria y Arqueología. 7-8: 107-142.
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24.- CUADRADO DÍAZ, E. (1950) "Excavaciones en el santuario ibérico del Cigarralejo (Mula, Murcia)". Informes y Memorias de la Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas. 21. Madrid: 42-43.
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25.- CUADRADO DÍAZ, E. (1950) "Excavaciones en el santuario ibérico del Cigarralejo (Mula, Murcia)". Informes y Memorias de la Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas. 21. Madrid: passim.
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26.- RUIZ BREMÓN, M. (1988) "Escultura votiva ibérica en piedra". Escultura Ibérica. Madrid: 70.
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27.- RAMALLO ASENSIO, S.F. (1991) "Un santuario de época tardo-republicana en La Encarnación (Caravaca, Murcia)". Templos Romanos de Hispania. Cuadernos de Arquitectura Romana. 1: 39-49; RAMALLO ASENSIO, S.F. (1993) "La monumentalización de los santuarios ibéricos en época tardo-republicana". Ostraka. 2: 121.
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28.- RUANO RUIZ, E.; SAN NICOLÁS DEL TORO, M. (1990) "Exvotos ibéricos procedentes de 'La Encarnación' (Caravaca, Murcia)". Verdolay. 2: 101-107.
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29.- RAMALLO ASENSIO, S.F. (1993) "La monumentalización de los santuarios ibéricos en época tardo-republicana". Ostraka. 2: 122-123.
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30.- RAMALLO ASENSIO, S.F. (1991) "Un santuario de época tardo-republicana en La Encarnación (Caravaca, Murcia)". Templos Romanos de Hispania. Cuadernos de Arquitectura Romana. 1: 49-51.
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31.- RAMALLO ASENSIO, S.F. (1991) "Un santuario de época tardo-republicana en La Encarnación (Caravaca, Murcia)". Templos Romanos de Hispania. Cuadernos de Arquitectura Romana. 1: 50-65; BROTONS YAGÜE, F.; RAMALLO ASENSIO, S.F. (1994) "Un santuario extraurbano: la Encarnación de Caravaca (Murcia)". La Ciudad en el Mundo Romano. Actas del XIV Congreso Internacional de Arqueología Clásica. Vol. 2. Comunicaciones. Tarragona: 74-75.
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32.- RUANO RUIZ, E.; SAN NICOLÁS DEL TORO, M. (1990) "Exvotos ibéricos procedentes de 'La Encarnación' (Caravaca, Murcia)". Verdolay. 2: 101-107.
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33.- LILLO CARPIO, P.A. (1979-80) "Las religiones indígenas de la Hispania Antigua en el Sudeste Peninsular. El Santuario del Recuesto (Cehegín)". Anales Univ. Murcia. Filosofía y Letras. 38: 195-207; LILLO CARPIO, P.A. (1981) El poblamiento ibérico en Murcia. Murcia: 25-36.
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34.- RODRÍGUEZ OLIVA, P.; PEREGRÍN PARDO, F.; ANDERICA FRÍAS, J.R. (1983) "Exvotos ibéricos con relieves de équidos de la Vega Granadina". XVI C.N.A. Zaragoza: 751-768.
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35.- RODRÍGUEZ OLIVA, P.; PEREGRÍN PARDO, F.; ANDERICA FRÍAS, J.R. (1983) "Exvotos ibéricos con relieves de équidos de la Vega Granadina". XVI C.N.A. Zaragoza: 756.
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36.- LILLO CARPIO, P.A. (1986-87) "Un singular tipo de exvoto: las pequeñas falcatas". Homenaje al Prof. Gratiniano Nieto, II. CuPAUAM. 13-14: 36.
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37.- MENDOZA EGUARAS, A. (1986) "Exvoto ibérico del Museo Arqueológico de Granada". Cuadernos de Prehª. Univ. Granada. 11: 327-330.
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38.- RUANO RUIZ, E. (1987) La escultura humana de piedra en el mundo Ibérico. Madrid I, 78-79; III, 15-22; cf. también MARÍN CEBALLOS, M.C.; BELÉN, M. (1987) "Nuevos exvotos ibéricos de la provincia de Jaén". Anales de la Universidad de Cádiz, 4: 80-82.
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39.- MARÍN CEBALLOS, M.C.; BELÉN, M. (1987) "Nuevos exvotos ibéricos de la provincia de Jaén". Anales de la Universidad de Cádiz, 4:  82-83; 86-89.
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40.- MARÍN CEBALLOS, M.C.; BELÉN, M. (1987) "Nuevos exvotos ibéricos de la provincia de Jaén". Anales de la Universidad de Cádiz, 4: 83-84.
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41.- MORENA LÓPEZ, J.A. (1989) El santuario ibérico de Torreparedones (Castro del Río-Baena. Córdoba). Córdoba: 42-43; un resumen de las excavaciones puede verse en FERNANDEZ CASTRO, M.C. (1995) Iberia in Prehistory. Oxford: 303-307.
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42.- MORENA LÓPEZ, J.A. (1989) El santuario ibérico de Torreparedones (Castro del Río-Baena. Córdoba). Córdoba: 43-45.
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43.- MORENA LÓPEZ, J.A. (1989) El santuario ibérico de Torreparedones (Castro del Río-Baena. Córdoba). Córdoba: 47-48; fig. 8; cf. en el mismo sentido MARÍN CEBALLOS, M.C.; BELÉN, M. (1987) "Nuevos exvotos ibéricos de la provincia de Jaén". Anales de la Universidad de Cádiz, 4: 84-85.
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44.- MORENA LÓPEZ, J.A. (1989) El santuario ibérico de Torreparedones (Castro del Río-Baena. Córdoba). Córdoba: 48-49.
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45.- MORENA LÓPEZ, J.A. (1989) El santuario ibérico de Torreparedones (Castro del Río-Baena. Córdoba). Córdoba: 74.
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46.- Pueden verse las diferentes alternativas al respecto que maneja MARÍN CEBALLOS, M.C. (1993) "Dea Caelestis en la Epigrafía Hispana". II Congresso Peninsular de Historia Antiga. Coimbra: 825-845; MARÍN CEBALLOS, M.C. (1994) "Dea Caelestis en un santuario ibérico". El Mundo Púnico. Historia, Sociedad y Cultura. Murcia: 217-225.
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47.- FERNANDEZ CASTRO, M.C. (1995) Iberia in Prehistory. Oxford: 303-307; FERNANDEZ CASTRO, M.C.; CUNLIFFE, B.W. (1997) "Le sanctuaire de Torreparedones". Les Ibères. Barcelona: 148-149;  MORENA LÓPEZ, J.A. (1997) "Los santuarios ibéricos de la provincia de Córdoba". Espacios y lugares cultuales en el mundo ibérico. Quaderns de Prehistòria i Arq. Castelló. 18: 269-272.
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48.- MORENA LÓPEZ, J.A. (1989) El santuario ibérico de Torreparedones (Castro del Río-Baena. Córdoba). Córdoba: 50-52.
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49.- SERRANO CARRILLO, J.; MORENA LÓPEZ, J.A. (1988) "Un relieve de Baja Época ibérica de Torreparedones (Castro del Río-Baena. Córdoba)". AEA, 61: 245-248; MORENA LÓPEZ, J.A. (1989) El santuario ibérico de Torreparedones (Castro del Río-Baena. Córdoba). Córdoba: 35-36.
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50.- CUADRADO DÍAZ, E.; RUANO RUIZ, E. (1989) "Esculturas de équidos procedentes de la colección de Alhonoz (Puente Genil, Córdoba)". TP. 46: 203-228.
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51.- CUADRADO DÍAZ, E.; RUANO RUIZ, E. (1989) "Esculturas de équidos procedentes de la colección de Alhonoz (Puente Genil, Córdoba)". TP. 46:  222.
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52.- MORENA LÓPEZ, J.A. (1997) "Los santuarios ibéricos de la provincia de Córdoba". Espacios y lugares cultuales en el mundo ibérico. Quaderns de Prehistòria i Arq. Castelló. 18: 273-280.
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53.- FERNÁNDEZ GÓMEZ, F. (1988) "Terracotas turdetanas del Guadalquivir-Corbones". Homenaje al Prof. Eduardo Ripoll Perelló, II. Espacio, Tiempo y Forma. Serie II. 1: 143-151.
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54.- FERNÁNDEZ GÓMEZ, F. (1982) "Una réplica en barro de la Dama del Cerro de los Santos". Homenaje a C. Fernández Chicarro. Madrid: 173-177; FERNÁNDEZ GÓMEZ, F. (1987) "Pequeñas terracotas de grandes divinidades ibéricas". Homenaje a Justo García Morales. Miscelánea de estudios con motivo de su jubilación. Madrid: 639-647.
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55.-  FERNÁNDEZ GÓMEZ, F. (1988) "Terracotas turdetanas del Guadalquivir-Corbones". Homenaje al Prof. Eduardo Ripoll Perelló, II. Espacio, Tiempo y Forma. Serie II. 1:  150.
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56.- Cf. BLECH, M. (1992) "Algunas reflexiones sobre la plástica en barro, basadas en las terracotas procedentes de la necrópolis ibérica de El Cigarralejo, Mula (Murcia)". BAEAA. 32:  23-31.
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57.- BLECH, M. (1990) "Iberische Terrakotten. Beobachtungen zu einer Statuette im Archäologischen Museum von Malaga". Verdolay. 2: 91-96.
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