NUEVAS CONSIDERACIONES EN TORNO A LA HISTORIOGRAFÍA Y TECNOLOGÍA DE LA ESCULTURA IBÉRICA EN PIEDRA (1ª parte).

Juan Blánquez Pérez.Universidad Autónoma de Madrid
Lourdes Roldán Gómez.Universidad Autónoma de Madrid
REIb. 1, 1994, 61-84

Resumen.

El presente trabajo defiende el estudio tecnológico de la escultura ibérica en piedra, camino apenas desarrollado en la arqueológica española. Se apunta la necesidad de revisar la documentación arqueológica tradicional, eliminando tópicos y datos superados, como base de partida en la investigación. De igual modo, se expone de manera detallada la metodología de trabajo que se lleva a cabo dentro de un ambicioso Proyecto de Investigación con sede en la Universidad Autónoma de Madrid. A través del análisis tecnológico se pretende profundizar, no sólo en el conocimien-to material de tan importante manifestación (talleres, canteras, artesanos), sino también y apoyándonos en lo anterior, en su campo proyectivo (socio-cultural e iconográfico).

Summary.

This work defends the technological studies of the Iberian stone sculpture. That is a little developed way in the spanish archaeology. This makes the necesity of revising the traditional archaeological documentation, eliminating topics and bases already supperated, as a first start in the investigation. In the same way it espose in detail the method of work that have been done in an ambicious project of investigation in the Autonoma University of Madrid. Through this technological analisis it pretend to go deep not only in the knoledge of this important manifestations (workshops, quarries, craftsmen) as also supporting it in its pojective background (social, cultural and iconographic).

Parte 1ª.:

  1. Introducción:
  2. Breves notas historiográficas en torno a la investigación de la escultura ibérica.
  3. Los estudios tecnológicos en la arqueología española.
  4. El proyecto de investigación: Estudio tecnológico de la escultura ibérica en piedra.
  5. La investigación sobre Tecnología y Trabajo de la Piedra.
  6. El concepto "artístico" en los estudios de escultura ibérica.
  7. El problema de la cronología en le escultura ibérica.
  8. Conclusiones generales.

La 2ª parte de este artículo se publicará en el nº II de esta revista.

1.-Introducción.

El estudio de la arquitectura monumental y su mejor complemento ideológico, la escultura en piedra a gran tamaño, representa hoy una de las más interesantes líneas de investigación no exentas, sin embargo, de notables dificultades perceptibles en cuanto intentemos profundizar en su significado socio-cultural. Dicha materialización cultural sintetizó, en sí misma, concepciones políticas, sociales y religiosas convirtiéndola en una de las facetas más significativa de aquella compleja realidad histórica que, con seguridad, supuso la Cultura Ibérica. Al servicio, desde un primer momento, de la elite dominante su razón de ser cultural hay que entenderla dentro de un ambiente de obligada lectura ideológica. En función del registro arqueológico y por abrumadora mayoría su espacio natural fue el funerario (las necrópolis), siendo mucho mas escasa y cronológicamente tardía su uso en santuarios .

Dicha proporcionalidad no parece lógico pensar que vaya a cambiar con el avance de las investigaciones, ahora bien recientes descubrimientos como los de El Pajarillo (Huelma, Jaén) , evidencian un tercer uso que, genéricamente, definimos en poblados, si bien claramente diferenciado de lo que es el núcleo poblacional propiamente dicho. Ello, a su vez, permite replantear algunas interpretaciones como es el caso del posible heroon de Porcuna pues a tenor del citado descubrimiento y, muy importante, en función de su propia iconografía quizás respondan a similar ubicación, más que a un ambiente funerario como tradicionalmente se ha venido interpretando. Sobre este aspecto volveremos más adelante en este trabajo.

La propia materialidad de la escultura ibérica, adoptando precisas características iconográficas (esfinges, toros, leones, guerreros a caballo, etc.); su relación con definidos tipos de enterramiento (turriformes, tumulares, pilares-estela, estelas, en su mayoría.) y su obligada exigencia tecnológica en cuanto a realización no parece puedan explicarse a través de un exclusivo proceso evolutivo indígena. Bocetan una sociedad de obligada estructuración urbana y orden aristocrático de carácter caballeresco (BLANQUEZ 1993) en diálogo cotidiano con otras elites mediterráneas que empleaban semejante lenguaje iconográfico; ello compatible, como es lógico, con sus propias peculiaridades.

Sin embargo, tal y como avanzábamos, el estado actual del conocimiento en torno a la escultura ibérica no es del todo satisfactorio. Surgen los problemas en cuanto nos preguntamos por cuestiones tan básicas como son su propia evolución, tanto tecnológica (talleres; canteras, etc.), como conceptual (orígenes, evolución, etc.). Todo ésto resulta paradógico si tomamos consciencia de la relativamente larga tradición en los estudios ibéricos; de la antigüedad en la aparición de muchas de las más importantes esculturas; o, por último, lo acertado de algunos planteamientos metodológicos defendidos por investigadores desde hace décadas: necesidad de la correcta valoración del contexto arqueológico; de la estratigrafía y, derivado de ambas, la entonces validez de las propuestas cronológicas (GARCIA y BELLIDO 1943b, 278; SANCHEZ JIMENEZ 1951,382 y ss.).

En más de una ocasión y ésta misma Revista lo corrobora , diferentes investigadores han redactado sucesivas historiografías en torno a la investigación de la escultura ibérica. De ahí, pensamos, la no oportunidad de entrar de en dicha cuestión. Sin embargo, considera-mos interesante destacar la necesidad de una lectura matizada en torno a las primeras décadas de trabajos arqueológicos, así como de los principales hallazgos y de los hallazgos dada su repercusión posterior. En este sentido es de justicia desatacar cómo los primeros ejemplares escultóricos supusieron uno de los mejores puntales de cara a la aceptación social y científica (internacio-nal) de la cultura ibérica negada, repeditada-mente, en Exposiciones Universales como las de Viena y París, a finales del s.XIX. En este sentido baste citar los ejemplares de El Cerro de Los Santos; Bicha de Balazote; o la tan citada Dama de Elche. Pero, por otro lado, su estudio obligadamente descon-textualizado supuso una importante rémora a la hora de entender su verdadero significado socio-cultural.

Así, en la actualidad, importantes problemas siguen lastrando el progreso de la investigación y de entre todos ellos destaca, por su repercusión, el cronológico, explicable por el carácter descontex-tualizado de la mayoría de las esculturas. Otro a considerar es el que, tras casi un siglo de trabajos de campo, hasta el momento no se haya documentado ningún tipo de construcción susceptible de ser interpretado como taller escultórico, tal y como ha sucedido en otras culturas mediterrá-neas. Ello dificulta, aún más, el conocimiento de esta técnica donde la experiencia y el conocimiento se tuvo que transmitir, mayoritariamente, de manera verval y con ejemplos prácticos (ROCKWELL 1989,9). Sigue faltando un corpus de escultura ibérica elaborado y a publicar con las exigencias documenta-les y gráficas que ello implica , si bien contamos con estudios serios centrados en los ejemplares zoomorfos, actualizado hasta mediados de la década de los 80 (CHAPA 1985); figurado humano (RUANO 1987) e, incluso, en campos complemen-ta-rios como la arquitectura monumental (CASTELO 1990).

Paralelamente, en estas dos últimas décadas los hallazgos escultóricos han sido notables, tanto en su número, como por su calidad. Recordemos, entre otros, el conjunto del Parque de Elche, así como las periódicas excavaciones en La Alcudia (RAMOS y RAMOS 1992, con toda la bibliografía anterior); el pilar-estela de Coimbra del Barranco Ancho, que constituye el ejemplar mejor conservado entre todos los de su tipo (PAGE DEL POZO et Alii 1987 y GARCIA CANO, en esta misma Revista); el también conjunto de Cabezo Lucero (LLOBREGAT 1993,69-85); o, po último, los cuatro monumen-tos de la necrópolis de Los Villares (BLANQUEZ 1991a,249 y ss.; IDEM 1992,124 y ss.). Todas estas nuevas esculturas, importantes en sí mismas, permiten además revalorizar otro considerable número de piezas ya mucho más fragmentadas (BLÁNQUEZ 1991b,32 y ss.) que durante años han permaneci-do olvidados en los fondos de los Museos fruto, en su mayoría, de hallazgos fortuitos o excavacio-nes de urgencia .

Así pues, por todo lo expuesto, consideramos oportuno llamar la atención sobre la evidencia de que gran parte de las limitaciones y dificultades que hoy afectan y caracterizan el estudio de la escultura ibérica son consecuencia del método de trabajo seguido, estudios en gran medida estilísticos-artísticos; así cómo por el carácter descontextua-lidado de la mayoría de los hallazgos de la 2ª mitad del siglo pasado, o muy principios de éste. A la espectaculari-dad que, desde un pincipio, caracterizó a los hallazgos escultóricos se unió un concepto de ciencia arqueológi-ca basado, mayoritaria-mente, en el valor del objeto en sí mismo. Paralelamen-te, la museología del momento guiada por un criterio meramente expositivo veía en la escultura un objeto de privilegiada situación jerárquica con respecto al resto de la cultura material y, en este sentido, los ejemplares ibéricos salieron beneficiados . Estas dos últimas circunstancias favoreció, durante décadas, un cierto descuido en la documentación del contexto en aquellas pocas ocasiones en que las piezas procedían de excavaciones arqueológicas.

El resultado final de todo lo apuntado es que, actualmente, tenemos carencias graves en el entendimiento de la escultura ibérica que efecta a cuestiones fundamentales como los ya comentados de la cronología conocimiento tecnológico y de su significado socio-cultural.