NOVEDADES ESCULTÓRICO-ARQUITECTÓNICAS EN LA ALCUDIA.

Rafael Ramos Fernández.
Museo de La Alcudia.
REIb. 1, 1994, 107-114

Resumen

Estudio de varios fragmentos arquitectónicos y escultóricos asociados a un templo ibérico que fue hallado bajo la basílica paleocristiana de Ilici (La Alcudia, Elche). Los citados fragmentos correspondientes a restos de figuras humanas y a fragmentos de capiteles pueden fecharse entre mediados del s.VI y s.I a.C.

Summary

Study of some architectonic and sculptoric fragments wich are asociated to an iberian temple that was found under the paleochristian basilic of Ilici (La Alcudia, Elche). These materials corresponding to human figures remains, and to chapitel fragments could be dated between the midle of the VI an the first century b.C.

La excavación realizada en los templos ibéricos subyacentes a la basílica paleocristiana de Ilici , en La Alcudia, excavación motivada por los indicios alusivos a la posible existencia de un monumento prerromano en los estratos inferiores de la mencionada construcción , indicios basados en los hallazgos escultóricos localizados como pavimento de la calle que discurría por el lateral sur de aquella , proporcionó fragmentos de estatuaria y restos arquitectónicos ibéricos (foto 1).

Reconstrucción idealizada del Templo Ibérico de la Alcudia (Elche, Alicante), según R. Ramos.

Tras los trabajos realizados se apreció, cronológicamente, que este templo ibérico de la Alcudia, en función de los materiales a él asociados y de su estratigrafía, pudo erigirse en la segunda mitad del siglo VI a.J.C. Que a su primera fase (fase A), en la que se desarrollaron ininterrumpidamente los períodos arcaico y clásico del proceso evolutivo ibérico , corresponden los fragmentos escultóricos y arquitectónicos que seguidamente se describirán, las cerámicas ibéricas arcaicas y clásicas, y la cerámica ática de figuras rojas, con ausencia total de campanienses. En consecuencia, esta primera etapa de la vida de este monumento pudo concluir en el último cuarto del siglo III a.J.C., fecha en la que sufrió una destrucción violenta: sus muros de adobe fueron derribados configurando un nivel de escombros de 40 cm.s. de espesor que rellenó la superficie interior del recinto, cuyas obras escultóricas, probablemente, fragmentadas, fueron empleadas en el pavimentado de la calle, frente a su puerta principal, aunque de ellas quedaron pequeños vestigios en su interior. El edificio fue reconstruido sobre sus restos a finales del mismo siglo III a. J.C. Los materiales correspondientes a esta segunda fase (fase B), entre los que figuran los fragmentos de capitel corintio compuesto que más adelante se describirán, segundo estrato arqueológico de esta excavación, consisten en cerámicas ibéricas de tipo Elche, campanienses A, B y C, cerámica de Gnatia y sigillatas aretinas, con ausencia total de tipos sudgálicos e hispánicos. Es pues deducible que su actividad concluyese hacia fechas avanzadas del último cuarto del siglo I a. J.C., momento a partir del cual quedó abandonado. Sobre sus ruinas se depositó un nivel estéril, índice de la no ocupación de aquella superficie que no se utilizó de nuevo hasta la primera mitad del siglo IV a. J.C. con la construcción de la nave de la Basílica de Ilici.

En el nivel de restos del estrato asociado a la fase A de este templo, se descubrió un fragmento escultórico, perteneciente a un antebrazo humano ornado con un brazalete espiraliforme del que se conservan cinco espiras (foto 2), de 7 x 9 cm.s. en sus dimensiones máximas, y un fragmento de brazo humano en alto relieve (foto 3), de 26 x 13 x 19 cm., esculpidos en piedra caliza local, peculiar en toda la escultura ibérica conocida de los yacimientos de Elche, fragmentos escultóricos que, por sus aspectos técnicos y formales, son similares a los localizados en el exterior de esta construcción y con los que aparentemente pueden identificarse, por lo que avalan la posibilidad de que todos ellos correspondan a un único conjunto monumental perteneciente a las distintas piezas asociadas en este edificio.

Son fragmentos en los que es oportuno precisar que sus superficies presentan el alisado característico de las producciones de época ibérica clásica, piezas en las que es observable el tratamiento diferenciado referente al acabado de superficies, ya delimitado para la escultura ibérica ilicitana en la que es apreciable el contraste entre las producciones escultóricas de los períodos arcaico y clásico, caracterizados por el distinto tratamiento de los ángulos y biselados y por el lustrado de los planos, diferenciación ya vista en la escultura y que también es observable en la obra arquitectónica, realidad deducida de las conclusiones obtenidas en los estudios de los yacimientos de El Parque y La Alcudia de Elche .

Estos fragmentos escultóricos descritos son asociables a un período avanzado de la fase A del templo, fase que pudo vivir la continuidad de la época arcaica a la clásica, y que por sus acabados característicos deben pertenecer al siglo IV a. J.C., considerado éste como etapa central de este tipo de producciones.

También, en la excavación a la que se hace referencia, fue descubierto un fragmento de una lastra de piedra caliza (foto 4) con vestigios de decoración en relieve bordeados por un resalte oval muy erosionado. Sus dimensiones son de 15 x 11 x 7 cms.

El hallazgo de un capital protoeólico (foto 5) localizado en el nivel de base de la basílica paleocristiana, en un tabique interior situado en la parte oeste del edificio, reempleado como sillar de muro, permitió tanto la probabilidad de su adscripción al antiguo templo como la sugerencia de ciertas posibilidades referentes a la apariencia del mismo.

Este capitel mide 53 cms. de altura, 68 cm. de anchura y 30 cm. de grosor. En una de sus caras, puesto que su contraria sólo esta desbastada, se aprecia levemente el ojo de una de las volutas y el triángulo central característico de este tipo de piezas. Es de piedra caliza local y no tiene ábaco, notándose además que la estría superior que separa ambas volutas tiene una caída en disminución con sentido de atrás hacia delante, lo que permite suponer que estuvo adosado a un muro sobre una pilastra y que pudo corresponder a la decoración de una puerta de este edificio, con función similar a las pilastras con capiteles protoeólicos que flanquean la puerta de una construcción de carácter sacro en Tamasos, fechada en el siglo VI a. J.C. .

El tratamiento de las superficies de este capital, observable a pesar de su erosionado estado de conservación contrasta enormemente con el de los fragmentos escultóricos antes descritos, hecho que ratifica las apreciaciones establecidas entre las épocas arcaica y clásica de la escultura ibérica , avaladas, como ya se ha indicado, por sus conjuntos materiales en El Parque y en La Alcudia. El primero de estos yacimientos precisa, con su documentación, una etapa comprendida entre la segunda mitad del siglo VI y el año 410 a. J.C.; y el segundo, que la etapa siguiente socia a sus hallazgos escultóricos mencionados aquí, las cerámicas áticas de figuras rojas y la significativa ausencia de cerámicas campanienses, de gnatia, megáricas y calenas, que se sitúa entre aquél año 410 y el inicio del último cuarto del siglo III a. J.C.

Parece que el tipo de representaciones pertenecientes a época arcaica, en general, no sólo referidas a piezas como la esfinge de El Parque de Elche y a su conjunto escultórica para el que existen datos precisos, son anteriores al siglo IV a. J.C. Así, los monumentos funerarios licios, con los que los hallazgos ilicitanos de El Parque tienen evidentes paralelismos,ofrecen tanto una evolución de formas arquitectónicas y plásticas como ideológicas, debido a que la progresiva helenización restringió buena parte de las tradiciones indígenas y de las aportaciones orientales .

Además, las diferenciaciones aludidas tienen una significativa expresión en el estudio del busto de guerrero incompleto de El Parque, obra asociada al conjunto escultórico de la esfinge mencionada, del que se conserva su mitad izquierda , que se muestra tocado con una hombrera con adorno ondulante que desciende en disminución hasta el talle, que se prolonga en cruzado por la espalda y que en su zona pectoral se encuentra sujeta por una especia de cinto que la abraza, lugar en el que se observa también la presencia de la empuñadura de un puñal en posición oblicua. Indumentaria ésta que es similar a la del "guerrero herido" de Porcuna , si bien la ilicitana es una obra arcaica y de diferente escuela, realidad que queda patente al intentar comparar este pieza con el busto de guerrero con pectoral de La Alcudia o con alguno de los otros bustos fragmentados de su conjunto pertenecientes a la época clásica.

Consecuentemente, El Parque contiene un período de la secuencia ibérica que expresa la existencia de unas manifestaciones de época arcaica caracterizadas por la escultura en piedra identificable por su esquematismo idealizado de líneas marcadas y raíz orientalizante, con tendencia al realismo, y por la cerámica pintada, ocasionalmente bícroma, con motivos geométricos realizados a peine así como con temas esquemáticos; también por las ánforas odriformes de labio almendrado, por las vasijas con asas montadas de tipo espuerta y por la ausencia casi total de cerámica ática de figuras rojas.

Sus obras escultóricas son anteriores a finales del siglo V a.M.C., puesto que el conjunto cerámico a que están asociadas, además de presentar la indicada ausencia casi total de cerámica ática de figuras rojas, se inserta plenamente en e primer período ibérico de La Alcudia, correspondiente a su estrato ibérico arcaico, y también porque el estudio de las cerámicas de El Parque aporta, el dato cronológico referente al momento último de actividad del yacimiento en época ibérica, dato que ha sido obtenido en función de que la pieza datable mas moderna de las encontradas en los trabajos de excavación del estrato ibérico de este yacimiento, y en concreto en la zona del alineamiento pétreo, es un fragmento de asa de una cratera de columnas que en nuestra Península puede situarse entre los años 440 y 430 a. J.C., y que como fecha más tardía alcanza el ya citado 410 a. J.C., según la catalogación facilitada por el Dr. Olmos Romera .

Por ello el estrato ibérico arcaico del yacimiento de El Parque, extensible de forma complementaria en su aspecto cronológico al correspondiente en La Alcudia, puede situarse entre un momento impreciso de inicios de la segunda mitad del siglo VI y el año 41 a. J.C.

Deducible de todo lo expuesto es situar este capitel protoeólico descrito en esa etapa arcaica, entre mediados del siglo VI y finales del V a. J.C.; y los dos fragmentos escultóricos también descritos, así como el fragmento de lastra, entre finales del siglo V y finales del III a J.C., dentro de los marcos generales de la estratigrafía de La Alcudia.

La excavación de la fase B del templo ibérico aportó también el hallazgo de dos fragmentos de capitel corintio compuesto, decorados con hojas y frutos (hojas de higuera, granadas y flores de granado, como elementos de expresión simbólica de fecundidad), con dimensiones de 23 x 20 x 12 cm. y de 20 x 15 x 10 cm., respectivamente (foto 6), asociados a abundante material cerámico situable cronológicamente entre finales del siglo III y finales del siglo I a J.C., dada la ausencia total de sigillatas sudgálicas e hispánicas en el conjunto perteneciente a su correspondiente estrato arqueológico.