MONUMENTOS FUNERARIOS IBÉRICOS: INTERPRETACIÓN DE ALGUNOS DE LOS RESTOS ARQUITECTÓNICOS Y ESCULTÓRICOS APARECIDOS EN LAS NECRÓPOLIS DEL SURESTE PENINSULAR.

Raquel Castelo Ruano
Universidad Autónoma de Madrid.
REIb. 1, 1994, 139-171.

Resumen

El objetivo de este artículo se centra en la reconstrucción del paisaje de las necrópolis ibéricas del Sureste Peninsular.

Sumary
The objetive of this article is centred on the reconstruction of the Scenary of the Iberian cementeries at the Peninsular's South-east.

I. Introducción

El objetivo de este artículo se centra en la reconstrucción del paisaje de las necrópolis ibéricas del SE peninsular (Albacete, Murcia y Alicante). Se estudian los posibles monumentos en su contexto como un producto más de la estructura socioeconómica y de la ideología manifestada por las distintas regiones de la comunidad ibera .

Como apoyo documental se analizan los restos escultóricos y arquitectónicos repartidos en las tres provincias antes referidas con un total de 711 restos esculpidos. En Albacete recogimos las piezas halladas en nueve yacimientos: Casa Quemada, Los Capuchinos, Cerro de los Santos, Llano de la Consolación, El Lobo, Hoya de Santa Ana, Pozo Moro, Tolmo de Minateda y Los Villares. En Murcia los elementos encontrados proceden de diez yacimientos: Agua Salada, Cabecico del Tesoro, Cabezo del Tío Pío, El Cigarralejo, Coimbra de Barranco Ancho, El Prado, Fuentecica del Garrulo, La Encarnación, Hoya de la Escarihuela y Los Nietos. En Alicante los fragmentos proceden de nueve yacimientos: Albufereta, Alcudia, Parque Infantil de Tráfico, Arenero de Vinalopó, Cabezo Lucero, Huerta Mayor, Illeta dels Banyets, El Molar y Pino-Hermoso.

La mayoría de los yacimientos con monumentos funerarios y lugares de culto de las provincias de Albacete, Alicante y Valencia se encuentran jalonándo el camino prerromano conocido como Vía Heraklea o Camino de Anibal que ponía en comunicación en sentido este-oeste la costa levantina y Alta Andalucía. El Dr. Blánquez recoge el trazado de la vía sin interrupciones desde la antigua Cástulo hasta la zona de Caudete-Fuente la Higuera (Blánquez,J.J. 1990,pp.35-73).

Las necrópolis que jalonan esta vía antes de su bifurcación en Caudete son las siguientes: Lezuza, Los Villares (Hoya Gonzalo), Cerro de los Santos y Llano de la Consolación (Montealegre del Castillo) y los Capuchinos (Caudete)(fig. 1a). A partir de éste último enclave la vía se bifurca en dos ramales. En el ramal norte que se dirige hacia el País Valenciano se ubica la necrópolis de Corral de Saus,yacimiento al que aludiremos a lo largo del texto. En el ramal sur que se dirigía hacia Cartagena se situaban los yacimientos alicantinos del Arenero del Vinalopó (Monforte del Cid), La Alcudia y Parque Infantil de Tráfico (Elche), Cabezo Lucero (Guardamar) y el Molar; en la provincia de Murcia el yacimiento de Los Nietos (Cartagena) (fig. 1b) (Morote Barbera,J.G. 1979,pp.139-146).

En la Vía Complutum-Cartagonova, eje norte/sur que corre en paralelo a la Vereda Real de Cartagena a Cuenca, vía esencial para el ganado transhumante, se ubican las necrópolis de Pozo Moro (Chinchilla), Hoya de Santa Ana y Tolmo de Minateda (Hellín). El recorrido de vía fue estudiado por varios investigadores entre ellos: el Padre Lozano, Almagro-Basch, Almagro-Gorbea, Sillieres y Roldán Gómez (Roldán Gómez,L. 1987,pp.37-66 y 1988,pp.89-96).

En la vía romana Cartagena-Alcantarilla, nudo de comunicaciones naturales y que por lo tanto pudo ser utilizada en época prerromana se ubica el yacimiento de Agua Salada. El yacimiento del Cabecico del Tesoro (Verdolay), estaría muy próximo. El trazado de la vía fue estudiado por el Padre Lozano, Silliers y recientemente por G. Rabal Saura (Rabal Saura, G.1988,pp.40-52)

Los yacimientos de El Cigarralejo y Archena se encuentran ubicados en la vía secundaria romana conocida como Camino Viejo de Yechar, vía de gran importancia en época romana y quizá también en época ibérica, que sirvió de eje de comunicaciones a las zonas de Mula y Archena. Su recorrido fue estudiado por E. Cuadrado y recientemente por R. González Fernández (González Fernández,R. 1988,pp.61-65)

Los yacimientos ubicados en las proximidades de Jumilla (El Poblado y El Prado) se encontrarían muy próximos a la vía secundaria Hellín-Monovar, que se desarrolla de oeste a este y es el acceso directo a la cuenca alta del Guadalquivir con el SE (Ruiz Molina,L. y Muñoz López,F.1988,pp.67-71) (fig. 1b). La importancia vial se completa con la situación cercana a los cursos de agua.

II.- Materiales arquitectónicos y escultóricos.

De los restos esculpidos encontrados en la zona que estudiamos 406 corresponden a elementos arquitectónicos, según especificamos a continuación:
1) basas de columnas (4); 2) acrótera (5); 3) Moldura decorada de ventana (1); 4) cipos (1); 5) pilares (3); 6) sillares decorados (3); 7) sillares lisos (90). Algunos de los sillares han conservado las mortajas de las grapas con las que irían unidos; 8) cavetos o nacelas decoradas (7); 9) cavetos o nacelas lisas (16); 10) frisos decorados con volutas (3); 11) cornisa (1); 12) pilastra (1); 13) altares completos (2); 14) contario (1); 15) palmetas (8), 15) estela con relieve sin funcionalidad clara (1), 16) grapas constructivas (26); 17) 1 basa y arranque de columnilla; 18) columna de pequeñas dimensiones (1); 19) fuste estriado (1), 20) fuste liso (1), 21) Frisos decorados con ovas (15); 22) hornacinas (4); 22) capiteles (11); 23) columnillas decoradas con surcos helicoidales (19); 24) molduras decoradas (2); 25) molduras lisas (7);26) jambas o dinteles (2); 27) cimacios (12); 28) volutas (20) y 29) volutas de gola.
A elementos escultóricos pertenecen 257 fragmentos. Se han figurado esculturas zoomorfas representadas por 195 fragmentos y antropomorfas de las que se han conservado 73 fragmentos. Con respecto a las esculturas animalísticas se han figurado las siguientes especies: 1) esfinges (9); 2) suídos (1); 3) grifos (3); 4) serpientes (2); 5) aves (3); 6) Cápridos (1); 7) hervíboros (2); 8) équidos (29); 9) bóvidos/équidos (19); 10) bóvidos (92) y 11) félinos (33). Por su parte la escultura antropomorfa está representada de la siguiente manera: 1) masculinas (42); 2) femeninas (17); 3) jinetes (6) e indeterminados (8).De los 205 fragmentos zoomorfos constatados el grueso de la fauna, es por tanto la normal de éstas zonas y únicamente los felinos o los animales fantásticos remiten al repertorio oriental y estrictamente importado. Estas esculturas de animales reales avalan el favor, en época antigua, de los animales familiares a los escultores pese a que la influencia de los monumentos y la temática fantástica evidencian la intromisión o transposición de los elementos foráneos a la simbología indígena.

III.- Algunas apreciaciones de índole cronológica.

De los 27 yacimientos en los que hemos constatado la presencia de elementos arquitectónicos y escultóricos, solo presentaremos las reconstrucción de 17 necrópolis. De éstos 17 yacimientos, diez presentan indicios de haber sido sometidos a una exhaustiva destrucción: Llano de la Consolación, Los Villares, Hoya de Santa Ana, Cabecico del Tesoro, Cigarralejo, El Prado, Los Nietos, La Alcudia, Parque Infantil de Tráfico de Elche, y Cabezo Lucero. A ellos habría que añadir otros dos yacimientos: el Tolmo de Minateda aunque dadas las dificultades que presentan sus materiales no hemos realizado la reconstrucción de sus posibles monumentos y Corral de Saus (Mogente), excluído por no encontrarse en el SE peninsular propiamente dicho.

Los elementos arquitectónicos y escultóricos, a excepción de los documentados en Los Villares que se encuentran sobre sus tumbas originales (Blánquez,J.J. 1993,pp.111-128), fueron encontrados como simples elementos de mampostería en las tumbas de empedrado tumular, calzando la urna cineraria, amontonadas en zanjas, sirviendo de cimentación de calles o como cimentación de edificios e incluso arrojadas al cauce de un río seco.

Existen excepciones que podrían confirmar la regla, puesto que según los excavadores de las necrópolis de Pozo Moro y El Poblado de Coimbra de Barranco Ancho (Iniesta Sanmartín, A.; Page del Pozo, V. y García Cano,J.M.1987), los monumentos están ubicados sobre sus tumbas originales careciendo de síntomas de destrucción.

Las fechas antequem más antiguas se han documentado en las necrópolis de El Cigarralejo (425-375 a.C.) (Cuadrado,E. 1987a); Cabecico del Tesoro (siglo IV a.C.) (Quesada,F. 19 ,pp.19-24); Cabezo Lucero (siglo V a.C) ( Jodin,A. 1993,pp.19-67); Parque Infantil de Tráfico (siglo V a.C.) (Ramos Fernández,R.1992). Fechas muy semejantes se constatan en el yacimiento valenciano de Corral de Saus (siglo IV a.C.) (Aparicio Pérez, 1982,pp.33-46).

En los cementerios del Llano de la Consolación, Agua Salada, Fuentecica del Garrulo; Los Nietos, Arenero del Vinalopó, La Alcudia y El Prado, el análisis estilístico de las esculturas destruidas ha permitido fecharlas hipotéticamente, por distintos investigadores, entre finales del siglo VI y comienzos del siglo V a.C.
Por consiguiente, los monumentos instalados en varios puntos de las provincias de Albacete, Murcia, Alicante y Valencia destruidos violentamente estarían levantados principios del siglo V a.C. y destruidos, en algunos casos antes del 425 a.C. Parece confirmarse para éstas zonas la opinión de E. Ruano referente a la existencia de una "Primera Gran destrucción.(Ruano Ruiz,E.1987a). Son varios los autores que han tratado sobre el tema, entre ellos podemos mencionar: Ruano Ruiz (1979,pp.52-55; 1987 a y 1997b,pp.15-17); Aparicio Pérez (1982,pp.33-46); Cuadrado (1986,pp.567-580)y Quesada (1989,pp.19-24).
No podemos relacionar ningún hecho bélico de tal magnitud que fuera el móvil de esta destrucción intencionada y el argumento "ex-silentio" lleva a la ya manejada hipótesis de problemas internos causados por conflictos ideológicos sean de carácter social o religioso. Lo cierto es que pasado el siglo V a.C., la moda de la construcción de éste magnifico aparato externo de sepulturas entra en crisis o al menos la recesión es obvia. No obstante existen excepciones cronológicas si no se desmienten las fechas atribuidas a unos pocos monumentos como los levantados en las necrópolis de El Poblado de Coimbra de Barranco Ancho, Huerta Mayor (Alcoy) fechados por sus respectivos excavadores en el siglo IV a.C. y el de Pino-Hermoso (Orihuela) datado en el siglo III a.C.