Reib 2,1996,  123-145

MODELOS DE HÁBITAT EN EL MUNDO IBÉRICO. UNA DÉCADA DE INVESTIGACIONES

LORENZO ABAD CASAL
UNIVERSIDAD DE ALICANTE

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SUMMARY

This paper aims to do a revision of the last ten years in archaeological works on the Iberian Culture habitat, with the most important bibliography that has supposed the great development of the investigation. The settlements, the urbanism complexity, the constructive materials and the Iberian house are analised. Finally the relation settlement-territory is valorised as a knowledge form of the Iberian habitat.

RESUMEN

El presente trabajo acomete una revisión a diez años de trabajo en el campo del hábitat de la Cultura Ibérica, marcando los hitos bibliográficos que han marcado los principales avances en la investigación. Se analizan igualmente la cuestión d.e los asentamientos, la ciudad y su complejidad urbanística, los materiales de construcción, la casa ibérica. Por últirno, se valora especialmente la relación ciudad-territorio como modo de entendimiento del hábitat en el Mundo Ibérico.



bullet.gif (555 bytes) Introducción
bullet.gif (555 bytes) Asentamientos
bullet.gif (555 bytes) La ciudad y su complejidad urbanística
bullet.gif (555 bytes) Los materiales de construcción y los equipamientos
bullet.gif (555 bytes) Las casas: organización y complejidad
bullet.gif (555 bytes) La relación ciudad-territorio
bullet.gif (555 bytes) Bibliografía


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1.- INTRODUCCIÓN

En los últimos años, una serie casi ininterrumpida de reuniones, congresos y simposios, dedicados a diversos aspectos de la cultura ibérica, han permitido mejorar su conocimiento de manera considerable. El que ahora celebramos, que se enmarca dentro de la exposición El mundo ibérico: una nueva visión en los albores del año 2000, tiene como objetivo recapitular lo realizado en los últimos años y proponer algunas pautas de actuación. En este sentido, el tema que se me ha encargado: Modelos de hábitat en el mundo ibérico. Una década de investigaciones, manifiesta de forma explícita cuál debe ser el objetivo de esta ponencia: pasar revista a lo realizado en los últimos diez años en el campo del hábitat de la cultura ibérica.

El término hábitat, de significado muy amplio y poco precisado en nuestra actividad científica, se erige, pues, en el centro de nuestra intervención. Y para concretar su significado, nada mejor que recurrir al Diccionario de la Real Academia Española, en cuya última edición se define de la siguiente manera:

1. Habitáculo, habitación o estación de una especie vegetal o animal. 2. Conjunto local de condiciones geofísicas en que se desarrolla la vida de una especie o de una comunidad vegetal o animal.

El sentido de nuestra intervención ha de versar, por consiguiente, sobre el estudio del "habitáculo" de la especie humana durante el desarrollo de la cultura ibérica, y el del conjunto de situaciones medioambientales en que se desarrolla la vida durante esa época. Un intento necesario, por cuanto en la última década la relación del ibero con su territorio se ha convertido en una de las líneas principales de la arqueología ibérica, pero un intento demasiado ambicioso para tan pocas páginas y para tan poco tiempo.

Diez años no son muchos; y sin embargo, para el tema que tratamos, resulta un largo período. Pronto se celebrará el décimo aniversario de la reunión que con el título de Jornadas sobre el mundo ibérico se llevó a cabo en Jaén en el mes de junio de 1985, que se publicó dos años más tarde. Esta reunión tuvo como objetivo, al decir de sus organizadores, "ofrecer nuevas perspectivas metodológicas que contribuyan a sacar de sus límites tradicionales el estudio de la Cultura y la Historia de los iberos", y pretendía incorporar los nuevos métodos que por entonces llegaban a la arqueología española, en la línea de lo que se había realizado, para casos concretos y específicos, en el Coloquio de Arqueología Espacial de Teruel un año antes. 

La reunión fue un éxito y su versión escrita se ha convertido en una obra de obligada consulta. Sin embargo, la contribución de la mayor parte de los autores versó sobre síntesis históricas de la evolución del poblamiento ibérico en sus respectivas áreas de estudio, con especial atención a la génesis y evolución de la cultura ibérica, pero sólo en unos pocos casos se trabajó desde la relación entre el poblamiento y su entorno.

A partir de este momento se abren nuevos caminos para la Arqueología Ibérica, que van a ser transitados en los años siguientes con desigual fortuna. El primero, el que podríamos llamar tradicional, de contenido preferentemente historicista -sin que ello conlleve ninguno de los matices peyorativos que últimamente se cuelgan a este término- sigue centrando hoy en día la atención de la mayor parte de los estudiosos. El segundo es el que corresponde al estudio de los lugares de habitación ibéricos, que incluiría análisis de tipo micro y semimicroespacial, y el tercero al estudio espacial o macroespacial propiamente dicho. Aunque cada vez está más claro que el progreso en el primero debe ir parejo al aumento del conocimiento de los otros dos, todavía no se han dado las condiciones necesarias para su completa asunción.

Desde 1985, diversas reuniones y congresos han tenido por objeto el estudio de algunos de estos aspectos, aunque los intentos de realizar un tratamiento conjunto de varios de ellos no hayan alcanzado en la mayor parte de los casos el éxito deseado, pues falta una tradición investigadora que permita el acopio de datos concretos y la elaboración de síntesis más o menos generales.

El primero de estos intentos tuvo lugar en 1986 con el título de Los asentamientos ibéricos ante la Romanización, organizado por la Casa de Velázquez y el Ministerio de Cultura y publicado en 1988. La mayor parte de los trabajos siguen la línea del congreso de Jaén, pero algunos de ellos se hacen ya eco de los nuevos enfoques; la contribución de M. Almagro-Gorbea trata por primera vez el área superficial de las poblaciones ibéricas, aunque la escasez de los datos no permita una aproximación del todo fiable. Las conclusiones generales obtenidas: que las ciudades más grandes no alcanzan las 50 Ha y que la mayor parte de las que superan las 20 Ha se encuentran en la zona meridional, entre la Turdetania y la Oretania, parecen suficientemente válidas. De todo ello puede deducirse que la cultura ibérica alcanzó un nivel urbano menor que el de otras contemporáneas, como pudo ser ante todo la etrusca, aunque su variación y complejidad resultan suficientes como para poder hablar de una cultura de tipo urbano.

Se incluyen ya en esta obra algunos trabajos de arqueología del territorio, aunque ningún estudio incorpora análisis microespaciales y semimicroespaciales, en parte porque no se contemplaba entre los objetivos del proyecto y en parte sobre todo porque este tipo de arqueología apenas había comenzado a desarrollarse. El motivo de este retraso era simple; la mayoría de los trabajos eran deudores de otros anteriores, en los que raramente se había contemplado el registro minucioso de la ubicación de los diferentes materiales, y superar esta carencia requería la excavación en extensión de nuevos yacimientos y poblados, algo que no era posible improvisar y que requería mucho esfuerzo y, sobre todo, mucho tiempo. La arqueología macroespacial, que trabaja sobre todo a partir de prospecciones, podía dar, en cambio, resultados más inmediatos.

Un paso importante en esta dirección lo constituye la publicación en 1986 del libro de J. Maluquer de Motes y otros autores Arquitectura i urbanisme ibèrics a Catalunya. En él se recogen y sistematizan aspectos referidos a los materiales de construcción, las plantas, las cubiertas, los elementos de arquitectura doméstica, los hogares, hornos, etc., así como lo que se refiere a los barrios y su distribución y a la arquitectura de tipo defensivo. Se trata de un libro de síntesis que, sin descender a ejemplos concretos ni reproducir las estructuras comentadas, recoge la experiencia de muchos años de trabajo de campo y se convierte, a nuestro juicio, en un compendio sistemático de urbanismo y arquitectura ibéricos, llamando la atención acerca de aspectos que pasaban prácticamente desapercibidos en muchas excavaciones.

En 1989 tienen lugar dos actos de especial interés. El primero es la celebración en Madrid del simposio sobre Paleoetnología de la Península Ibérica, publicado en 1992 como número 2-3 de la revista Complutum. La idea directora de esta reunión es original e interesante: la elaboración de dos ponencias complementarias sobre las áreas geográficas en las que a priori podían estructurarse las culturas protohistóricas peninsulares; una debía encargarse de los aspectos relacionados con la etnogénesis y la otra de los temas etnográficos; se contemplaba por tanto, de manera separada y complementaria, la formación de los distintos pueblos prerromanos y su disposición geográfica por una parte, y los aspectos más interesantes de su cultura material por otra, con especial atención a los elementos que pudieran diferenciar a cada uno de ellos de sus vecinos. El hecho constituyó, sin duda, uno de los empeños de mayor interés de la arqueología protohistórica del decenio que comentamos.

Sin embargo, el desarrollo de los diversos aspectos encomendados por el editor resultaron desiguales: en la mayoría de los casos, los estudios se centraron en aspectos relacionados con la génesis y la evolución de las culturas ibéricas, pero apenas se aborda la relación pormenorizada de cada uno de estos pueblos con su correspondiente cultura material. Y no podía ser de otra forma, si tenemos en cuenta que aún no existía un cuerpo amplio y bien documentado de trabajos que facilitaran la realización de estudios de síntesis en esta dirección.

En el mismo año 1989 tuvo lugar el coloquio Hábitats et structures domestiques en Méditerranée occidentale durant la Protohistoire, celebrado en Arles-sur-Rhône, del que hasta el momento sólo se han editado una muy reducidas preactas. La idea que la presidió era también, a nuestro modo de ver, excelente, y venía marcada por la puesta en común de aspectos referidos a las formas de hábitat y a las estructuras domésticas del Bronce Final y de la Edad del Hierro en el arco mediterráneo formado por España, Francia e Italia, en la que se incluía, como una más, la cultura ibérica. Se podía así comparar los elementos ibéricos con los de culturas similares y contemporáneas de su entorno mediterráneo. Plantas de ciudades y poblados, planimetría de casas, materiales de construcción, instalaciones domésticas varias, etc, se vieron y se discutieron con no poco provecho a lo largo de la reunión. Es de lamentar que los trabajos no hayan sido publicados hasta el momento y que, en caso de que lo sean en un futuro-lo que ya parece poco probable- aparezcan ya seriamente desfasados entregadas a los participantes en la reunión.

Entre los años 1989 y 1993 es poco lo que se publica sobre estos temas; pero los trabajos de campo se han orientado ya decididamente en estas direcciones y es sólo cuestión de tiempo el que se empiecen a recoger los primeros frutos, especialmente en forma de memorias de excavación, memorias de licenciatura y tesis doctorales; algunas reestudian yacimientos excavados de antiguo, de los que la documentación reunida en su momento facilita una nueva aproximación: es el caso del estudio realizado por Helena Bonet sobre Sant Miquel del Liria; otras enfocan su atención sobre excavaciones en curso, como el trabajo de Pierre Guérin sobre el Castellet de Bernabé, también en las inmediaciones de Lliria.

En este período de tiempo se celebran nuevas reuniones sobre Arqueología Espacial en Teruel, que no en vano había sido el foro de iniciación de estos temas, y se lleva a cabo, en 1991, el encuentro hispano-italiano Komedón Zontes, con el título genérico de Strutture de villaggio nella Spagna e Italia prerromana en San Giustino-Peruggia (Italia), con una idea similar a la del Coloquio de Arlés, aunque reducida a las fachadas mediterráneas de España e Italia, que hasta el momento aún no se ha publicado.

El año 1993 constituye un año clave en la bibliografía sobre el hábitat y los asentamientos ibéricos; se publica el libro de A. Ruiz y M. Molinos Los iberos. Análisis arqueológico de un proceso histórico, que constituye la única síntesis actualizada de esta cultura y que desde el punto de vista que ahora nos interesa, basado fundamentalmente en el estudio de los hábitats ibéricos y de la relación entre el hombre y el territorio constituye una obra muy estimable. Ello es un reflejo del estado actual de la arqueología ibérica, que permite que por primera vez en una obra de este tipo se pueda prestar atención a temas como el territorio y su explotación, las estructuras de habitación y de producción, las relaciones entre los diversos asentamientos y, en último término, intentar elevar todo ello a la consideración de hecho histórico. Metodológicamente se ha seguido un camino inverso al de la Paleoetnología, aunque a lo largo del libro se siguen observando las mismas carencias a las que nos habíamos referido al tratar de esta reunión.

En 1993 se celebra en Mataró un seminario sobre El poblament ibèric a Catalunya, que se edita en el número del mismo año de la revista Laietania. Tras unos artículos de introducción, referidos al origen y formación del mundo ibérico en Cataluña, se incluyen varios trabajos sobre asentamientos y modelos de ocupación del territorio en diversas comarcas ibéricas que permiten obtener una visión de conjunto de gran interés. Y en el mismo año de 1993 publicamos, en colaboración con F. Sala, la memoria de los trabajos realizados en el poblado ibérico de El Oral (San Fulgencio, Alicante), una parte considerable de la cual está destinada a la interpretación y el estudio de los aspectos urbanísticos, la organización interna del poblado y sus estructuras domésticas.

Por último, y ya en 1994, el número 10 de la revista Cota Zero se ocupa de forma monográfica del tema Hábitat y habitació a la protohistòria de la Mediterrània nord-occidental, que incluye precedentes y temas generales, como un sucinto pero interesante artículo de P. Moret sobre el desarrollo del hábitat organizado en el área ibérica, pero que centra sobre todo su atención en el urbanismo, la distribución de espacios domésticos y urbanos, las estructuras domésticas y arquitectónicas, los espacios públicos y las construcciones religiosas, etc, incluyendo también, aunque de forma más resumida, capítulos dedicados a estos aspectos en el País Valenciano y el sur de Francia.

En resumen, los trabajos sobre hábitat, población y poblamiento ibéricos han entrado en un momento de considerable desarrollo, aunque todavía se encuentren en sus inicios en no pocos aspectos. Uno de los problemas principales sigue siendo, al igual que años atrás, la falta de trabajos en extensión en poblados y ciudades -más allá de los tradicionales sondeos estratigráficos, que constituyeron la práctica arqueológica más frecuente en las décadas pasadas-, que permitan precisar y organizar el conocimiento que los estudios del territorio nos van proporcionando, pues no podemos olvidar que los fenómenos territoriales giran en torno a los núcleos de población y que en buena medida nuestros trabajos no hacen sino girar en torno al eje principal, sin llegar a abordarlo. Y otro, la carencia de corpora de poblamiento y de materiales ibéricos que permitan dotar de contenido y dar vida a cada área y región geográfica concreta. Sigue siendo imprescindible, como ya hemos indicado en varias ocasiones, la continuación de la labor emprendida en su día por E. Llobregat en la Contestania Ibérica: el inventario material de las diferentes culturas ibéricas y su adscripción, cuando ello sea posible, a los pueblos conocidos por las fuentes, sin que deba ser este último, sin embargo, el objetivo principal. Sólo así podremos, en el caso hipotético de que dentro de unos años se lleve a cabo una nueva Paleoetnología, superar síntesis prematuras y cumplir plenamente con el encargo del organizador.

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