SUMMARY
A proposal for the interpretation of iconographic figures from the middle Iberian period (IV to II centuries B.C.) representing individuals who make up powerful groups, characteristic of a society of citizens who have abandoned their old aristocratic structures and heroic artistic signs. The investigation of groups and scenes with special emphasis on gender and the evaluation of the presence of women in the family context in a similar fashion to the way it is depicted in the Mediterranean context.
RESUMEN
Propuesta de interpretación de tipos iconográficos del ibérico pleno (siglos IV a II a.C.) como personajes constitutivos de grupos de poder, propios de una sociedad de ciudadanos que ha abandonado su antigua estructura aristocrática y sus significantes artísticos heroicos. Lectura de grupos y escenas en clave de género. Valoración de la presencia femenina con acepción familiar, de modo similar a como se ve en otros contextos mediterráneos.
![]()
Introducción
Personajes masculinos
Personajes femeninos
Dignatarios, desfiles y danzas en el mundo urbano
Bibliografía
![]()

La hipótesis que me propongo desarrollar en este artículo se refiere a la diversificación de jerarquías en la sociedad ibérica del periodo ibérico pleno (siglos IV al II aC.) como resultado del desarrollo de las comunidades ciudadanas. Prescindiré de una vía argumental de signo evolucionista o cíclico, tendente a vincular esta observación con la situación social de la etapa inmediatamente anterior (ibérico antiguo). En parte porque los elementos de análisis de que me voy a servir no existen en aquel periodo -que cuenta con otras manifestaciones de prestigio, sin duda, frente a las cuales las que se van a considerar aquí no son, necesariamente, una alternativa- pero, sobre todo, por estar de acuerdo con la discontinuidad de los modelos de poder durante la edad del hierro europea, puesta de manifiesto en suficientes ocasiones (Brun, 1984; 1993), que considero igualmente válida para la cultura ibérica. La existencia de cambios en todo tipo de relaciones -territoriales, económicas, políticas- entre los grupos humanos de la Europa de los príncipes y princesas (Brun, 1986) o de las jefaturas complejas, señala otros tantos procesos, a veces culminados, a veces truncados, que minimizan la continuidad en la explicación de los fenómenos de jerarquización del poder y, en consecuencia, la transición desde unos tipos artísticos a otros. Sin negar el valor de antecedente a la connotación de rango atribuida en el ibérico antiguo a la la figura del guerrero, por ejemplo, no le atribuiré un papel determinante de otras categorías propias de una época distinta y, también, de una sociedad distinta. Consideraré, de este modo, que los antiguos valores fueron propios del antiguo sistema que, en un momento dado, cumplió su ciclo. Mi postura se sitúa, por tanto, del lado de la sustitución o bifurcación de modelos (Wells, 1993, 239-245) más que en la línea de encadenar procesos de largo alcance cronológico, con relaciones de causa-efecto.
Con esta propuesta pretendo contribuir a que se conozca un aspecto nuevo de la civilización de los iberos en época helenística, teniendo presente el lugar que ocupó en ese mosaico de culturas mediterráneas, más tarde diluido bajo la supremacía de Roma. Muchos de sus rasgos específicos no hallaron vías de continuidad, por lo que es, básicamente, la reflexión sobre sus propios testimonios directos la que mejor puede servir para reconstruir algunas de sus interpretaciones. Centraré, en este caso, la investigación en la plástica, partiendo de la tesis de la autorrepresentación de la sociedad antigua a través de las imágenes (AAVV, 1984; AAVV, 1987; AAVV, 1988; AAVV, 1992. Contra: Holliday, 1993), destacando ciertos signos externos y buscando una constancia en sus evidencias, para que quede descartada la veleidad del artista en cuanto a su razón de ser. Huelga decir que se trata de un repertorio de elaboración ibérica, no importado, lo que confiere un atractivo especial a este análisis.
Se trata, en definitiva, de plantear a partir de la iconología la idea de la división del poder mediante el reconocimiento de grupos de ciudadanos cuya promoción se entiende por méritos diversos -su riqueza, su bravura, su genealogía, su dominio en la aplicación del ritual, su fidelidad- que se certifican de manera pública mediante ciertas imágenes. Ese panorama diseña una sociedad que ha superado el monopolio de una aristocracia guerrera cerrada, igual que casi todas las sociedades urbanas mediterráneas a partir del clasicismo.
Puesto que el tema de estudio se sitúa en un contexto de grupos de personas relacionados entre sí mediante un status compartido -el de ciudadano-, es interesante revelar las categorías que integran dicha situación, así como avanzar en las relaciones jerárquicas que se desprenden de estas observaciones. Su pluralidad indica, sin duda, una diversificación de las élites, sintomática de la ampliación de aspirantes al poder (Schmitt-Pantel, 1992), fenómeno que ha sido señalado en otros contextos (Rouveret y Greco-Pontrandolfo, 1983). La no adscripción de estos signos externos de rango a una sola ciudad señala la filía entre las clases elevadas de varios centros cívicos así como una pluralidad de calidades artísticas.