2.- OTROS YACIMIENTOS

2.1.- PASICO DE SAN PASCUAL (JUMILLA)

Como consecuencia del estudio de evaluación de impacto arqueológico realizado para la variante de Jumilla en 1994, se constató que dicha carretera afectaba a un sector próximo a la necrópolis ibérica del Pasico de San Pascual.

Se documentó un tramo de muro y restos de niveles de ocupación arrasados por efecto de las avenidas y manchas de ceniza de pequeños vertederos que contenían materiales de época ibérica y romana. Las obras de entubamiento de las acequias realizadas con motivo de la construcción de la variante pusieron al descubierto un horno para la fabricación de cerámica.

El horno de planta circular, conserva parcialmente la boca de alimentación y una cámara de combustión de forma anular con un manchón central que soportaría, junto con la parrilla (desaparecida), la cámara de cocción o laboratorio, de la que no queda ninguna evidencia. Los materiales cerámicos asociados al horno corresponderían al siglo VI a. de C..

Garcia Blanquez, L.A.: "Pasico de San Pascual (Jumilla)". VI Jornadas de Arqueología Regional. Murcia 24-27 de abril de 1995. Murcia 1995, p. 17

2.2.- FUENTE DE LA PINILLA (FUENTE ALAMO)

Se han realizado tres campañas de excavaciones oficiales en 1991, 1992 y 1995 respectivamente. Se trata de un conjunto de estructuras rectangulares realizadas en piedra, perfectamente reconocibles en superficie, de las que se han excavado cuatro habitaciones que presentan una cronología de fines del siglo III hasta la primera mitad del siglo II a. de C.. También ha podido delimitarse la extensión del recinto en cuanto a su ocupación a fines del siglo III a. de C..

Martín Camino, M. y B. Roldán Bernal: "Fuente de la Pinilla (Fuente Alamo)". III Jornadas de Arqueología Regional. Murcia 4-8 de mayo de 1992. Murcia 1992, p. 14

Martín Camino, M. y B. Roldán Bernal: "Fuente de la Pinilla (Fuente Alamo)". IV Jornadas de Arqueología Regional. Murcia 15-18 de junio de 1.993. Murcia 1.993, p. 18

Martín Camino, M. y B. Roldán Bernal: "Fuente de la Pinilla (La Pinilla, Fuente Alamo)". VII Jornadas de Arqueología Regional. Lorca-Murcia 14-17 de mayo de 1996. Murcia 1996, p. 24

2.3.- CABEZO DE LA FUENTE DEL MURTAL (ALHAMA)

Yacimiento que entró dentro del proyecto denominado Rambla de Algeciras (MOPU), realizado en 1990 con motivo de la construcción de la presa de Algeciras por parte del Ministerio de Obras Públicas. Se han realizado diversos estudios con el fin de documentar la totalidad del área afectada. Los trabajos se han concretado en la prospección sistemática y excavación en aquellos lugares en donde se preveía una alteración directa de las obras.

En el cabezo que nos ocupa, se han exhumado estructuras de fortificación del sector meridional del poblado, formadas por largos paños de muralla, defendidos por torreones de planta cuadrangular. Sus excavadores no han podido precisar la cronología exacta, pero parecen decantarse entre los siglos VI-V a. de C..

García Blanquez, L.A.: "Proyecto rambla de Algeciras". II Jornadas de Arqueología Regional. Murcia 4-7 de junio de 1991. Murcia 1991, p. 13

2.4.- NECROPOLIS DEL COLLADO Y PINAR DE SANTA

Las investigaciones se desarrollaron en 1993, centrándose los trabajos de excavación en una de las estructuras, nº5, de las documentadas por D. Jerónimo Molina hace unos años.

Junto a una mayor precisión en los datos planimétricos, el hallazgo de cuatro urnas de incineración en la cara exterior del muro perimetral norte, ha permitido confirmar el carácter funerario que ya le asignó su descubridor. La cronología nos lleva a un periodo no muy preciso dentro de la primera edad del Hierro.

Hernández Carrión, E.: "La necrópolis del Collado y Pinar de Santa Ana. Jumilla". Homenaje a Jerónimo Molina. Murcia 1990, pp. 99-102

Hernández Carrión, E.: "Necrópolis del Collado y Pinar de Sta. Ana (Jumilla)". V Jornadas de Arqueología Regional. Murcia 9-12 de mayo de 1994. Murcia 1994, p. 11.

CONSIDERACIONES FINALES

Al repasar los yacimientos arqueológicos ibéricos de la Región de Murcia, se advierte con rapidez que se ha experimentado en los últimos años, una considerable disminución de las intervenciones de campo. De forma sistemática, apenas se si han excavado media docena de estaciones entre 1989 y 1995.

Las investigaciones en habitats pueden circunscribirse básicamente a la Loma del Escorial (Los Nietos, Cartagena). Allí las excavaciones han puesto al descubierto un área ocupacional formada por casas rectangulares, abiertas a unas calles de trazado rectilíneo que parecen apuntar hacia una cierta planificación del urbanismo. Estas construcciones con zócalo de tres/cuatro hiladas de piedra y el resto del alzado de adobes, corroboran la estructura constructiva y tipológica de otras áreas de Murcia como: Los Molinicos (Moratalla) (5) o Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla) (6). El primero de estos poblados, bien conocido, gracias a la reciente publicación de la memoria de excavaciones por parte del profesor Lillo Carpio, en donde da a conocer tanto los ajuares domésticos como el entramado urbano.

Faltan aún estudios, no ya definitivos, sino incluso parciales que permitieran conocer, aunque fuera de forma somera los poblados, de conjuntos tan importantes como El Cigarralejo (Mula) o Sta. Catalina del Monte (Verdolay).

Las intervenciones de urgencia llevadas a cabo en estos asentamientos no han servido para progresar en el conocimiento de la cultura ibérica de la zona, dado el carácter de salvamento de las mismas.

Un poblado de reciente y novedosa excavación es Fuente de la Pinilla (Fuente Alamo), que parece presentar una fuerte raigambre cartaginesa en niveles de los siglos III-II antes de C., pero debido a lo arrasado de sus estructuras, de momento no podemos verificar la interesante hipótesis de sus excavadores.

Respecto a las necrópolis, únicamente nos referiremos a dos items. que han dado resultados concluyentes, esto es, los Nietos y Cabecico del Tesoro. Las otras intervenciones como Cigarralejo, ha consistido solamente en prospectar el conjunto y, Coimbra del Barranco Ancho, no ha podido aportar nada nuevo, debido a la barbarie de la expoliación clandestina que sufrió la necrópolis del Poblado. Aquí la actuación arqueológica sirvió exclusivamente para recuperar un material que no ha podido adscribirse a ningún ajuar concreto. Por tanto los trabajos quedarán irremediablemente incompletos al no poder relacionar los materiales entre si, y/o con las estructuras tumulares a las que pertenecian.

Destacar con respecto a este yacimiento, que la memoria (1980-1987) definitiva de dos de las necrópolis: la Senda y el Poblado ha sido publicada recientemente, por uno de nosotros, en microficha por la Universidad de Murcia, estando en la actualidad en prensa la monografía correspondiente.

Las excavaciones en los Nietos y Cabecico han ampliado el conocimiento que del mundo funerario ibérico se tenia en Murcia, en función de las estaciones de Cigarralejo, mayoritariamente con incineraciones cubiertas con empedrados tumulares y cronología del siglo IV antes de Jesucristo o Coimbra del Barranco Ancho con una mayor variabilidad formal pero muy próxima tipológicamente a las necrópolis con encachados de piedra.

Los Nietos, cronológicamente encuadrable entre finales del siglo V e inicios del II antes de C., presenta innovaciones y características propias en la tipología de los lóculos de las incineraciones. Así en las cerca de doscientas tumbas excavadas se han podido detectar desde grandes nichos de casi dos metros de longitud con muy poco espesor, hasta enterramientos en hoyo simple. En lo referente a las cubiertas se han catalogado sepulturas con encachados de piedra de estructura tumular, así como simples cubriciones de tierra y barro rojizo con alguna piedra generalmente de pizarra. Los ajuares son relativamente pobres aunque con presencia de armamento y cerámicas áticas de barniz negro.

En el Cabecico del Tesoro destacan también grandes loculos que se excavan en la descomposición de la roca de base, algunos como el de la tumba 596 se asemeja casi a una cista . En cuanto al catálogo de cubriciones, en los catorce enterramientos investigados entre 1989 y 1993, precisar la total ausencia de cubiertas pétreas tumulares. Los ajuares se depositan con o sin urna cineraria y la cronología que hemos podido verificar por los materiales exhumados discurre entre finales finales del siglo V y mediados segunda mitad del siglo II antes de C.

La gran aportación científica se ha producido en el conocimiento de los santuarios ibéricos en sus fases tardías siglos II-I antes de Cristo. Así hasta hace relativamente poco tiempo únicamente se conocia bien el del Cigarralejo con sus espléndidas series de équidos y los materiales del Recuesto de Cehegín que al ser también exvotos en piedra de caballo nos hacen suponer la existencia de un santuario parecido con la misma consagración que la del Cigarralejo. A éstos ha habido que sumar desde la década de los ochenta el de coimbra del Barranco Ancho con terracotas y pequeños objetos votivos como fíbulas y láminas de oro y plata con la representaciones de máscaras. Sin embargo en estos santuarios de época plena de la cultura ibérica, nada se conocía de las estructuras arquitectónicas que dieran cobijo y permitieran el culto. Hay que esperar a los inicios de excavaciones sistemáticas en otros dos paradigmáticos santuarios ibéricos de la Región: La Luz y La Encarnación, para empezar a conocer los templos ibéricos de la baja época.

Las investigaciones de campo han puesto de manifiesto que sobre la base de unos pequeños centros de culto religioso de fase plena ibérica siglos V-IV antes de Cristo, tanto en la Luz como en la Encarnación, posiblemente tras la segunda guerra púnica, se potencian y se sustituyen las antiguas superestructuras arquitectónicas por otras monumentales que traen consigo un nuevo y radical concepto, vinculado con los santuarios itálicos, aportando una arquitectura totalmente desconocida hasta ese momento por las poblaciones ibéricas del área. Así el caso de la Encarnación, el mejor conocido, levanta un primer templo más modesto, tipo tesoro, pero cuyo programa decorativo está plenamente concebido y ejecutado con magníficas antefijas, lastras etc. de importación . Poco después se edifica un verdadero templo de grandes dimensiones que a su vez recibe varias transformaciones que lo convierten en un espléndido templo , octástilo, con unas dimensiones que no tiene nada que envidiar a los de la misma Roma. Fruto de la asimilación e integración de la aristocracia local en la clientela de los generales, gobernadores o grandes empresarios enviados por Roma al sureste.

En la Luz el engrandecimiento es también importante aunque con otra culminación. Se trata según las investigaciones del profesor Lillo Carpio de un pequeño templete o tesoro . Sin embargo el lugar para levantar el tesoro se realiza encima de una colina aterrazada con distintos niveles que recuerdan, salvando las distancias, los grandes santuarios de Praeneste o Munigua. Estos datos son importantísimos de cara al conocimiento de la cultura, la religiosidad y las étites ibéricas en Murcia, durante la romanización más temprana a lo largo del siglo II antes de Jesucristo. Prueba de esto son alguno de los exvotos ofrendados en la Luz en esta fase, donde se combina la estética tradicional de la toreutica ibérica con cara inexpresiva, con cabeza tipo pájaro, con un atuendo típicamente romano.

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