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Tal vez, más afortunadas y debido a que se han dirigido los esfuerzos al análisis de los resultados del trabajo de campo, han sido las publicaciones.
Así, tenemos estudios de conjunto como el de las fortificaciones, en donde en 1991 se planteaba la existencia de una estructura de asentamiento muy concreta, situada especialmente en los valles del interior de la provincia, una estructura urbanística dominada por una torre ubicada en un extremo del poblado, planteando al mismo tiempo la presencia de una población dispersa en las faldas de las montañas y en los fondos de los valles, asentamientos estos últimos, que no parece que han dejado una huella arqueológica muy palpable.
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Vista general del Puig de la Misericordia de Vinaroz |
Se han publicado dos monografías referentes a grandes excavaciones, es el caso del Puig de la Misericordia de Vinarós, y el de la Nau de Benicarló, las cuales plantean la existencia de un patrón de asentamiento diferente entre el Ibérico antiguo y el Ibérico pleno, que podrían denunciar estructuras sociales diferenciadas. En el primer caso se daría un control del territorio a través de fortificaciones que serían la residencia del jefe de la zona; y en el segundo caso, a partir del siglo V a. de J.C., se plantea el surgimiento de los hábitats amurallados como centros nucleares de una zona, y ello en los llanos litorales. En estos estudios se ha procedido a publicar los análisis de vegetales, fauna y huesos humanos de los diferentes restos localizados en los yacimientos, lo que ha llevado a plantear la situación ambiental de los asentamientos, ello, unido al estudio macro espacial de algunas zonas, completa en gran manera el conocimiento de la Cultura Ibérica de la provincia castellonense.
Junto al desarrollo de la Cultura Ibérica, se han publicado las relaciones foráneas de la zona, como ha sido el analizar el caso de la fenicia, griega y romana en concreto, y en otros estudios se han tratado los contactos mediterráneos en su conjunto. También se han dado a conocer materiales y colecciones procedentes de antiguos fondos y excavaciones, es el caso del Cormulló dels Moros de Albocácer, o el estudio de la Torre de Foios, aún en prensa. Así como estudios de síntesis y estados de la cuestión.
En cuanto a la divulgación cultural podemos señalar la apertura del mencionado Museo de la Valltorta, que ofrece en sus vitrinas material de poca ibérica, así como el monográfico en la localidad de Almazora sobre el yacimiento del Torrelló del Boverot.
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A partir de las excavaciones y de los estudios realizados en los últimos años, podemos establecer una serie de problemáticas muy concretas de la zona, juntamente con las generales de la Cultura Ibérica, que pueden ofrecer nuevas líneas de investigación para el futuro. Es el caso del hiato detectado a partir del inicio del siglo IV a. de J.C. y que se desarrolla durante toda esta cuarta centuria y la siguiente. Conocer el motivo de este aparente abandono de la zona por los iberos, así como el identificar los escasos yacimientos pertenecientes a esta época, que aunque pocos, indudablemente debe de haberlos, es un reto que está planteado dentro de la investigación ibérica castellonense. Lo mismo sucede con la localización de las necrópolis, ya que aunque se pueden citar abundantes puntos de enterramiento durante los siglos VI y el V a. de J.C., hemos de indicar que tan solo en una ocasión se halla una necrópolis que se pueda datar en la centuria siguiente, y que perdura posiblemente durante el resto de la iberización, aunque tampoco se encuentran los niveles de estos siglos en el asentamiento correspondiente, es el caso de la necrópolis de la Punta de Orleyl en Vall de Uxó. La necrópolis del Torrelló de Almazora es la otra que ofrece un momento tardío de la iberización. En el resto del territorio, al igual que ocurre en toda la zona de alrededor de la desembocadura del río Ebro, las necrópolis tan solo se pueden fechar en los dos primeros siglos de la iberización, estamos ante un cambio de rito de los enterramientos? o por lo menos hay un cambio de zonas de enterramiento?.
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Cerámica de barniz negro del Cormulló dels Moros de Albocácer |
Por otra parte, nos encontramos con comarcas que son prácticamente desconocidas en cuanto a la Cultura Ibérica se refiere, especialmente las tierras del interior, de sumo interés para conocer la penetración de la iberización en general y de las influencias mediterráneas en particular hacia la provincia turolense.
Sigue todavía en precario conocimiento la temática relacionada con los lugares cultuales ibéricos, a pesar de que existen yacimientos de sumo interés, como es el caso de la Escudilla y los Cabañiles de Zucaina. La localización de las denominadas cuevas santuario, presentes tanto en el área catalana por el norte, como en la vecina provincia de Valencia por el sur, es otro de los puntos a tener en cuenta para el futuro. Junto a todo ello, indudablemente, un mayor conocimiento de la estructuración urbanística y del microespacio en los diferentes recintos localizados en los yacimientos ibéricos de la zona, es otro de los retos a tener en cuenta.
Por último, indiquemos que todavía faltan por dar a conocer los resultados de algunas excavaciones, como es el caso de la Punta de Orleyl de Vall de Uxó, Orpesa la Vella de Oropesa del Mar o los yacimientos excavados durante este quinquenio, que indudablemente pueden ofrecer interesantes datos sobre la Cultura Ibérica, no tan solo a nivel provincial sino también general, allí tenemos el ejemplo del esperado resultado del Torrelló del Boverot de Almazora.
