REIb. 2, 1996, 213-230

ALGUNOS APUNTES SOBRE LOS PERSONAJES Y LOS TEXTOS EN LA HISTORIA DE LA DAMA DE ELCHE

TRINIDAD TORTOSA
CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS (C.S.I.C.)

SUMMARY

This contribution seeks to determine some aspects of the present history of the Lady of Elche’s Iberian sculpture. Features of that started the very day of her discovery –4th August 1897– have been possibly by tinged with the examination of two types of information: the letters sent from Elche or Alicante by the archaeologist Pierre Paris to Leon Heuzey and other French colleague in Paris and, secondly the reports kept in the archives of the Museo Arqueológico Nacional and Real Academia de la Historia (Madrid).

RESUMEN

Esta aportación pretende puntualizar algunos aspectos de la historia actual de la escultura ibérica de la Dama de Elche. Rasgos de esta historia, que comienza el mismo día de su descubrimiento –el 4 de agosto de 1897– han podido ser matizados a través de la consulta de dos fuentes de información: la documentación epistolar el arqueólogo Pierre Paris enviada desde Elche o Alicante a Leon Heuzey y a otro colega francés y, por otro lado, los informes guardados en los archivos del Museo Arqueológico Nacional y la Real Academia de la Historia de Madrid.

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Ciertamente, la narración de los hechos que envolvieron el hallazgo y la posterior salida de España de la escultura ibérica la Dama de Elche ha llenado gran número de páginas. Nuestra intención con este breve trabajo no pretende más que puntualizar algunos de los acontecimientos que se produjeron, gracias a la recopilación de la correspondencia que en aquellos días enviaba desde Elche o Alicante Pierre Paris a Léon Heuzey y a otro colega parisino y que muy amablamente nos ha facilitado P. Rouillard, a quien agradecemos su generosidad. Se trata de unas cartas que P. Paris remite a Francia desde el mismo dia en que este investigador francés llega a Elche y el erudito ilicitano Pedro Ibarra le muestra el busto de la Dama. En estos escritos el francés relata los pormenores de la compra de la escultura y de su traslado a París el dia 31 de Agosto de 1897. Una segunda fuente de información recabada en los archivos de la Real Academia de la Historia, del Museo del Prado y del Museo Arqueológico Nacional, nos ha permitido recopilar una serie de escritos que configuran los testimonios documentales de algunos de esos momentos de la historia de esta pieza. A ello uniremos algunas particularidades que transmiten las noticias aparecidas en la prensa local y provincial.

La prensa de finales del siglo diecinueve y principios del veinte, los investigadores que visitan Elche en aquel momento o las imágenes postales de entonces (Olmos, 1997, p. 21), nos hablan del exotismo y orientalismo que sugería el paisaje ilicitano: "Unico en España, el paisaje ilicitano maravilla; de su magnificencia y encantos apenas dan idea las fotografias: por artísticas que sean, falta en ellas el ambiente moruno de sus bosques, los efectos de luz entre las palmeras, la penumbra de misterio atrayente... Las casas me parecían aduares; los huertos sin término, inmenso oasis enclavado en medio del Sahara; las lavanderas de la acequia, con su indumentaria blanca y de colores vivos, moras escapadas del cautiverio del hogar siempre celado, y el canto con que el chico datilero despedía al sol poniente,...". 1 Es interesante recrearnos en las descripciones que despierta el paisaje ilicitano y que evoca el Oriente 2 . El mismo Pierre Paris, arqueólogo francés, relata el entorno de esta manera y así lo describe un año después del hallazgo del busto (Paris, 1898, p. 193)3: " Il n'est pas dans la pittoresque Espagne de séjour plus attirant et plus délicieux que cette Jérusalem occidentale. Tout dorée de l'ardent soleil, au sein de sa verdoyante huerta de palmiers qu'arrosent les acequias limpides, la cité mauresque évoque les plus chauds souvenirs d'Orient, et c'est un charme voluptueux de reposer sous les panaches ondoyants des palmiers, parmi les granadiers piqués de fleurs sanglantes. Aux séductions de son paysage exotique, Elche joint l'attrait de sa longue histoire et de ses traditions jalousement conservées". Unos años después este autor mantiene el mismo espíritu oriental cuando habla de la ciudad (Paris, 1910, p. 76): "... le soleil l'éblouit des mêmes feux cruels qui brûlent les déserts syriens; qu' il s'égare dans le dédale des rues étroites où sommeille ici le silence des maisons closes..., c'est l'ombre claire et douce et la fraîcheur calmante des cités d'Asie... Mais Elche l'orientale...". Pero ésta no es una imagen agotada en el siglo pasado. En los años 40 del presente siglo, década de la rentrée de la Dama en España, Elche sigue calificándose, ante todo, de oriental y musulmana:4"Elche vive entre azules levantinos su sueño de palmeras remoto, musulmán y cristiano. Su arquitectura blanca. Su emoción y nostalgia de arcaicos esplendores. Elche es un paisaje oriental que quedó olvidado en nuestra geografía". La realidad de este paisaje ofrecía, por tanto, un ambiente oriental que cualquier visitante identificaba. Recordemos esa tradición de viajeros que se remonta al s. XVIII y a la idea de la "España romántica" de principios del s. XIX que se encuentra en la retina y en los escritos de estos personajes.

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Puente de Elche. Según Charton, M. Edouard (1855, p. 52). Dibujo de Rouargue.

Este aire oriental que ofrece el espacio ilicitano será ampliable a la escultura descubierta el 4 de Agosto de 1897 en la Alcudia (Elche). Pero, podemos volver a recordar algunos aspectos del hallazgo, contados a través de la correspondencia enviada por Pierre Paris a Léon Heuzey  5. y, a veces con idéntico contenido a otra persona, no identificada en las cartas, pero que podría ser Edmond Pottier.6 Cuando el destinatario de la carta es L. Heuzey,7 P. Paris conserva el tono académico de quien se dirige al conservador de las Antigüedades del Museo del Louvre parisino. Si el receptor es la otra persona, de la que desconocemos su nombre, el academicismo se relaja y la carta adquiere un tono más informal: "Mon cher camarade". Los protagonistas de estos documentos son Pedro Ibarra, Pierre Paris y el doctor Campello, propietario del terreno donde apareció la escultura. El primero, erudito ilicitano, estudió en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona y desde 1891 formó parte del Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. Su gran pasión fue el estudio de la historia de su ciudad .El segundo personaje, Pierre Paris, arqueólogo e hispanista francés, visita Elche, como sabemos, en aquel Agosto de 1897 para realizar un trabajo que le había encargado la revista francesa L'Illustration sobre el Misterio de Elche (Paris, 1898a, p. 139) y, además aprovecha la invitación de Pedro Ibarra para pasar las fiestas de la Virgen (15 de Agosto) en la ciudad, tal y como recoge la carta que, con fecha 9 de agosto de ese mismo año, le había remitido el ilicitano. En esa carta, que Pierre Paris no lee porque se encuentra ya de viaje hacia España, P. Ibarra le habla de "un descubrimiento arqueológico muy importante".

Pierre Paris llega a Elche el 11 de Agosto de 1897 10 . Ese mismo día escribe una carta desde Elche, posiblemente a E. Pottier en París, donde le describe la primera impresión que le produce el busto: "Il y a deux heures que je suis ici ... Je viens de voir un buste superbe... que l'on a trouvé il y a sept jours, et dont je vous envoie la photographie qu'ont vient de me donner... C'est l'art du Cerro de los Santos, mais avec une rare beauté grecque... C'est de la pierre avec de la couleur rouge aux lèvres, un bandeau du front, aux vêtements... c'est certainement la plus belle oeuvre indigène trouvée en Espagne...".

Los "dimes y diretes" que envuelven este tipo de acontecimientos, los diferentes narradores de la historia y sobre todo la imposibilidad, en ocasiones, de constatar los hechos provocan pequeñas incongruencias que, sin embargo, parecen tener un carácter secundario en esta narración. Por ejemplo, García y Bellido (1943, p. 7) cuenta: "El 18 de agosto el doctor Campello vendió el busto de la Dama de Elche... Ocho días más tarde P. Paris salía de Alicante, rumbo a Marsella, con el busto de la Reina Mora camino de las brumas parisienses". Alejandro Ramos (1944, p. 263), un año después precisa más: "Sin el menor contratiempo ni entorpecimiento alguno, P. Paris sacó el busto el 30 de agosto y lo llevó a Alicante, en donde embarcó con él rumbo a Marsella, haciendo escala en Barcelona, en donde se lamentaba la salida del busto al extranjero". Sin embargo, en la carta enviada el 29 de agosto de ese año, desde Alicante por P. Paris, tal vez, a E. Pottier, aquél deja aclarado el asunto de la salida de la escultura 11: "Je comptais que le D. Campello voudrait bien me livrer notre buste, et je ne serais embarqué ce soir pour Marseille". Y, otra carta, ahora del 31 de Agosto de ese mismo año, enviada, quizás a E. Pottier, notifica la salida de Pierre Paris y el busto de la Dama hacia Francia y confirma además, el final de la gestión sobre la compra del busto que fue comunicada el día anterior a L. Heuzey por P. Paris: "J'ai telegraphié hier d'Elche a Monsieur Heuzey, que j'avais pris possession de la Dama de Elche; ce matin je lui ai télégraphié que je m'embarque à quatre heures pour Cette12, avec scales à Valence, peut-être Tarragone, Barcelone". La venta, por tanto, estaba cerrada. Resulta curioso, sin embargo, que estas andanzas no queden reflejadas en el diario de P. Paris (1979, p. 102-ss.) y que sin embargo, escriba, por ejemplo, de su estancia en Alicante: "Du vendredi 27 au mardi 31 août", sobre una corrida de toros que presencia.

Aunque la noticia del hallazgo de la escultura no adquiere una difusión nacional a través de la prensa (Garcia; Gómez, 1997), es distinta la repercusión local que el descubrimiento causa en tierras ilicitanas, donde la escultura se convierte en una de las enseñas de la ciudad desde aquellos momentos. Su propia originalidad y su salida hacia Francia pudieron precipitar su fama, convirtiéndola a su regreso a España, el día 10 de Febrero de 1941, en uno de los símbolos más importantes del arte español.

De esa difusión, tanto local como nacional e internacional se ocuparía en esos primeros momentos Pedro Ibarra, auténtico promotor del descubrimiento. Cuatro días después del hallazgo publica un artículo en La Correspondencia Alicantina (8 de Agosto de 1897) donde destaca los restos de color conservados en la pieza: "... un disco, perfectamente circular, que conserva todavía el color rojo de su encarnación; ... y cuyos labios conservan el color rojo conque el artista los animara" y la describe, proporcionando la primera interpretación de esta pieza; "magnífica joya del arte greco-romano... Representa la imagen de un varón de facciones correctísimas y en todo el desarrollo de su juventud"; unida a cierta dulzura en la espresión... la creo representa al Dios Apolo y para que mejor se comprenda su destino, tiene en la espalda el hueco hecho a propósito para que sirviera de resonante tornavoz al sacerdote, que velado tras denso velo, daba enigmáticas respuestas a las preguntas de los que ansiosos deseaban conocer anticipadamente una contestación a sus deseos" 13. Esta lectura, de Ibarra, del busto como dios Apolo-Mithra y como escultura grecoromana no parece encontrar demasiados adeptos como se desprende de la contestación de J. R. Mélida (1897), hombre clave de la arqueología española del momento, quien comienza diciendo: "Mucho agradecemos a D. Pedro Ibarra tan preciosas noticias, y por lo mismo sentimos doblemente no poderle aplaudir por su artículo, en el que además de la descripción del busto hizo comentarios hijos del entusiasmo, pero descaminados, pues supone romana la escultura, cuyo arcaismo revela desde luego un origen anterior" (Melida, 1897). La califica este autor de greco-púnica, de más antigüedad que las del Cerro de los Santos y con una cronología de fines del s. III a. C.14

La contestación de Pedro Ibarra no se hace esperar y en un largo artículo publicado en La Correspondencia Alicantina el 14 de Noviembre15 de aquel mismo año, el erudito ilicitano argumenta y expone el por qué de su interpretación. Una argumentación que no parece, a nuestro juicio, acompañar la justificación aducida por A. Ramos (1944, p. 261) cuando se escribe en boca de Pedro Ibarra: "Ignoro lo que representa y la atribuyo a un Apolo, para mover discusión en la prensa y que se hable del Busto y de la Alcudia y todo esto". No tendría por qué ser así. Pensemos que en estos momentos la Dama ya no estaba en España; por lo que no debía existir ningún otro interés añadido, sino que su interpretación de 1897, bien pudo ser fruto de su convicción personal y de las propias ideas que pululaban en los ambientes históricos a finales del siglo pasado, como se extrae del escrito de La Correspondencia cuando contesta a J. R. Mélida: "... preciso será me atreva á exponer las razones que entonces tuve para clasificar el hermoso trozo de escultura, como una variante de las muchas que en todas las civilizaciones antiguas asiáticas, ha tenido el Sol, como un símbolo elocuentísimo de Apolo..." Y, continúa "... no aplaude mi escrito del 8 de agosto, presentación al mundo científico de la hermosa estatua, porque la supongo romana y por tanto, hice comentarios descaminados hijos del entusiasmo... Las esculturas indígenas, son más rudas y están más torpemente trazadas. Díganlo las esculturas del cerro de los Santos. El busto de Elche ... no le cuadra otra representación que la de un Mithra-Apolo... Recordemos a los Iberos adoradores del Sol, e historiemos su venida a España y veremos a la tribu contestana, ocupada la Contestania, que les debe su nombre". 

La comparación con las esculturas del Cerro de los Santos, referente habitual en esos años, su carácter de divinidad oriental y la intrusión en España de las ideas de unos Iberos venidos de fuera son argumentos primordiales en su discurso; "... por sus rasgos físicos no podemos decir, según la estética femenina del momento, que pertenece a una mujer; los fenicios, los griegos, todos con su culto del Sol;..." Y, añadía: " Creo el busto hallado en las ruinas de Illici el dia 4 de agosto, greco-romano; esculpido por un artista griego residente en Illici , población que los tenía y muy buenos; y que se inspiró en la idea religiosa que había de representar, recordando el origen oriental del culto, e inspirándose en las costumbres y tradiciones de la localidad que había de venerarle". En este sentido no debemos olvidar que la época de finales del s. XIX lleva consigo una gran carga de esoterismo y de orientalismo (OLMOS, 1996, pp. 49-ss.), ideas conocidas por este erudito. De ahí, que en el comienzo del artículo periodístico citado, argumente en su discurso la privilegiada importancia del sol en todas las culturas conocidas: Mesopotamia, Egipto, las culturas clásicas... Su idea de relacionar el busto de la Dama con Apolo parece tener la finalidad de dotar de contenido la idea del sol como elemento supremo en una cultura.

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Convento de la Rambla de Elche. Según Charton, M. Edouard (1855, p. 53). Dibujo de Rouargue.

En estos escritos de prensa de La Correspondencia Alicantina, P. Ibarra presenta no sólo la noticia del hallazgo, sino lo que sería un artículo de investigación argumentado con proposiciones, más o menos verosímiles hoy, obviamente, pero que se producen en un momento -el 8 de Noviembre- en que la pieza ya había salido del país y que por tanto las opiniones manifestadas no influían en este aspecto. Nos interesa destacar aquí el papel desempeñado por la prensa provincial que en determinados momentos, se convertía en un canal específico del debate arqueológico.

Pero, como sabemos, Pedro Ibarra no sólo escribe a la prensa sino también a los representantes e instituciones académicas más relevantes de finales del s. XIX: E. Hübner (sabio alemán que recoge y sistematiza las inscripciones de Hispania), J. de Dios De la Rada (Director del Museo Arqueológico Nacional de Madrid), J. Ramón Mélida (impulsor de la arqueología clásica en España) y a la Real Academia de la Historia. Los objetivos de esta correspondencia parecen estar encaminados, no sólo a difundir la noticia del descubrimiento, sino a determinar el futuro de la escultura; futuro que debido a la época vacacional del mes de agosto (como ocurre con la Real Academia de la Historia), en unos casos, la falta de recursos económicos (Museo Arqueológico Nacional), en otros, la astucia y prontitud de Pierre Paris y, en general, la falta de interés generalizado condujo a que la pieza saliese de España. Fue un viaje, que en suma, se vió propiciado por la falta de una legislación del patrimonio adecuada que regulase e impidiese este tipo de hechos.

Así, el erudito ilicitano envía carta a E. Hübner el 9 de Agosto (García y Bellido 1943, 6)16 junto a tres fotos publicadas por el investigador alemán en su artículo de 1898. Este contesta el 14 de agosto y Juan de Dios de la Rada y Delgado, director del Museo Arqueológico Nacional, lo hace el 17 del mismo mes, en los siguientes términos: "que si es posible, haga porque el Busto venga a Madrid, donde estudiado de visu, podrá servir de gran dato para la historia del arte antiguo ibérico, y las antiguas civilizaciones de España" (RAMOS, 1944, p. 261). Debemos recordar que a la muerte de Aureliano Ibarra, hermanastro de Pedro Ibarra, su colección de antigüedades había pasado a su hija Asunción Ibarra, esposa del Dr. Campello, propietario de la finca de la Alcudia. Por expreso deseo de su padre A. Ibarra, Asunción vende la colección de antigüedades ilicitanas reunidas por él al Museo Arqueológico Nacional de Madrid el 7 de Noviembre de 1891 (fig. 4), ingresando los materiales en el Museo el dia 11 de Febrero de 1892. Su adquisición se acuerda por el precio de 7.500 ptas. que se abonarían en seis plazos, a pagar por trimestre17. Esta institución, con problemas financieros, no cumple los plazos de pago establecidos por lo que en 1897 el Museo todavía debe dinero a los herederos de Aureliano Ibarra. Esta cuestión se ha barajado habitualmente como una de las razones que provocó el consentimiento del Dr. Campello a la vente del busto y así se recoge también en una carta que A. Engel envía a L. Heuzey con fecha 25 de Diciembre de 1897. En ella, el primero apunta a esta razón como la causa de la salida de España de esta escultura: ".. que si le Musée de Madrid lui aurait payé la collection qu'il lui avait acheté sept ans auparavant, il n'aurait pas été obligé de s'adresser ailleurs".

De la correspondencia que Pedro Ibarra envía, mostramos aquí, la carta que remite a la Real Academia de la Historia18, el 10 de agosto de 1897. De este escrito nos interesa destacar lo siguiente: "Cuando descubrí las termas ilicitanas tuve el honor de dirigirme a esa corporación y hoy también lo hago porque sentiría trataran el asunto periódicos y corporaciones extranjeras antes que los de casa". Este temor al extranjero se constata a lo largo, sobre todo, de la segunda mitad del s. XIX (Tortosa; Mora, 1996). La respuesta de esta institución sobre el tema de la Dama, no llega hasta el 4 de octubre cuando se escribe a Ibarra que la carta y la fotografía que él envió, pasaría a estudio de la Comisión de Antigüedades, presidida por un viejo y enfermo P. Madrazo y encargada de analizar y resolver las diferentes cuestiones que sobre el patrimonio histórico-arqueológico llegaban a esa institución. Un dato que debemos tener en cuenta es que la Dama, en estos momentos, ya se encontraba en París.

De la salida del busto de España, Pedro Ibarra se lamentó en diversas ocasiones, pero nada pudo hacer ante el astuto investigador francés que fue rápido en las negociaciones y supo tranquilizar la conciencia del vendedor, el Dr. Campello, y sobre todo de su esposa, Asunción Ibarra. Así lo cuenta Pierre Paris (1910, p. 84): "D'ailleurs sa femme aime le buste, elle vêut le garder. D'ailleurs encore, que dirait Elche, que dirait l'Espagne? C'est question de patriotisme... le discute. Pour la gloire d'Elche, pour la gloire de l'Espagne, pour celle du docteur Campellos, le buste au Louvre, quelle fortune inespérée!". La venta del busto causó sorpresa en la ciudad, como lo cuenta el investigador francés en una carta enviada a L. Heuzey el 26 de Septiembre de ese año 1897, en la que P. Paris aprecia en el pueblo ilicitano cierta identificación entre la Virgen de la Asunción y la Dama y así lo cuenta: "A la nouvelle de marché conclu, toute la ville a été fort desagréablement surprise; on considerait la statue comme un patrimoine commun, la dame faisait tort a la patrone, notre dame de l'Assomption". Y, la Dama "salió entre algodones.. Refiérenos un testigo presencial que, al poco tiempo de haberse realizado la venta, vió el Dr. Campello, con gran asombro, que Mr. Paris llegaba a la casa acompañado de un chico conduciendo un carrito de mano lleno de paquetes de algodón hidrófilo, adquirido en las farmacias y destinado a embalar el busto..." (Ramos, 1944, p. 262). En la carta escrita desde Alicante por Pierre Paris con fecha 31 de agosto de 1897, el investigador francés dice a Léon Heuzey: "Je vous ai télégraphié hier d'Elche, apres avoir payé a M. Campello... cinq mille deux cent pesetas". Durante los días que median entre el hallazgo y la venta de la escultura, nadie menciona ninguna oferta, sólo P. Paris parecía tener un claro interés por el busto, que finalmente consigue y traslada al Museo del Louvre de París19 .Este hecho20 supuso un detonante en la ya iniciada insistencia social durante toda la segunda mitad del s. XIX, ante la necesidad de una ley de Patrimonio que legislara y definiese los usos del mismo. Estas voces partían tanto de las instituciones oficiales como de los particulares. Ejemplos similares al de la Dama pudieron haberse dado para otras piezas, si no se hubiese actuado en este sentido, como ocurrió en el caso del disco de Teodosio, hallado en Almendralejo (Badajoz), que estuvo a punto de ser comprado por los ingleses (Tortosa, Mora 1996)21 . Esta cuestión de la salida de piezas de España se percibe por el ámbito académico, no sólo como una pérdida material sino también de tipo intelectual y científica. Sobre esta cuestión sí se hace eco la prensa (Gran-Aymerich, 1991) y el mismo Pedro Ibarra escribe al respecto en El País, el 8 de Noviembre de 1897, Sobre el arte español o Gastón de Gotor, La exportación de antigüedades, en El Liberal del 11 de noviembre de aquel mismo año, donde dice: "creo justísimo que, por patriotismo, no se enajenen verdaderas joyas de arte que después el extranjero ostenta con orgullo privando a España de la misma y más legítima gloria... Sería conveniente una ley que impidiera la exportación de antigüedades". Sin embargo, la tan esperada ley no llegaría hasta años más tarde, concretamente 1911.22 

De manera muy expresiva relata Pedro Ibarra (1926) años más tarde, en su texto (Nueva Illice, 5 de agosto de 1917)23 , la acogida que el busto recibió por parte de los ilicitanos, en ese caluroso Agosto de 1897: "El despacho del ilustrado doctor, era poco a contener el gran número de amigos y conocidos que deseaban ver la escultura". Esta acogida originó una tradición que permitió la pervivencia de este símbolo en la ciudad, a pesar de que la escultura pasara poco tiempo en ella; concretamente, del 4 al 31 de agosto de 1897. También P. Paris se hace eco de este entusiasmo tanto en una obra posterior (1910, p. 82): "Dans l'hospitalier logis de la Plaza Campellos, c'était depuis sept jours una longue théorie de curieux; los casinos, les tertulias du soir chantaient la gloire du buste; à la maison, à la boutique, à l'atelier, tous les confectioneurs d'espadrilles, c'est-à-dire tous les Ilicitans, ...". Hoy incluso, después de casi cien años de su descubrimiento, su imagen todavía pulula por la ciudad de manera habitual: restaurantes, pins, llaveros, efigies en plazas; su nombre identificando algunas empresas... Es uno de los iconos de la ciudad.24 

... Y la Dama llega en barco desde Alicante a Sète25 y a finales de Diciembre de 1897, la escultura entra en el Museo del Louvre de París, donde su singularidad, los momentos que vive entonces la investigación de la cultura ibérica en España y el aire oriental de la pieza, llevan a colocar el busto en la sala Apadana del Departamento de Antigüedades Orientales del museo parisino (Rouillard, 1997). Allí permanecerá el busto hasta que los acontecimientos bélicos de la Segunda Guerra Mundial inducen, por motivos de seguridad, a su traslado al castillo de Montauban, cerca de Toulouse, junto a otras piezas del Museo francés. En este escenario se encuentra cuando los contactos entre Franco y Pétain finalizarían con el regreso de la escultura en el año 194126 . Sin embargo, unos años antes, en 1935, dos escritos canalizados a través de la diplomacia franco-española ya parecen mostrar la buena disposición por ambas partes para la confirmación del intercambio. En una de esas cartas27 , con fecha 9 de mayo de 1935, Juan de Cárdenas de la embajada de España en París escribe a F. J. Sánchez Cantón, subdirector del Museo del Prado, para comentarle su conversación con el Ministro de Educación Nacional, M. Mallarmé, a propósito de la visita de éste a nuestro pais con motivo de la inauguración de la ampliación de la Casa Velázquez28 . En este escrito ya se habla de la posibilidad de "la repatriación de la Dama de Elche" y en este sentido, Cárdenas apunta que el ministro francés estaría dispuesto a apoyar la propuesta española.

Tras una serie de negociaciones el 10 de febrero llegan a Atocha las cajas con los materiales (Nicolini, 1997, p. 40). La Dama de Elche pasaría al Museo del Prado; a la denominada Sala Francesa, sala LXXI. Los avatares persiguen al busto. Ahora, es el caso de la prensa que, equivocada, publica la llegada de la Dama en diciembre de 1940 (Garcia; Gómez, 1997), cuando en realidad la escultura de Elche, el tesoro de Guarrazar y parte del archivo de Simancas, no volverían a España hasta el 10 de febrero de 1941.

Con motivo de la llegada de las piezas, desde Francia, se organiza en Madrid el dia 27 de junio de 1941 una exposición en el Museo del Prado29 , "de los objetos de Arte españoles y de una selección de los documentos del Archivo de Simancas30 , recientemente entregadas por Francia, que tendrá lugar, en el Museo...", según el texto de la invitación que guarda todavía el archivo del Museo del Prado. En esta muestra se expone la Dama de Elche junto a la Inmaculada de Murillo (Garcia; Gómez, 1997). El busto permanecería en el Museo del Prado hasta el año 1971 en que se trasladaría al Museo Arqueológico Nacional, donde ocupa el centro de la sala dedicado al ámbito ibérico.

Curiosamente, tal como anteriormente había pasado, de forma minoritaria, en nuestro pais en el año 1897 cuando salió la escultura, también en Francia en los primeros años 40 del presente siglo se produce una reacción de rechazo similar a la producida en España. Así, la prensa francesa un poco retardada, se hace eco en sendos artículos, de la salidad de piezas arqueológicas del pais galo. En Le Monde, dos artículos tratan el tema de la salida del pais de las piezas españolas. El primero es31 de fecha 13 de Agosto de 194532: "Il est curieux que l'Académie des inscriptions, se soit tue, se taise encore, qu'elle n'ait élevé aucune protestation, au moins officielle, car officieusement, paraît-il, elle a exprimé sans mécontentement. Pourtant, c'est la domaine archéologique de notre pays qui subit un préjudice, c'est la science de nos savants qui est directement atteinte par cette soustraction. Si l'on admet la légitimité de cette cession, il n'y a pas de raison para la "Venus de Milo" ne retourne pas en Grèce, que les tableaux de Véronèse n'aillent pas en Italie... L'art ne doit pas être au service de la politique, mais la politique au service de l'art...". El tema vuelve a retomar los cauces poco definidos, en ocasiones, de la legitimidad de las obras de arte de diversa procedencia depositadas en otros paises. En el segundo escrito, del mismo autor, con fecha del 12 de septiembre del mismo año, se comenta el rumor de la falsedad de la pieza y, sobre todo, el autor proclama la intangibilidad de las colecciones nacionales artísticas y arqueológicas francesas33.

Sin embargo, la importancia de esta escultura y sobre todo su carga simbólica, producen un marcado interés por poseerla, tanto por los grandes museos como también por las instituciones ilicitanas. La Dama visitó una vez Elche. Fue, según una noticia del periódico ABC (13-3-1965) en el año 1965, en el mes de Noviembre, "con motivo de la conmemoración del VII centenario de El Misterio de Elche". Una carta, conservada en el archivo del Museo del Prado, firmada por el Dtor. Gral. del Ministerio de Educación Nacional, autoriza la cesión de la pieza al Ayuntamiento de Elche, durante los dias 23 de Octubre de 1965 y 8 de Noviembre del mismo año. Alejandro Ramos, arqueólogo del yacimiento ilicitano donde fue encontrada la Dama, recibe la pieza y contempla la parte inferior de la escultura en el momento de su llegada a Elche .

Las pequeñas discordancias que hemos visto o las grandes preguntas (sobre estilo, cronología, interpretación...) que pululan sin respuestas concretas, nos introducen en un proceso historiográfico del que participan o han participado otras grandes obras "clásicas" del Mediterráneo. Un ejemplo concreto encontramos en la Venus de Milo (Pasquier, 1985). Las propuestas de esta obra, los interrogantes, los adjetivos utilizados para describir la escultura o su situación recuerdan, en ocasiones, a la Dama en el contexto ilicitano. En uno de sus epígrafes (Pasquier, 1985, p. 78) se hace referencia, al hablar de esta escultura, a "une oeuvre ambigüe", cuando el autor menciona su estilo y cronología. En las páginas siguientes se habla del eclecticismo de la Venus de Milo, de la complejidad de su realismo; de su abstracción, de su originalidad... En esta publicación se citan frases, conceptos, lecturas que nos recuerdan aquéllas que han sido utilizadas en los trabajos referentes a la Dama y que las encontramos citadas en los trabajos actuales (Olmos; Tortosa, 1997), como por ejemplo comenta Pasquier: "On aimerait pouvoir renfoncer ces analyses -où la subjectivité, inévitablement, prend une grande part- au moyen d'arguments matériels dont le témoignage serait irréfragable. Mais l'histoire de l'île de Mélos n'est pas suffissamment connue pour que l'on puisse situer l'execution de la pièce dans le contexte d'une chronologie locale...". Se trata de interrogantes y propuestas similares ante un proceso similar. Sin embargo, con matices diferentes (Pasquier, 1985, p. 8): "... une statue admirable qui dit la Beauté dans une langue qui est toujours la nôtre". Nuestro problema es diferente. Parece que nos cuesta reconocer el lenguaje de la Dama.


1 El Diario, artículo escrito por Adolfo Gil (21 de marzo de 1905). (Volver al texto)

2 Sobre los textos e imágenes de viajeros franceses en Elche, cf. Charton, 1855, 52-3 y Davillier, 1957, 132-ss.(Volver al texto)

Debemos tener en cuenta que la llegada de este arqueólogo francés a Elche y la posterior compra del busto de la Dama no es un hecho aislado, sino que desde 1890 tanto las colecciones del Museo del Louvre como las del Museo de Saint Germain en Laye reciben piezas procedentes del Pais Valenciano, cf. Rouillard, 1995, 105-113. (Volver al texto)

4 Noticia del ABC del 15 de Diciembre de 1940 escrito por Bonmatí de Codecido, cf. García Rodríguez; Gómez Alfeo, 1997, 222-237. (Volver al texto)

5 Estas cartas se encuentran depositadas en la Bibliothèque de l’Institut de París con el nº de manuscrito MS 5774. (Volver al texto)

6 Este arqueólogo francés ingresó en 1877 en la Escuela de Atenas y excavó en varias ocasiones enla necrópolis de Myrina (Asia Menor), junto a otros arqueólogos. En 1884 se le confía un cursode arqueología en la Escuela de Bellas Artes y poco después obtiene el puesto de agregado del Museodel Louvre de París, convirtiéndose más tarde en conservador auxiliar del mencionado Museo en lasección de Cerámica. Además, fue miembro de la Academie des Inscriptions et Belles Lettres. Según Enciclopedia Universal Ilustrada europeo-americana, t. XLVI, 1077. Pierre Paris también fue miembro de la Escuela de Atenas, unos años depués, quizás la amistad comenzase aquí o en el mismo Museodel Louvre. (Volver al texto)

7 Es arqueólogo francés. Estudió en l’Ecole Normale Superieur. Fue conservador de las Antigüedades del Museo del Louvre, cargo que obtiene en propiedad en 1881. También perteneció a las Academias de Inscripciones y Bellas Artes. Según Enciclopedia Universal Ilustrada europeo-americana, t. XXVII, 1346 (Volver al texto)

8 Cf. biografía de Pedro Ibarra en Olmos, Tortosa (eds.), 1997, 314. (Volver al texto)

9 Cf. biografía de Pierre Paris en Olmos; Tortosa (eds.), 1997, 314-5. (Volver al texto)

10 García y Bellido, 1943, 5; Ramos Folqués, 1944, 261; Paris, 1910, 79, nota 2; idem., 1979, 89. (Volver al texto)

11 En esta carta P. Paris comunica que se ha informado de los horarios de barcos de la ruta mediterránea y de la ruta atlántica. Al final se decidió por la primera: “Je me suis informé de tous les bateaux en partance, pour Cette, Marseille, Bordeaux, Rouen”. (Volver al texto)

12 En esta carta se dice claramente que la fecha de salida es el dia 31 de Agosto y que el punto de llegada no es Marsella sino Cette. Nombre que en la grafía actual corresponde a Sète, un pequeño puerto próximo a Marsella y que se utilizaba en las comunicaciones con el Norte de Africa. Agradecemos la información al Dr. Patrice Cressier de la Casa Velázquez. (Volver al texto)

13 También envia la noticia del hallazgo a La Ilustración Española y Americana del 30 de Agosto de 1897, nº XXXII, p. 126 donde se dice: “El Sr. Ibarra entiende... y que su original tocado significa el emblema del carro del Sol, en el que el dios guiaba los caballos de la Aurora,...”. Una foto de la Dama realizada por P. Ibarra encontramos en la p. 131 de esta publicación. (Volver al texto)

14 Para análisis actuales sobre el sentido y la cronología de esta pieza cf. Nicolini, 1997, 107-124 y León, 1997, 125-132. (Volver al texto)

15 P. Ibarra también publicaría en Las Provincias de Valencia sobre la escultura ilicitana en varias ocasiones: el 19 de Agosto y el 6 de Noviembre de ese año 1897. Este último con el título de “Arte español. El Busto de Elche”. (Volver al texto)

16 Parte de su carta se reproduce en Hübner, 1898, 114-ss. Aunque en Ramos, 1944, 260, se dice que fue el 11 de agosto cuando Pedro Ibarra escribe al investigador alemán. (Volver al texto).

17 Gran parte de las obras entregadas al Museo de Madrid se recogen en su obra de 1879. (Volver al texto).

18 Agradecemos a esta institución el habernos proporcionado copia de este texto. En este momento, el Sr. Riaño es el anticuario de la Real Academia de la Historia. (Volver al texto).

19 Precio que, al cambio, suponen unos 4.000 francos. La prensa se hizo eco en El Liberal de Alicante el 1 de enero de 1898, donde se recoge la noticia de la compra de la pieza por parte de Noel Bardac, el mecenas francés que ofrece el dinero al Museo parisino del Louvre para la compra de la escultura. La historia se narra en García y Bellido, 1943; Ramos, 1944, 260-2. (Volver al texto).

20 La reacción de L. Heuzey cuando llega la pieza al Museo del Louvre queda recogida por P. Paris: “Comme me l’écrivait M. Leon Heuzey, lorsque la statue sortit à ses yeux de la caisse qui l’avait transportée au Louvre, c’est l’Espagne antique sortant de son tombeau tant de fois séculaire...” En Paris, 1898, 198. (Volver al texto).

21 Gracias a la intercesión del Marqués de Monsalud y de su sobrino el Marqués del Socorro, se deshizo el trato que “los dueños del Medallón” habían realizado con el comisionado de los ingleses. La pieza se tasa el 1 de Octubre de 1847, fecha de su llegada a Madrid. Cf. Tortosa; Mora, 1996, 200.(Volver al texto).

22 La Ley de Excavaciones Arqueológicas del 7 de Julio de 1911, establece la primera normativa para realizar excavaciones arqueológicas y para la conservación de ruinas y antigüedades. Por R. D. del 1 de Marzo de 1912 se aprueba el Reglamento para la aplicación de esta Ley.(Volver al texto).

23 Cf. Olmos; Tortosa (eds.), 1997, 72-ss. (Volver al texto).

24 Texto e imágenes en Olmos, Tortosa (eds.), 1997, 281-298. (Volver al texto).

25 Según la carta que Pierre Paris envía a L. Heuzey el 31 de agosto de 1897. (Volver al texto).

26 Nicolini, 1997, 107-124; Delaunay, J.M., 1997, 100-106. (Volver al texto).

27 Agradecemos a Emir Moreno del Museo del Prado, la amabilidad con la que nos permitió acceder a esta información. El segundo escrito con fecha 10 de mayo de 1935, lo firma Aurelio Viñas, también de la embajada, vuelve a recoger la posibilidad de la rentrée de la Dama. (Volver al texto).

28 La Casa de Velázquez, se inaugura el 20 de Noviembre de 1928 y se convertía en un centro de investigación de la literatura y la historia española. En 1935 se realiza una ampliación de esta institución. En Legendre, 1933, 162. (Volver al texto).

29 Sobre el tema de la exposición cf. archivos del Museo del Prado. Serie: exposiciones, Legajo: 17. 04, fecha 1939-1955. Aunque, si bien es cierto que son sólo los subdirectores de las instituciones quienes asisten a la inauguración de este evento, entre la lista de invitados figuran personajes importantes de los ámbitos político y cultural del pais: Eugenio d’Ors, el conde de Romanones o los arqueólogos A. Garcia y Bellido, Santa Olalla, Alvarez-Ossorio, Elías Tormo, etc. (Volver al texto).

30 Los documentos del archivo de Simancas se depositaron en el Museo del Prado cuando volvieron a España en el año 1941. Sería el 5 de octubre de 1942 cuando 17 cajones con este material se trasladan a la Biblioteca Nacional, según recoge un documento firmado por el Jefe del Servicio de Recuperación Bibliográfica, el 26 de octubre de ese año. (Volver al texto).

31 Se trata de un artículo escrito por René-Jean, publicado en Le Monde el 13 de agosto de 1945 y enviada copia al Museo Arqueológico Nacional a través del Ministerio de Asuntos Exteriores.(Volver al texto).

32 La copia del artículo se conserva en el Dpto. de Archivos del Museo Arqueológico Nacional y se envió por el Ministerio de Asuntos Exteriores al Director del Museo Arqueológico Nacional. (Volver al texto).

33 Una de las frases de este escrito dice: “Chacun fut d’accord pour déclarer qu’on avait pas le droit de sostraire quoi que ce soit des collections nationales”. (Volver al texto).

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