Reib 3, 1998, 11-69

EL CERRO DE LOS SANTOS Y LA MONUMENTALIZACIÓN DE LOS SANTUARIOS IBÉRICOS TARDÍOS

 

SEBASTIÁN F. RAMALLO ASENSIO
(UNIVERSIDAD DE MURCIA)
JOSE MIGUEL NOGUERA CELDRÁN 
(UNIVERSIDAD DE MURCIA)
FRANCISCO BROTÓNS YAGÜE
(MUSEO ARQUEOLÓGICO DE CARAVACA)

SUMMARY

Starting for the revision and the study about the data of archaeological excavations realized in the sanctuary of the “Cerro de los Santos” (Montealegre del Castillo, Albacete, Spain) and the materials found during these works, together with the data obtained by other similar cult locations –especially the “Cerro de la Ermita de la Encarnación” (Caravaca de la Cruz, Murcia, Spain)– the continuity of the cult in these religious centres and the process of “monumentalization” of their old cult buildings between the 1st and 2nd c. B.C. may be related with the beginning of the Romanization process of the Iberian Peninsula. Besides, several aspects about the configuration of these sanctuaries and their rituals between the 4th and 3th c. B.C. are also taken into account.

RESUMEN

A partir de la revisión y estudio de los informes de excavaciones arqueológicas en el santuario del Cerro de los Santos (Montealegre del Castillo, Albacete) y de los materiales recuperados en dichos trabajos, así como de los datos que aportan otros enclaves cultuales similares –en especial el Cerro de la Ermita de la Encarnación (Caravaca de la Cruz, Murcia)– se plantea la continuidad de culto en dichos centros religiosos y la monumentalización de sus antiguos edificios de culto entre los siglos II-I a. de C., en coincidencia con el inicio del proceso de Romanización de la península. Asimismo se plantean algunas consideraciones sobre la configuración de estos santuarios y sus rituales entre los siglos IV y III a.C.

  1. Introducción

  2. El santuario de El Cerro de los Santos: Estado actual de la investigación

    1. El edificio de culto: descripción, análisis e interpretación.

    2. El Cerro de los Santos y El Santuario de la Encarnación

    3. Los materiales votivos del Cerro de los Santos: una aproximación preliminar

    1. Escultura antropomorfa y zoomorfa en piedra.

    2. Exvotos antropomorfos y zoomorfos de bronce.

    3. Arulas y estelas

    4. La cerámica.

    5. Pequeños objetos de terracota.

    6. Objetos de metal.

III. Evolución de los santuarios ibéricos y sus transformaciones arquitectónicas

I. INTRODUCCIÓN

En el análisis de la religión ibérica, el estudio de los edificios de culto y, en concreto, de los santuarios, ha pasado por distintas etapas. Un primer momento, que en parte coincide con la fase de los grandes y sorprendentes hallazgos arqueológicos de finales del siglo XIX e inicios del XX, estuvo dedicado fundamentalmente al examen estilístico de los exvotos en piedra o bronce procedentes de estos enclaves cultuales y a la polémica generada por la búsqueda de sus modelos y prototipos en áreas extrapeninsulares del Mediterráneo oriental. Coincide este período con las primeras excavaciones en el Cerro de los Santos (Montealegre del Castillo, Albacete; 1871-1875), Collado de los Jardines (Jaén; 1917-1919), Castellar de Santisteban (Jaén; 1917), La Serreta (Alcoy, Alicante; 1917) y La Luz (Verdolay, Murcia; 1924-1925).

En una segunda fase, que se inicia en la década de los cuarenta, el interés por los santuarios fue esporádico y estuvo subordinado a las campañas de excavación en los poblados y necrópolis, que centraron sobre todo la atención de los arqueólogos durante estas décadas[1]. A pesar de ello, a comienzos de los años sesenta A. Fernández de Avilés y J. Sánchez Jiménez emprendieron los primeros trabajos sistemáticos en el Cerro de los Santos, a través de las cuales intentaron establecer una primera secuencia estratigráfica y cronológica del complejo[2]. En los setenta, M. Tarradell y M. Gil Mascarell precisaron un nuevo matiz en la investigación de la religiosidad ibérica, definiendo la existencia de las denominadas “cuevas santuario”, bien caracterizadas en el País Valenciano y Murcia por sus materiales arqueológicos de tipo votivo[3].

En los albores de los ochenta, las excavaciones de E. Llobregat en la Illeta dels Banyets (Campello, Alicante) permitieron el hallazgo de dos edificios de planta compleja y controvertida –denominados templos A y B– que abrieron nuevas perspectivas al sugerir por primera vez la posible existencia de centros de culto en el interior de los poblados[4]. Otros investigadores han continuado esta parcela de la investigación planteando la existencia de “edificios singulares” y “capillas domésticas” en determinados poblados del Levante y Meseta oriental[5].

Desde finales de los ochenta y en los primeros años de la actual década, la valoración de los santuarios y núcleos de culto ibéricos presenta nuevos planteamientos metodológicos[6]. Los enfoques de la Nueva Arqueología, bajo cuya perspectiva se revisan y reinterpretan los datos existentes, han pretendido configurar un marco teórico en el que intentar comprender lo que ha dado en llamarse “arqueología del culto”[7]. Sin embargo, ha sido fundamental la realización de nuevas excavaciones planificadas como proyectos de análisis integral en determinados centros religiosos. Dos programas de investigación son esenciales en este sentido: las excavaciones en los santuarios de Torreparedones (Baena, Córdoba)[8] y del Cerro de la Ermita de la Encarnación (Caravaca de la Cruz, Murcia)[9]; los datos obtenidos en los trabajos de campo acometidos en ambos yacimientos, permiten superar la tradicional barrera cronológica de finales del siglo III a.C. y esbozar abiertamente la continuidad o ruptura de las manifestaciones religiosas ibéricas en los albores de la romanización, cuestión que en otras regiones peninsulares, sobre todo del interior, se había emprendido para épocas más tardías a través de los testimonios epigráficos. A ambos proyectos habría que añadir en los últimos años un tercero en el santuario de La Luz que está aportando datos de gran interés, de un lado[10], y de otro, la revisión bajo nuevos enunciados de algunos de los complejos y de sus materiales votivos más significativos (La Serreta, Guardamar, etc.)[11], con lo que en la actualidad podemos contemplar bajo una nueva perspectiva santuarios ibéricos tan emblemáticos como el del Cerro de los Santos.

EL SANTUARIO DEL CERRO DE LOS SANTOS: ESTADO ACTUAL DE LA INVESTIGACIÓN

Conocido ya desde el siglo XIV por los frecuentes hallazgos de restos escultóricos en su solar, lo que le valió el sobrenombre con el que hoy es conocido: Cerro de los Santos, este yacimiento es uno de los baluartes paradigmáticos para la comprensión de la religión ibérica. Algunos de los primeros que visitaron y recogieron materiales en el lugar fueron F. J. Biosca y J. de Dios y Aguado Alarcón (1861); poco después, en 1871, V. Juan y Amat realizó las primeras rebuscas de esculturas, a las que siguieron el mismo año las de J. A. Soriano con la colaboración de los PP. Escolapios de Yecla. No obstante, las primeras excavaciones acometidas con un talante científico –acorde con los métodos y conocimientos de la época– fueron las de estos últimos, bajo la dirección del P. C. Lasalde. Fue éste el primero que en la Memoria de sus excavaciones planteó la existencia de un templo, abordando el estudio del edificio y de los exvotos hallados en sus inmediaciones con arreglo a las corrientes historiográficas de las últimas décadas del siglo XIX.

Sin embargo, fueron las dos campañas de prospección y excavación de P. de Savirón –comisionado en 1875 por J. de D. de la Rada y Delgado, en aquella época Director del MAN– las que definitivamente revelaron la importancia del santuario como centro de culto inserto en el ámbito de las primitivas poblaciones indígenas prerromanas; los informes de estos trabajos, junto con la topografía y planimetría que este investigador trazó del Cerro y de las estructuras arquitectónicas en él exhumadas, han constituido y constituyen la mejor –y única– referencia que poseemos para intentar cualquier aproximación a las características estructurales y tipológicas tanto del templo como del santuario en su conjunto.

El reconocimiento internacional del enclave se produjo tras la presentación de algunas de estas esculturas en las Exposiciones Universales de Viena y París (1873 y 1878) y, sobre todo, tras la publicación del Discurso de Ingreso en la Real Academia de la Historia de Rada y Delgado[12]. Todo ello atrajo la visita e interés de los más prestigiosos arqueólogos de la época que plasmaron sus impresiones en crónicas y monografías[13], a la vez que sirvieron para desatar una agria y enconada polémica acerca de la autenticidad de los restos escultóricos, debate que aún persiste en la actualidad[14]. A comienzos del presente siglo J. Zuazo realizó nuevas labores arqueológicas por encargo de la Junta Superior de Excavaciones[15], interrumpiéndose los trabajos en el yacimiento hasta la década de los sesenta con las campañas de Sánchez Jiménez y Fernández de Avilés[16]. Los trabajos arqueológicos más recientes han sido realizados por T. Chapa[17].


NOTAS

[1] Por ejemplo, Cuadrado, E., 1950: “Excavaciones en el Santuario Ibérico del Cigarralejo (Mula, Murcia)”, Informes y Memorias, 21, Madrid. (Volver al texto)

[2] Fernández de Avilés, A., 1966: Cerro de los Santos (Montealegre del Castillo, Albacete), EAE, 55, Madrid.(Volver al texto)

[3] Vid. ahora, González Alcalde, J., 1993: “Las cuevas-santuario ibéricas en el País Valenciano: un ensayo de interpretación”, Verdolay, 5, 67-78, con la bibliografía anterior.(Volver al texto)

[4] Los artículos sobre este conjunto arqueológico están recogidos en Llobregat, E. 1991: Ilucant. Un cuarto de siglo de investigación histórico-arqueológica en tierras de Alicante, Alicante, 249-252, 281-286 y 297-304.(Volver al texto)

[5] Bonet, H. Y Mata, C., 1994: “La cultura ibérica en el país valenciano: estado de la investigación en la década 1983-1993”, Jornadas d’Arqueología Valenciana, L’Alfàs del Pi (Alacant), 12-13.(Volver al texto)

[6] Vid., por ejemplo, Aranegui, C., 1994: “Iberica sacra loca. Entre el cabo de la Nao, Cartagena y el Cerro de los Santos”, REIb, 1, 115-118. No podemos olvidar como primer intento de sistematización de los lugares de culto ibéricos el trabajo de Lucas, R., 1981: “Santuarios y dioses en la Baja Época Ibérica”, La Baja Época de la Cultura Ibérica, Madrid, 233-293.(Volver al texto)

[7] Prados, L., 1994: “Los santuarios ibéricos. Apuntes para el desarrollo de una arqueología del culto”, TrabPrehist, 51, 1, 127-140.(Volver al texto)

[8] Cunliffe, B.W. et alii, 1993: “Proyecto: Torreparedones, poblado fortificado en altura y su contexto en la campiña de Córdoba”, Investigaciones arqueológicas en Andalucía, 1985-1992, Proyectos, Huelva, 519-528.(Volver al texto)

[9] Ramallo Asensio, S. F., 1992: “Un santuario de época tardo-republicana en La Encarnación, Caravaca, Murcia”, CuadArqRom, 1, 39-65.(Volver al texto)

[10] Lillo Carpio, P., 1991-92: “Los exvotos de bronce del Santuario de la Luz y su contexto arqueológico”, AnMurcia, 7-8, 107-142.(Volver al texto)

[11] Abad Casal, L., 1986: “Castillo de Guardamar”, Arqueología de Alicante 1976-1986, Alicante, 151-152.(Volver al texto)

[12] Rada y Delgado, J. de D., 1875: Antigüedades del Cerro de los Santos en término de Montealegre. Discurso leído ante la Real Academia de la Historia, Imprenta T. Fortanet, Madrid.(Volver al texto)

[13] Paris, P., 1903: Essai sur l’art et l’industrie de l’Espagne Primitive, I-II, París.(Volver al texto)

[14] El primer planteamiento historiográfico fue realizado por Engel, A., 1892: “Rapport sur une mission archéologique en Espagne (1891)”, Nouvelles Archives des Missions Scientifiques et Litteraires, III,
158-166; otros resúmenes posteriores en: Fernández de Avilés, A., 1949: “Las primeras investigaciones en el Cerro de los Santos (1860-1870). Cuestiones de puntualización”, BVallad, XV, 57-70; Ruiz Bremón, M., 1989: Los exvotos del santuario del Cerro de los Santos (Montealegre del Castillo, Albacete), Albacete,
31-72; Hornero del Castillo, E., 1990: “La cerámica gris en la Península Ibérica. El Cerro de los Santos, un santuario ibérico con cerámica gris”, Al-Basit, 26, 177-180; Noguera Celdrán, J. M., 1994: La escultura romana de la provincia de Albacete (Hispania Citerior, Conventus Carthaginensis), Albacete, 191-195, y, sobre todo, la más reciente de López Azorin, F., 1994: Yecla y el padre Lasalde, Murcia, especialmente 57-183.(Volver al texto)

[15] Zuazo y Palacios, J., 1915: La villa de Montealegre y su Cerro de los Santos, Madrid.(Volver al texto)

[16] Fernández de Avilés, 1966, op. cit. (nota 2); Id., 1964: “Excavaciones en el Cerro de los Santos (1962)”, NAH, VI, 152-156; Id., 1965: “Excavaciones en el Cerro de los Santos (2º Campaña)”, NAH, VII, 143-145.(Volver al texto)

[17] Chapa, T., 1984: “El Cerro de los Santos (Albacete). Excavaciones de 1977 a 1981”, Al-Basit, 15, 109-126; Id., 1983: “Primeros resultados de las excavaciones en el Cerro de los Santos (Montealegre del Castillo, Albacete). Campañas de 1977-1981”, XVI CNA, (Murcia, Cartagena, 1982), Zaragoza, 643-653.(Volver al texto)

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